Trabajos Presentados en Jornadas de Cartel

Trabajos Presentados en Jornadas de Cartel

Publicaciones

El dispositivo de Cartel

Apuesta a un nuevo lazo social.

  Nancy Hagenbuch

El cartel es un dispositivo de trabajo inventado por Jacques  Lacan para la producción. Inscribirse en este dispositivo supone  la apuesta a un nuevo lazo social, sujetos dispuestos a reunirse en una causa común con otros para realizar una investigación.

Quisiera en esta ocasión  interrogar el lazo social que el cartel propone y para ello voy abordar el seminario dictado por  Jacques Lacan en el año 1973 “Lo no incautos yerran” o “Los desengañados se engañan”.

El seminario comienza diciendo que el inconsciente es un saber del cual el sujeto puede descifrarse…esto les da trabajo. Inmediatamente define qué es el trabajo.

La palabra trabajo deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba  inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar a esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa tortura, atormentar, causar dolor. En el siglo XII, la palabra también designa un tormento psicológico o un sufrimiento físico. En el Concilium de Auxerre, se dijo que no era conveniente para los sacerdotes ni para los diáconos estar al lado de ese instrumento por la excitación que producía este instrumento con el  cuan  era atormentado los culpables.

En la biblia, libro sagrado común al judaísmo, cristianismo, el trabajo aparece como algo costoso después de que Adán y Eva perdieran el paraíso.

(Yahve Dios) Al hombre le dijo: “Por haber escuchado la voz de la mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojo te producirá, la hierba del campo. Con sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y polvo tornarás.”

El concepto trabajo toma distintas significaciones. ¿Pero qué nos dice Lacan cuando nos dice: el inconsciente es un saber, un saber que trabaja?

¿Qué nos indica Freud por el surgimiento del inconsciente?

Que en cualquier punto que se este de la vida, la estructura, es decir la relación con cierto saber no da el brazo a torcer. Y el deseo es estrictamente, durante toda la vida el mismo. El sujeto esta determinado en su deseo desde el principio al fin.

El descubrimiento freudiano marca que el inconsciente es un saber que trabaja.  El saber inconsciente es lo que trabaja.

En el año 1905 Sigmund Freud escribe “El chiste y su relación con el inconsciente” que constituye un texto canónico considerándolo la primera parte de una especie de trilogía que incluía   “La interpretación de los sueños “y “Psicopatología de la vida cotidiana” El libro se constituía en una de las  elaboraciones  mayores  de la teoría del inconsciente , habría percibido un relación entre las leyes del funcionamiento del lenguaje  y las del inconsciente antes de los descubrimientos de la lingüística moderna.

Freud captó que no hay aprensión  del trabajo del inconsciente  que no se dé en un discurso. Recordemos que los discursos son articulaciones significantes que dominan y gobiernan todas las palabras que pueden surgir.

Lacan diagramo 4 formas de discurso: el discurso del amo, discurso histérico, discurso universitario y el discurso analítico.

El discurso analítico se distingue por plantear para qué sirve el saber inconsciente que rechaza y excluye la dinámica de la verdad.

El analista se coloca como causa del deseo. Aparece dirigiendo la producción, haciendo surgir el texto que resulta un saber.  Quedando el saber que tiene en el lugar de la verdad. Así se circunscribe lo real.

Lacan nos dice: el discurso analítico es ese lugar para hacer surgir ese saber inconsciente y en esto se constituye en una nueva forma de lazo social.

“Se trata de fundar lo que trabaja en el discurso analítico. Si no hubiera vinculo social fundada por un discurso, el trabajo seria inasequible.”

El discurso analítico permite la aprehensión de ese saber que trabaja. El discurso analítico funda un nuevo lazo social.

El cartel no produce este discurso pero recibe sus efectos.

Lacan inventa  el Cartel, como un dispositivo de trabajo en su Escuela, para  ese sujeto que resulta del discurso analítico. Nos habla de una nueva forma de lazo que él espera para su Escuela. Critica las jerarquías en el sentido de ser nombrado para psicoanalista. Marcando el escalafón de las suficiencias y vuelve a proponer la formación.

“Si bien uno no puede ser nombrado para el psicoanálisis, esto no quiere decir que cualquiera puede entrar en él como un rinoceronte en un bazar; es decir sin tener en cuenta que sería preciso que se inscriban bajo la forma de Cartel”

“Propongo razones precisas para el armado del Cartel, porque aquí no puedo inventar, por una razón de que el grupo es real.”

¿Qué nos dice Lacan cuando nos habla que el grupo es real?

Nos dice que en todo grupo va hacer su emergencia la obscenidad imaginaria, la segregación y la angustia, expresiones de lo real.

Sin embargo, en  el Cartel puede haber algo nuevo y sólo consiste en cierta distribución de letra. Nuevo  lazo que permitan que los sujetos se reúnan para  realizar su trabajo y obtener una producción.

Así el Cartel propone unas nuevas formas de lazos. “Sin volver a deslizarse por el viejo carril, aquel que resulta de viejas costumbres, costumbres que conforman la base del discurso universitario en la que uno sería nombrado para un título”

Esto nos impulsa a tratar de precisar que lazo se espera en el Cartel. Sin duda se da una identificación entre los sujetos que lo conforman, pero la cuestión es saber a qué se identifican.

No es por el deseo de saber que los sujetos se inscriben en el Cartel, en tanto sabemos que no hay deseo de saber.

Que nos dice Lacan: “No hay sombra de deseo de saber, por el contrario están las matemáticas que no producen el menor deseo de saber, pero sin embargo es curioso ver que las matemáticas continúan. No hay el menor deseo de saber. Si hay un deseo de saber pero es atribuido al Otro. Esto se ve y así surgen las manifestaciones de complacencia del niño en sus “por qué”. Todo lo que plantea como pregunta está hecha para satisfacer lo que él supone que el Otro quisiera que él pregunte.”

Llegamos así a decir que no es el deseo que preside al saber, sino el horror.

Lacan continúa en su seminario y nos dice: “Si, me dirán ustedes que hay personas que trabajan para obtener una cátedra. Pero esto no tiene nada que ver con el deseo de saber. Quiero decir que es muy posible que una persona que no tenía ni el menor deseo de saber, igualmente se haya dado cuenta de que en la sociedad el discurso universitario asegura a los que lo saben un buen lugar”

Lacan gira y toma nuevamente la pregunta ¿qué hace que los matemáticos trabajen apasionadamente para resolver un enigma?

“Está claro que los matemáticos no tomaban a las matemáticas para hacer valer su prestigios dentro de una sociedad. Hubo tiempos milagrosos , tiempos que quisiera ver reproducir bajo la forma de los psicoanalistas, quisiera ver reproducir en ellos esa especie de república que hacía que Pascal se carteara con Ferma, con Roberval, con Carcavi, con montón de personas vinculadas entre sí por algo que no se sabe qué es y qué se había producido que hacía que hubiera gente que se apasionara a propósito de cosas inverosímiles que se designan así: cicloide; ustedes saben qué es un círculo y gira alrededor de otro, cosas que estaban chiflados por descifrar y esto en ese momento no reportaba nada a ningún señor, les daba una reputación estrictamente entre ellos, no salía de allí. Años después de estas cosas que ellos se apasionaban salió la televisión…ellos contribuyeron al objeto “a” sin saberlo; lo realizaron  tanto mejor cuánto que sin saber a donde iban, pasaron por la estructura: ese borde de lo real.”

Podemos pensar que esta forma de trabajo sólo se sostenía en la transferencia de trabajo.

Dos años después del dictado del seminario de 1973, Lacan en la Jornada de Estudio de los Carteles en la Escuela Freudiana de Paris retoma el tema del lazo que espera para su escuela y nos dice: “Las matemática se sostiene porque los matemáticos no saben de qué hablan pero si saben de quién hablan, hablan de las matemáticas, les dan a esta la categoría de sujeto. Creen en las matemáticas, están persuadidos de su existencia y le dan a ésta una escritura.” Para los sujetos que quieren  formar parte de la Escuela propone la misma identificación, creer en el psicoanálisis, en los significantes que Freud y Lacan nos legaron. En esto se funda la transferencia de trabajo.

El Cartel constituye órgano de base de Escuela de este sentido se necesitan sujetos decididos para formar parte de este dispositivo que instala una nuevo lazo social sostenido entre la transferencia analítica y la transferencia de trabajo.

Lacan propone para el Cartel la figura del nudo boromeo, lo que hace nudo borromeo está sometido a esta condición que cada uno sea efectivamente y no sólo imaginariamente, eso que sostiene al grupo. Lo que se trata de mostrar es, no hasta qué punto es verdad, sino hasta qué punto es real, a saber cuáles son las formas de nudo capaces de sostener este real.  Que si se rompe uno de ello sea suficiente para liberar a todos los otros.

Dijimos que el Cartel se constituye como un nudo borromeo. Recordemos que se llama nudo borromeo al nudo constituido por tres aros enlazados de tal forma que, al separar uno cualquiera de los tres, se liberan los otros dos. Es una forma de enlace. También hay nudo borromeo  de  cuatro aros que tiene esa forma determinada de enlace.  Lacan propone que cuatro es el número necesario de sujetos para integrar el Cartel. Cuatro es su justo medio y lo diferencia de la comunidad religiosa donde no hay límite para integrarla, predomina el anonimato; a diferencia del  Cartel donde hay lazos que se fundan con el hecho de que cada uno lleve a ese pequeño grupo su nombre.

Cada uno de los sujetos que integran el Cartel lo realizan a nombre propio,  sostenidos entre la transferencia y  la transferencia de trabajo. El trabajo como una operación privada se expone como producto en el cartel.

Dice Olga M. de Santesteban en su trabajo “Desde el trabajo a la Producción en la escuela de Psicoanálisis. Dejar letra escrita”

“Se dice, es necesario que eso trabaje para producir…el trabajo como operación  privada (sea en el sueño o en el duelo) se expone como producto en el cartel, y el que expone asume los riesgos de hacer valer una palabra. Este hacer valer una palabra es la consecuencia de una apuesta…Una apuesta es la tentativa desesperada de resolver la cuestión esencial, que es la del deseo como deseo del Otro.

Lacan decía –esto no impide- que esta sea un fracaso, porque no conoce los puntos que envuelven el deseo y sus trampas y lo que está en juego son las identificaciones del sujeto, esencialmente la del Nombre propio”. Continúa y nos dice, que hacer valer una palabra implica colocar la voz. Y aquí tocamos dimensiones de verdad y falsedad, de ética y moral.  Todo esto recae sobre la historia del sujeto y el lugar que ocupa el Nombre del padre.

“Producir y hacer valer una palabra para la transmisión fue pensado por Lacan como un real que sostiene a la Escuela…que da cuenta de lo que llamó  transferencia de trabajo que pone en acto un trabajo de elaboración.

Esta producción se nutre – sin duda –del saber que cada uno atrapó en el curso de su experiencia de análisis.  Del procesamiento de ese saber inconsciente, la producción teórica espera sus efectos…porque producción teórica es solidaria de la práctica del psicoanálisis…del psicoanálisis por venir…”

En este mismo escrito encuentro un párrafo que ilumina para mí la transferencia de trabajo.

Dice la autora: Si bien el cartel anuda a los cartelizantes entre sí, es aún necesario que en su declaración a la Escuela se singularicen al anudarse a una instancia más allá de ellos mismos…porque  el cartel realiza un trabajo de elaboración cuyo  producto no se reduce al interior del cartel, sino que tiene a la comunidad analítica como caja de resonancia en distintas instancias que –en nuestro caso –toma la forma de participación en la intercartel , en la página web, en las distintas publicaciones y en las jornadas que participa la Escuela en su conjunto.”

Recordemos que la reunión de intercartel es el encuentro mensual en la Escuela de todos los cartelizantes que se encuentran realizando sus elaboraciones teóricas.

Podemos decir que el nuevo lazo social   se produce  dentro del dispositivo analítico y la  Escuela está a la espera de esos sujetos que están en un trabajo de procesamiento de ese saber inconsciente para formar parte de  los Carteles, y entonces puedan aportar su producto propio a la comunidad analítica. Puedan incluirse en un acto de donación en el porvenir del psicoanálisis.

·      Trabajo presentado en la 49 Jornada de  Escuela.

Discurso <>Freudiano

CARTEL – INTERCARTEL – JORNADAS – PUBLICACIÓN forman parte de la SECCIÓN CARTEL destinada a posibilitar la puesta en acto del estatuto del cartel, creado por Jacques Lacan.
A 10 años de una experiencia continuada y modulada por la disolución – permutación se establece – sobre esta experiencia – que el estatuto del cartel ubica un conjunto de condiciones para permitir la ejecución de un trabajo.
Surgió como una verdadera apuesta a un nuevo significante, estableciendo la emergencia de una posición: la posición cartelizante.
Apuesta y posibilidad de poder situar el nuevo lazo social que el psicoanálisis funda.
Un nuevo modo de funcionamiento y la utilización de nuevos ejes para reglar y administrar el vínculo entre los seres hablantes.
No hay deberes a cumplir… sólo el derecho a contar con un dispositivo para que la causa del deseo se despliegue.
Administración de nuevos lugares… el agente… la verdad… el Otro… la producción y nuevos términos: S1, significante amo; S2, el saber; $, sujeto dividido, y a, plus de goce.
Formas de funcionamiento que responden a un tipo de discur­so… y el enigma de la producción interrogando por quién trabaja en cada discurso.
Administración del vínculo social fundado en el lenguaje. Lacan ha planteado que se privilegia el funcionamiento a las personas… quizás sea este un nuevo paradigma al cual todavía no se ha podido responder en toda su riqueza… correr lo  imaginario, sostener el lazo social sobre la producción que cada uno realiza a la espera de la singularidad que el fantasma aporta… son los ejes de esta apuesta.
Apuesta que se coloca sobre la transferencia y modula la transferencia de trabajo.
¿Sobre quién y sobre qué se coloca la transferencia?
Impasses de la rutina del cartel que marca la hiancia esencial entre transferencia y transferencia de trabajo.
¿El cartel suple el lugar vacante de la transferencia?
¿Qué consecuencias produce esta suplencia?
Transferencia, amor, sujeto supuesto saber, fundan una dimen­sión para la emergencia del sujeto.
Lacan ha señalado que el cartel es el lugar para situar al sujeto analizante, pero para situar al sujeto que emerge del dispositivo analítico, el cartel no podría producirlo.
El cartel está a la espera de aquel que puede trabajar en una causa común con otros.
Espera a «ese sujeto cuya elección es la de probarse a los efectos del lenguaje, encomendándose a la deriva del lenguaje».
Lacan ha definido en estos términos la posición analizante y el cartel fue pensado para trabajadores decididos.
La obscenidad imaginaria encuentra un tope en el cartel y cada uno hace la experiencia de que debe -arriesgar el pellejo para colocar su saber-.
En el dispositivo analítico sólo se ubica un único efecto de producción, que Lacan designó como caída de los significantes amo.
El cartel permite la puesta en acto de esta caída… ya no hay necesidad de buscar en el Otro la respuesta que asegure el valor de trabajo realizado.
Jacques Lacan en Encore se coloca él mismo en la serie de la producción y dice:
«Marx y Lenin, Freud y Lacan no están apareados en el ser. Por la letra que han encontrado en el otro, proceden en tanto seres de saber, de dos en dos, en Otro supuesto. Lo nuevo de su saber, es que no se supone que el Otro sepa nada de él-no desde luego, el ser que en él hace letra- pues en verdad ha hecho letra del Otro a costa suya, a costa de su ser, Dios mío, que no es poca cosa para cada quien, pero tampoco mucha, a decir verdad.
Vaya hacerles una pequeña confidencia sobre estos seres desde donde se hace la letra.
No pienso, a pesar de todo lo que hayan podido contar… que el odio o el amor, que el odioamoramiento haya verdaderamente ahogado a alguno…
… quienes logran hacer esas especies de rechazos del ser, aún, son más bien los que participan del desprecio. Esta vez se los voy a hacer escribir subrayando el precio.
Desprecio, eso suena a precio único. Estamos en la época de los supermarkets, así que uno tiene que saber que es capaz de producir incluso en materia del ser. Lo malo es que el Otro, el lugar, no sepa nada. Ya no se puede odiar a Dios si él mismo no sabe nada, en particular de lo que sucede. Cuando podría odiársele podía creerse que nos amaba, puesto que no nos pagaba con la misma moneda. No era aparente, a pesar de que en algunos casos se dedicaran al asunto a más no poder… ¿no se hace así patente que es mucho mejor que ser ­odiarlo…, traicionarlo…?
… Estamos tan sofocados por esto del odio que nadie se percata que un odio, un odio consistente, es algo que se dirige al ser, al ser mismo de alguien que no tiene por qué ser Dios.
… el más grande amor acaba en el odio…
… por eso he dicho que el a es semblante de ser»…
Lacan planteaba en Encore:
“Te pido – ¿qué? – rechazar – ¿qué? – lo que te ofrezco – ¿por qué? – porque no es eso – eso, saben que es: es el objeto a. El objeto a no es ningún ser. El objeto a es lo que supone de vacío una demanda…
… un deseo no tiene ningún ser de soporte. Un deseo sin otra sustancia que la que se asegura con los propios nudos.
 … el objeto a, es el objeto capaz de satisfacer el goce…
… es lo que viene a sustituir el lugar del Otro bajo la forma de la causa del deseo, que diversifiqué en cuatro, en tanto que se constituye diversamente según el descubrimiento freudiano, con el objeto de la succión, el objeto de la excreción, la mirada y la voz. Estos objetos son reclamados como sustitutos del Otro y con­vertidos en causa del deseo».
Toda interrogación por la producción no podría dejar de lado este punto nodal que hace a las condiciones que abren el camino que va de la caída de los significantes – amo, a la producción… ya que tal como Jacques Lacan lo plantea en Encore:
…lo que se escribe, en suma, ¿qué podría ser? Solo las condiciones del goce. ¿Y lo qué se cuenta? ¿Qué podría ser? Los residuos del goce».
Constituir en enigma el trabajo y la producción se sostiene en un punto  esencial que supone que,
«un grupo es algo real, no se inventa, pero puede haber una manera con la cual cierto lazo se establece en un grupo, puede haber algo nuevo y que sólo consista en cierta redistribución de letras.
Eso si se puede inventar… y esa invención a partir de una continuidad permitirá ubicar el lazo de esas letras con la fórmula del discurso analítico»… tal como Jacques Lacan lo planteaba en el seminario: Real-Simbólico-Imaginario.
Habrá, entonces, que tener presente la insistencia de Jacques Lacan sobre el texto freudiano «Psicología de las masas y análisis del yo para ubicar a «ese imbécil de Gustavo Lebón que con su noción de masa, llevó a entificar ese todos, cuando el rasgo unario no funda ningún todos, ni identifica nada.”
Jacques Lacan aporta el estatuto del cartel -como órgano de base del trabajo a realizar en una Escuela de Psicoanálisis- pero depende del acto de aquel que quiera autorizar este nuevo significante para que el cartel pueda convertirse en una práctica inseparable de las verdaderas cuestiones que hacen a la formación y transmisión en Psicoanálisis.
1990 Ratificado 2008

Para abordar el tema trabajo y producción, quisiera en esta oportunidad, poner el acento en el deseo de escribir para cercar la noción de escritura como una práctica de goce, ligada profundamente a la pulsión.
Este tema está imbricado, entretejido en la relación que existe entre la producción y el nombre de autor… en este camino- señalaba Lacan- es necesario un trabajo que implica el hacerse un nombre, allí donde se ha advenido al nombre por azar, por obligación, o por una simple tesis o un pequeño escrito.
En este trabajo ocupa un lugar esencial lo que Lacan llamo “Poubelle” (tacho de basura)
ESCRIBIR Y PUBLICAR… no es lo mismo.
La conjunción fortuita, inesperada, de ese algo que es el escrito y que tiene estrechas relaciones con el objeto “a”, como valor de verdad, o como nombre propio, ya que cumplen la misma función, da a toda la conjunción no concertada de escrito, el aspecto de  ”poubelle”.
Lo que encontramos en el revés del lenguaje es lo real como imposible, revés donde encontramos la realización subjetiva de un vacío, esto se expresa en fragmentos de pensamiento que permiten un discurso que da lugar al paréntesis, a lo queda en suspenso o a su clausura, luego a su retoma. Reconocemos en esto la estructura de la escritura.
Estos dos temas en el caso del psicoanalista toman un valor esencial en la medida en que el deseo de escribir como práctica de goce se anuda a una escritura donde el  deseo del analista lo inscribe en un horizonte cultural donde la enseñanza y la transmisión del psicoanálisis lleva la marca, la huella, el estilo de habitar el lenguaje, su estructura simbólica, y los modos imaginarios de expresión de sus ejes instituyentes, de las relaciones instituyentes o fundantes de sujeto y las huellas de los modos de hacer frente a lo real: el sexo, la muerte, el goce, cuyo sostén es la falta, la carencia, la castración y que se expresa como sujeto en esa presencia intensa de algo escondido, lo que remite al fundamento freudiano del inconsciente.
Quisiera tomar el primer punto referido a interrogar algunos bordes del deseo de escribir.
Les presentaré un escrito de Roland Barthes. Publicado en 1974 en el texto  “Variaciones sobre la escritura” que lleva por título “Relaciones entre ficción y crítica según Roger Laporte”.
“El deseo de escribir. Cito al mismo Laporte: “Una pura lectura, una lectura que no llama a otra escritura es para mí algo incomprensible y sin duda siempre lo ha sido. Sólo me interesan, pero entonces violentamente, las obras que me han dado ganas de escribir”. Éste es pues el circuito de las escrituras: la escritura del otro me atrae, a la vez como un modelo y como una carencia, me siento contradictoriamente seducido e insatisfecho. Quiero suplirla literalmente, es decir, completarla y suplantarla, y en este movimiento de amor y de realidad se forma mi deseo de escribir. Además, Laporte precisa que -cito nuevamente- “la lectura de Proust, de Blanchot, de Kafka, de Artaud, no me ha dado ganas de escribir sobre autores, sino de escribir”. Pues sí, de eso se trata: el crítico parece practicar una escritura transitiva: trata un autor como se trata transitivamente un material, pero lo que realiza es de hecho una escritura intransitiva: escribir, un verbo sin complemento, escribir el deseo de escribir. En otros términos, el autor del que habla es su indirecto, el rodeo necesario para que pueda prodigar su escritura, y eso no le impide, por supuesto, hablar justamente de un autor, que para él no es un pretexto, sino mucho más violentamente -lo dice el mismo Laporte-, un mediador de deseo. Y si sucede que, para un tal sujeto, en este caso el mismo Roger Laporte, la vida, su vida, se consume enteramente, fundamentalmente, y yo diría estructuralmente, en el deseo de escribir, entonces comprendemos que lo que le ocurre a ese deseo, que las aventuras de ese deseo, forman poco a poco la verdadera biografía de ese sujeto, y que los artículos llamados críticos son, desde ese momento, las variaciones de un tema biográfico, y yo diría de un tema erotográfico.
Roland Barthés se interroga acerca de la realización de una obra y dice que la  producción de textos no puede ser separada del horizonte cultural en el que emerge.
Es desde ese horizonte cultural que surge la escritura y sus  textos creando un lenguaje que lleva la huella, la marca, la inscripción de los lenguajes en que vivimos y quizás, por esto mismo, el lenguaje literario tiene siempre una posición excéntrica en relación con todos los lenguajes que lo rodean.
Que la obra realizada sea un producto original, que hizo el procesamiento que va del lenguaje oral a la escritura literaria, esto es, al acto literario, nos muestra que  escribir es un deseo de engendrar, escribir es instalarse en el rechazo, en la soledad, en el intento sostenido de abolir toda escritura anterior para situar el propio lenguaje, la propia producción de lenguaje, en el infinito mismo del lenguaje.
¿Qué persigue el escritor?
… Se trata de una especie de atentado contra la consistencia del sujeto que se produce en la escritura… y esto hace del texto una práctica que aspira a quebrantar el sujeto, a disolverlo, a dispersarlo en la página misma.
Escribir es una experiencia límite y en este sentido es una perversión, en el sentido, de ser una práctica que aspira a quebrantar al sujeto, a disolverlo, a dispersarlo en la misma página.
En tanto que no hay un fondo al que se llega en el lenguaje, el hombre se ve perpetuamente atravesado por códigos cuyo fondo nunca alcanza… limitarse a considerar la obra como un sistema de lenguaje en el que intervienen todas las figuras de la retórica, que recortamos, reunimos y separamos creyendo dar cuenta de la obra literaria es atenerse al nivel del significante, es decir, finalmente, a la superficie de la obra; en la suposición, en la vaguedad…
Barthés se pregunta que hacer con el deseo del que escribe. Propone una respuesta, dice que para él se trata de restablecer el cuerpo del escritor en su escritura. Hay un cuerpo que sostenía la pluma, que hizo las correcciones del texto… que agregó… que suprimió… fuegos artificiales de suplementos, de añadidos… Proust los llamaba paperolles… tienen una belleza plástica y finalmente a lo largo de la página, lo que se prolifera y se disemina es efectivamente el emblema de la escritura.
El cuerpo pasa a la escritura, en ese instante hay autor, solamente en ese tiempo existe… después no hay nada más que decir, es algo despegado de la persona que escribe, no se tiene con el producto relaciones de propiedad.
Cree que hay que combatir el mito de un sujeto constituido que se convierte en padre y propietario de un producto, la obra… esa obra es mercancía.
Barthés imagina una especie de utopía donde los textos escritos en el goce podrían circular fuera de toda instancia mercantil y donde por consiguiente, no tendrían lo que llamamos- con una palabra bastante atroz- una gran difusión.
… Esos textos circularían así en pequeños grupos, en círculos de amistad, en el sentido casi   falansteriano de la palabra y por consiguiente, tendría realmente lugar la circulación del deseo de escribir, del goce de escribir y del goce de leer, que se juntarían y se encadenarían fuera de toda instancia, sin acercarse a ese divorcio entre la lectura y la escritura.
La escritura se juega del lado del goce, hay un lazo del que escribe con la erótica de la escritura que está articulada con el sabor de las  palabras, con el sabor de la frase, con el sabor de lo que antaño llamaba un estilo.
Por otro lado el gran problema ahora, es hacer del lector un escritor y esto involucra el problema de la legibilidad de un texto.
Si leemos un texto ilegible, en el movimiento de su escritura lo comprendemos muy bien… toda una transformación se esta por hacer, para ello es necesario un cambio de posición subjetiva ¿Pero desde dónde y hacia dónde?
Este  conjunto de reflexiones de un crítico y escritor como Roland Barthés han servido siempre para cautivarnos con su letra, para experimentar verdaderamente el placer del texto y para acompañarnos a descubrir en los grandes creadores el artificio utilizado para atrapar su lector.
Como buen crítico ha desplegado la maniobra -sin ninguna duda- intrusiva, en la obra literaria o en la vida de un escritor, de tal modo que se apoderó de ella, hasta llegar a lo que Lacan llamaba “la carne misma del escritor”.
Su artificio mismo para la crítica, a la búsqueda de les petits papiers (papelitos, papeles íntimos) nos introdujo en el goce de la escritura…
“La escritura históricamente, es una actividad continuamente contradictoria, articulada sobre una doble pretensión: por una parte, es un objeto estrictamente mercantil, un instrumento de poder y de segregación, tomado en la realidad más cruda de la sociedades; y, por otra parte, es una práctica de goce, ligada a las profundidades pulsionales del cuerpo y a las producciones más sutiles y más felices del arte. Esa es la trama de texto escritural. Aquí no hago más que disponer o exponer sus hilos. El dibujo ha de hacerlo cada cual.”
En el texto “Escribir” de 1976, Roland Barthés escribe:
“con frecuencia, me he preguntado por qué me gusta escribir ( a mano, se entiende), a tal punto que, en muchas ocasiones, el placer de tener frente a mi (cual banco de carpintero) una bella hoja de papel y una buena pluma compensa, a mis ojos, el esfuerzo a menudo ingrato del trabajo intelectual: mientras reflexiono en lo que he de escribir( eso es lo que ahora ocurre), siento como mi mano actúa, gira, liga, se zambulle, se levanta y, muchas veces, por el juego de las correcciones, tacha o hace estallar la línea y ensancha el espacio hasta al margen, construyendo así, a partir de trazos menudos y aparentemente funcionales (la letras), un espacio que sencillamente es el del arte: soy artista, no porque figuro un objeto, sino, mas fundamentalmente, porque, en la escritura, mi cuerpo goza al trazar, al hender rítmicamente una superficie virgen (siendo lo virgen lo infinitamente posible).
…escribir es una práctica corporal de goce…
Es demasiado pronto para decir qué compromete el hombre moderno de sí mismo en esta nueva escritura de la que la mano esta ausente: la mano tal vez, pero de ningún modo el ojo. El cuerpo permanece ligado a la escritura a través de la visión que tiene de ella: hay una estética tipográfica. Útil es por lo tanto el libro que nos enseña a distanciar la simple lectura y nos da la idea de ver en la letra, a semejanza de los antiguos calígrafos, la proyección enigmática de nuestro propio cuerpo”.  
En 1969/70 en el seminario “El psicoanálisis al revés” Jacques Lacan se interrogaba acerca de la relación que existe entre la producción y el nombre de autor. Consideraba que el   hacerse un nombre, es un trabajo que debe producirse allí donde se ha advenido al nombre, por azar, por obligación  o por una simple tesis universitaria.
Nos plantea que él ha escrito lo que canta por sí solo de una experiencia penosa que es la que ha tenido con lo que se llama una Escuela… aportó propuestas para que algo se inscriba… decía  “El hecho de que este firmado por mí, sólo tendría interés si yo fuera un autor. Pero yo no soy para nada un autor. Nadie lo sueña cuando lee mis Escritos”.
Lacan tenía como objetivo, una puesta en cuestión del saber.
Llevado por una pregunta esencial intentaba producir las condiciones por las cuales se pudiera recibir el testimonio de los efectos que un psicoanálisis estaba produciendo en el campo del saber, sometido siempre a las formas de goce.
Apostaba a que de esa inscripción surgiera un texto como aporte a la obra colectiva que constituye el psicoanálisis.
En el seminario “El revés del psicoanálisis”, encontramos ciertas claves para volver a pensar el estatuto del autor.
Los efectos del nombre firmado son paradójicos.
Durante siglos todo lo que hubo de gente honesta siempre hizo al menos como si se le hubiese arrancado su cosa, su manuscrito, en fin, se le hubiese hecho una jugada sucia.
… “Si hay algo que podía salir de una seria puesta en cuestión  de lo que es el saber que se prodiga y se propaga en el marco establecido del saber oficial (en ese momento se refiere a la universidad…) sólo podría ser en un pequeño abrigo, especie de lugar que se daría esta ley de que algo se presente, no para hacer valer a un señor, sino para decir algo estructuralmente riguroso, pase lo que pase.
Eso podría tener más alcance de lo que se podría esperar de antemano”.
…Por ejemplo: “un tipo como Diderot, sacaba El sobrino de Rameau, lo dejaba caer de su bolsillo”. Algún otro se lo llevaba a Schiller que sabía exactamente lo que era Diderot.
Diderot no se volvió a ocupar nunca de eso. En 1804 Schiller se lo paso a Goethe que lo tradujo inmediatamente y nosotros no lo tuvimos hasta 1891 por una traducción francesa de la traducción alemana de Goethe, el que por otra parte, había olvidado completamente que había aparecido un año después, que quizás no lo haya sabido jamás- Se supone que por las cuestiones del conflicto, político franco-alemán… por la intrusión revolucionaria… el mismo Goethe no sabía que se había publicado. A pesar de todo eso no impidió a Hegel hacer uno de los ejes de ese librito lleno de humor, a saber, “La fenomenología del Espíritu”.
Se dan cuenta que no hay que preocuparse tanto para que lo  que sale de Uds., tenga la etiqueta de que les concierne, por que les aseguro, eso hace obstáculo violentamente para que salga algo decente”.
En ese tiempo Lacan se refiere al modelo universitario de organización de la tesis, pero debemos pensarlo para cualquier presentación en el ámbito institucional de las Escuelas de psicoanálisis u otra forma institucional, donde se cae bajo el influjo de creerse obligado en nombre de las leyes de la tesis a remitirlo al autor.
“Si se tiene talento, sobre todo, si no  ha dicho  grandes boludeces y si ha aportado algo importante que puede no concernirle a uno mismo en nada, uno esta obligado a pensar que ha sido una cabeza pensante. Con eso-dice- Uds. están cagados para rato…”
Esto nos ha llevado siempre a una profunda reflexión acerca de la posición del que escribe.
Y a interrogar cuales son las condiciones de producción de una escritura que llevará- mas allá de nosotros mismos- la huella de nuestro ser, de ese ser perdido…de ese ser que lleva impreso las marcas de la experiencia de goce, experiencia  perdida en el infinito de la causa del deseo, en el corazón mismo de lo que mueve un deseo.
Tanto Freud como Lacan nos han llevado a abordar aquellos autores que han producido un profundo viraje en el pensamiento de su siglo y cuyas búsquedas se inscriben en el suelo mismo que funda su posterioridad.
Son autores que nos muestran una mirada sostenida en la exigencia de no dejar en la sombra lo que sostiene los actos del sujeto, sus pasiones, el amor, el deseo y los sórdidos motivos que definen una existencia… esa línea que va del nacimiento a la muerte, para que se realice el viaje al modo del caballero errante, en ese errar y en ese error que repite los itinerarios que dejaron las huellas de una experiencia que despliega ese deseo indestructible que acompaña al sujeto.

…Los infinitos papeles donde se dibuja la letra…

llevan la firma del nombre propio.

Olga M. de Santesteban

El tema de la lectura y de la escritura abre a una serie de interrogaciones sobre la función autor que se encuentra en el seno mismo de un nudo que articula la función editorial, las publicaciones, y la traducción en un lazo íntimo con la política y la estrategia de extensión de una obra.

Para abrir este nudo voy a rescatar la construcción realizada para publicar la biografía de Honoré de Balzac que escribió Stefan Zweig, cuyos manuscritos fueron confeccionados y ordenados por su editor y amigo Richardt Friedenthal a partir del legado que le deja Stefan Zweig, después de su muerte en 1942.

Este autor se había dedicado a lo largo de más de treinta años al estudio de lo que llamaba “su Balzac”. El legado contenía “su Balzac”, 600 páginas del manuscrito en alemán, 200 páginas de notas y 40 libros llenos de anotaciones al margen con sus comentarios.

Este tema nos permitirá asistir a la relación que se produce a través de más de un siglo de un autor, su biógrafo y su editor… para conducirnos a la pregunta esencial: ¿Qué es una obra?

Originales, tachaduras, correcciones… fichas, libretas, notas adicionales, infinitos trabajos de revisión realizado por diferentes personas… infinitos papeles, donde se dibuja la letra… ¿entonces? ¿Qué define la función autor?

En este año que transcurrió bajo el Homenaje a Sigmund Freud conmemorando los 150 años de su natalicio, la figura de Balzac, adquiere, sin duda, o reaviva el flash de conmoción que siempre le imprimió el hecho de que fuera el último libro que cayó de la mano de Sigmund Freud en el final de su vida. Freud no leía al azar sino que seleccionaba cuidadosamente los libros de su biblioteca… ese último libro que leyó fue “La piel de zapa” de Balzac.

Max Schur médico personal de Sigmund Freud, relató que cuando Freud terminó de leer ese libro le dijo, con aire distraído:

“Este era el libro adecuado para que leyera, trata del encogimiento y de la inanición”.

Balzac quedó así marcado o ha adquirido esa potencia imponente al quedar inscripto en el último instante en que un genio lee a un autor que tuvo la capacidad de inventar un pueblo.

Recordemos que “La piel de zapa” fue escrita con el espíritu del romanticismo, bajo la influencia del Werther y del Fausto de Goethe, de los cuentos fantásticos de Hoffman y de Byron.

Tanto el héroe de Goethe como el de Balzac hacen un pacto con el diablo. Lo que está en juego en “La piel de zapa” es el deseo, el pacto señala que a cada realización del deseo la piel se encogía y con ella la vida… una maravillosa metáfora al enfrentar la muerte… acordar que fue una vida signada por el deseo y eso tiene su precio…

Al entrar en el tema de la escritura y la función autor asistimos a los diferentes modos en que cada autor se sometió a las exigencias de la escritura en un intento – sin duda pasional – de lograr en la creación ese efecto de originalidad cautivante que el lector recibe.

En el campo del psicoanálisis la interrogación por el trabajo y la producción nos ha llevado a situar el enigma de la creación, los fantasmas que lo habitan y las máscaras de lo real… para revelar que la letra llega siempre a destino.

Jacques Lacan proponía una idea atractiva…

“escribir bajo la suposición de que la letra llega siempre a destino… sin importar los siglos que transcurran”.

 “no hay tantas razones para preocuparse de que aquello que se produce lleve el sello de que eso les concierne”

… porque la letra, su unariedad y su singularidad uniana, aquello que funda y marca la serie… es legible, lleva la firma del nombre propio.

Es en la década del 70 cuando Jacques Lacan en el marco del seminario “El reverso del Psicoanálisis”, en el capítulo “El poder de los imposibles”, se interrogaba acerca del nombre de autor, con el objetivo de abrir la cuestión de la lectura

¿Qué es una lectura? ¿Qué imprime a una lectura el rasgo unario, singular de la adquisición de un saber? ¿Qué hace que podamos preguntarnos siempre cuando leemos cualquier texto, en qué se distingue como legible?

Que es legible quiere decir… que algo se extiende en el lenguaje como un reguero de pólvora… que prende, que hace discurso.

En este contexto ¿Qué supone el surgimiento de la producción…en esta vida contemporánea? ¿Es que unimos la producción con un nombre de autor?

En la medida en que cierta modernidad alrededor de la década del 60 retomó a un autor como  Mallarmé y su relación con la literatura, hubo una tendencia a borrar al autor en beneficio del texto. El mismo Barthes escribió un artículo en esa época: “La muerte del autor”.

Esta época marca un nuevo modo de lectura o de apropiación del libro o de una obra en un arduo trabajo de “deconstrucción de la obra” que produzca una ruptura esencial en el lector para que pueda soñar en el verdadero sentido que adquiere la lectura, como acto de separación, como emergente y vehículo de un deseo que a través del acto pueda llegar a la trasformación misma de la obra. La lectura así es un instrumento vertiginoso que nos permite atravesar con su autor las fronteras de la lengua y nos lleva a ese desafío increíble que constituyó para cada uno ese tiempo instituyente donde aprendimos a leer… a leer descubriendo ese goce increíble de un nuevo universo… en ese sentido constituye un acto abierto a la creación, a la fantasía, a la capacidad de soñar… a escapar de la voz para recuperar la letra que habita en la lengua… y en ese sentido leer es esencialmente un acto de independencia que permite atrapar en una nueva significación la travesía de una palabra en la lógica de un texto.

Este tiempo esencial en la revisión de la lectura, de la crítica y de la creación incide en Lacan para reconsiderar la relación entre trabajo, producción, nombre propio.

Lacan se detiene a recordar su experiencia con el proyecto Silicet, allí propuso crear un lugar donde deberían escribirse cosas sin firmar. Y en este contexto afirma:

“El hecho de que los trabajos estarían firmados por mi, tendría interés si yo fuera un autor. No soy en absoluto un autor… “no tenía otro interés que el de estar lo más cerca posible de lo que intentó definir como un cuestionamiento del saber.”… una  puesta en cuestión del saber.

“Es muy curioso que lo no firmado parezca paradójico, mientras que de todas formas durante siglos, todas las buenas gentes que existieron, como mínimo han hecho siempre como si les hubieran arrancado su cosa, su manuscrito de las manos, en fin, como si les hubieran hecho una jugada sucia.”

Recordemos que al mismo tiempo en que Lacan sitúa la función autor, realizando un nuevo centramiento en la práctica de la escritura como práctica de la pulsión, como práctica erótica, señaló que la escritura compete al orden del saber; a la adquisición de un saber… a la puesta en cuestión del saber para el campo del psicoanálisis.

Esta puesta en cuestión del campo del saber se va produciendo a medida que se incluye el procesamiento de las diferentes formas de goce que el síntoma contiene… cada inclusión resitúa el campo simbólico en un interjuego permanente con las formas de expresión de lo real: la angustia, la obscenidad, la segregación y otras…

Así el tema de la escritura, la práctica erótica, el campo de lo pasional y la  disposición a enamorarse se deslizan en la hoja donde la letra grita sus claves para invocar al partenaire – lector.

En el centro de su pregunta por la lectura Lacan nos envía a leer una obra que había releído esos días sobre El reverso de la vida contemporánea de Balzac (en verdad se trata del reverso de la Historia contemporánea)

Balzac (1799 – 1850) es uno de los maestros de la novela francesa, se lo considera un genio en la capacidad de atrapar al lector por la firmeza en atenerse a las exigencias dramáticas de la invención, al mismo tiempo que imprime al relato su rasgo singular.

Su obra esta hecha para conquistar una independencia completa con respecto al mundo habitual; no es ni copia, ni caricatura de la realidad, pretende existir por sí mismo y ambiciona atraer al lector, retenerlo, hacerle inhabitable el universo de la realidad hasta tal punto que ya no pueda concebir otro modo de vivir que el de “La Comédie humaine”.

En 1842 toma la decisión de publicar las obras completas cuyo título sería “La Comedie Humaine” título que constituye a partir de… La Divina comedia.

La obra va a incluir:

Escenas de la vida privada, Escenas de la vida de provincia, Escenas de la vida parisiense, Escenas de la vida política, Escenas de la vida militar, Escenas de la vida rural…Une ténébreuse affaire… La Rabouilleuse… Les Ilusions perdues… Ursule Mirouet… La Fausse Maîtresse… Les Mémoires de deux jeunes mariés… Un début dans la vie… Honorine, La Muse de département… el plan contenía veinte volúmenes y poseía todos los derechos de publicación.

La gran capacidad creadora de Balzac reside en su profunda convicción de fundar un nuevo universo, fundando su obra, atrapa un pensamiento: por ejemplo el implacable movimiento que arrastra a la sociedad hacia el oro y el placer, esto contiene un germen de muerte; este pensamiento le proporcionará los mil temas trágicos que desarrollará en una ininterrumpida circulación de personajes en “La Comédie Humaine”… seres arrastrados por su pasión y los choques que enfrentan se traducen en un ilimitado campo de azares trágicos, de imprevisibles peripecias que acaba por imponer su sueño al que lo contempla como única realidad.

Por ejemplo, el personaje del avaro, comienza a mostrarse por el implacable movimiento de sus pasiones en un mundo de extraña expontaneidad, ante los diamantes de una condesa, siente un éxtasis, una iluminación de alegría que le transportan a una vida en la que la avaricia carece de sentido. Utiliza el azar con toda su belleza y grandiosidad concreta mostrando que lo carente de causa tiene su sentido o su necesidad de existencia.

Otro especto importante que se señala respecto de la conducción del relato es cómo finge que el relato se le escapa, pero en realidad se debe a que a fuerza de seguir los acontecimientos, se siente arrastrado por ellos y no puede soportar la espera regular que él mismo ha suscitado, y se ve obligado a adelantarse… falta entonces a la lógica, perdiéndose en una especie de embriaguez, de vértigo. Este delirio le hace impotente para expresar el ritmo de los hechos, impotencia que es necesariamente la única manera de expresarlos, de someterse al fatal encadenamiento que le une, oyéndose, en el silencio nervioso del escritor, la espantosa cadencia de lo abstracto, impone así una realidad imaginaria.

El vacío del relato señala la región donde se pierde la lógica y la coherencia… conducido más allá de sí, hacia las terribles tinieblas, donde ya no se sabe.

Lacan nos lanza así a leer, a sumergirnos en el universo del genio,… el gran genio de “La Comédie Humaine”, ese genio que está hecho del arte con el cual pone en evidencia la grandeza de las pequeñas cosas… nos ha legado una obra monumental y grandiosa.

Maurice Blanchot (1907-2003) es uno de los autores que forman parte del movimiento que inauguró un nuevo modo de lectura. Se ha caracterizado por ejercitar un pensamiento a la vez brillante y hermético, gozoso, intenso, e iluminador y nos ofrece un texto de una riqueza muy profunda que rinde tributo por igual a las exigencias rigurosas del teórico y a las tentaciones caprichosas del ensayista.

En su maravilloso texto “El arte de novelar de Balzac”, en Falsos pasos, nos dice:

“… entrar en el drama balzaciano cautiva al lector, no por la importancia de los acontecimientos sino por el arte del narrador… un arte hecho para crear un universo “creíble” para miles de lectores… cada lectura aporta nuevas sorpresas, preciosas observaciones, trazos inesperados… obras maestras escritas a veces en tres semanas… escritas por un hombre solo en menos de veinte años… más de veinte obras que ha engendrado a un pueblo… ese pueblo… que después de un siglo continua siendo verdadero porque es eterno, es entonces, cuando uno se da cuenta de lo que es el genio”.

Con Balzac podemos decir lo mismo que Harold Bloom decía de Shakespeare y de su creación poética: escribió la mejor prosa y la mejor poesía en inglés o tal vez en cualquier lengua occidental… y podemos decir que produjo la invención de lo humano, tal como seguimos conociéndolo… sus personajes son extraordinarios ejemplos de cómo vienen al ser nuevos modos de conciencia.

Con Balzac tenemos a Francia, sus pueblos, sus gentes, sus miserias, sus grandezas. Balzac es ese genio que ha seguido con firmeza las exigencias dramáticas de la invención o desarrollado con más coherencia las consecuencias de una concepción personal…

…la pasión calculada y el mundo contra el que choca, el rigor de la fatalidad, el ilimitado campo de azares trágicos y de imprevisibles peripecias se entrelazan y entrecruzan en una combinación de fórmulas de tal complejidad y rigor lógico que alcanzan una fuerza y una violencia inhumanas.

Entraremos en este universo a través de grandes creadores como Hugo von Hofmannsthal que creía que Balzac poseía una capacidad de creación “increíblemente sustancial”, la mayor que se ha dado desde Shakespeare.  Balzac representa a sus ojos la encarnación de la potencia poética, “un potentiel de littérature” por así decir…

Pero esencialmente tomaremos la obra de Stefan Zweig, o de Richardt Friedenthal, su editor y amigo que nos narra las vicisitudes de la constitución de sus manuscritos para dar forma a la biografía de Honoré de Balzac.

Stefan Zweig es uno de los grandes escritores del siglo XX. Nació el 28 de Noviembre de 1881. Se dedica a estudiar Lengua y Literatura Románticas, Filosofía en Francia, Alemania y recibe su título de doctor en Lengua en 1904 en la Universidad de Viena, entra así en la vanguardia cultural vienesa de su época. Fue poeta, traductor, editor, pacifista, humanista, y europeo, soñaba con una Europa unificada, detestaba los nacionalismos.

Incansable viajero, conocedor de muchas lenguas, traducía al alemán obras de escritores desconocidos como Romain Rolland (premio Nobel de Literatura en 1914), Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Rimbaud, Emil Verhaeren, de quien llegará a ser íntimo amigo, traductor y biógrafo… y otros.

En 1901 publica sus primeros poemas, mostrando la influencia de Hugo von Hofmannsthal y Rainer María Rilke… en 1904 su primera novela.

En 1910 visita la India, Ceylan, Burma, Indonesia, en 1911 Canadá, Cuba, Puerto Rico, México, Panamá, en 1912 Norteamérica y en 1913 se estableció en Salzburgo, donde vivirá hasta su exilio.

A raiz de la guerra del 14 y por su posición antibélica se instala en Suiza desde donde sigue trabajando como corresponsal, periodista, escritor.

Después del armisticio vuelve a Austria en el 18.

Se casa en 1920 con Friederike Maria Burger von Wintemitz, cuando ella obtiene su divorcio, la había conocido ocho años antes, en 1912. Ella le había escrito por primera vez en 1901 en carácter de fanática lectora, estaba casada con dos hijos.

Stefan Zweig comparte con Balzac ese deseo desesperado de llegar a la vanguardia de la literatura europea, encontrar una mujer, una familia, un hogar.

Balzac recibe un día una carta escrita por una mano femenina procedente de las estepas de Rusia, firmada con la misteriosa palabra: L’étrangère… Balzac la deja sin abrir por largo tiempo sin saber que iba a ser determinante por el resto de su vida.

Esa carta tiene una extraña historia que Stefan Zweig investigará en todos sus detalles, pues tiene un origen exótico para una novela de amor

Desde la Rusia zarista, desde los campos empobrecidos de la estepa, una mansión equipada con todos los lujos europeos, la bella condesa Rzewuska con inclinaciones literarias, hablaba francés, inglés, alemán… encerrada por meses por la alta nieve leía y leía… la obra de Balzac.

Estaba casada con el barón von Hanski, había tenido siete hijos, murieron todos exceptuando a una hija.

El único acontecimiento era la llegada del correo, los libros y periódicos de Occidente.

A la noche se reunían a comentar las lecturas las mujeres de la casa, un nuevo escritor parisiense, un tal Honoré de Balzac, esta dando que hablar a las mujeres… ¡Que magnífico es “Scènes de la vie privée”!. Nunca un escritor comprendió tan profundamente el alma femenina y sus pasiones… “¿Las enaltece, las venera, se burla…? Y… ¿”Physiologie du mariage”? Y “La Peau de Chagrin” ¡Es grandioso!… pero debería tener una idea mejor de las mujeres… Alguien debería llevarlo por su mejor camino.

¿Por qué no habríamos de ser nosotras mismas?

Escribamos pues al señor Balzac… si…

¿Por qué no escribirle?

“¿Por qué no engañar a este caballero misterioso que tan pronto endiosa a las mujeres como las ridiculiza?

Redactarán, pues, una carta muy romántica, sentimental, patética y bien llena de admiración; una verdadera charada con la cual se inquietará sobremanera”.

Así comienza una larga historia de amor y pasión en un juego entretenido de arte, astucia y jovialidad… que se va tornando escabroso.

Esta historia que comienza en 1832 se convertirá en un increíble juego de encuentros y pasiones que lo llevará a Balzac a recorrer toda Europa y Rusia a la búsqueda de la condesa Evelina Rzewuska… para culminar el 14 de Marzo de 1850 en el casamiento con la viuda señora de Hanski en la Iglesia de Santa Bárbara de Berdiczew, y se instalan en Paris.

Balzac muere el 19 de Agosto del mismo año.

Le dejo al lector la búsqueda de esta historia que será decisiva en la vida de Balzac y que sin duda había sido para Stefan Zweig un punto increíble que lo anuda a Friederike… su apasionada lectora.

Stefan Zweig Emigró a Suiza durante la Primera Guerra Mundial y fue en esa época uno de los autores más traducidos.

Al terminar la guerra vuelve y se instala con su esposa en Salzburgo en un pequeño castillo donde recibe la visita de intelectuales y músicos de su tiempo impulsando la producción de jóvenes artistas.

Forman parte de este tiempo Thomas Mann, Max Reinhart, Máximo Gorki, Rainer, Maria Rilke, Auguste Rodin, Arturo Toscanini, James Joyce que escribía el Ulises,  Salvador Dalí, Gabriela Mistral, Antonin Artaud, Roman Rolland, Paul Valèry, Arthur Schnitzler, Anatole France, Luigui Pirandello. H. G. Wells, el conde de Keyserling, Roger Martin du Gard, Franz Werfel, Maurice Ravel, Richard Strauss, Béla Bartók… y tantos otros creadores de su tiempo, visita a Albert Einstein, y lo une una estrecha relación de amistad con Freud y su obra, fue él quien despidió los restos de Freud en 1939 en Londres.

Fue libretista de la obra de Richard Strauss, “La mujer silenciosa”, obra que se iba a estrenar en Dresde con la participación de Hitler.

Strauss se negó a sacar su nombre  de la cartelera, Hitler no fue al estreno y su obra fue prohibida poco tiempo después.

En esta época publica las obras que le permitirán éxito y fama mundial… recorre Europa como conferenciante y en la mayoría de los países que visita da la conferencia en el idioma del país.

También tuvieron gran éxito sus estudios biográficos inspirados en las obras de Freud, en los que abordaba los tabúes eróticos de su época, la infidelidad, las obsesiones sexuales y la homosexualidad.

Escribió una biografía de Freud, Poseía un estilo que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante técnica narrativa.

Como razón del éxito de sus obras y del interés que los lectores tenían por sus libros… decía:

“Si algún arte conozco es el de saber renunciar, pues no lamento que, de mil páginas escritas, ochocientas vayan a la basura y solo doscientas se conserven como quinta esencia”.

Era un gran coleccionista de autógrafos y originales, con los años había logrado una magnífica colección: galeadas corregidas por Balzac, música anotada por Mozart, cartas de Lewis Caroll, manuscritos originales de Roman Rolland, Rainer Maria Rilke, Paul Claudel, Máximo Gorki, Freud…

En 1933 con la llegada del nacionalsocialismo al poder en Alemania, los libros de Zweig son quemados y pierde la editorial que había publicado todas sus obras.

En 1934 decide abandonar Austria y se dirige a Londres. Su esposa se niega a abandonar su patria, no comparte con él su temor por la situación europea.

Estudió los orígenes históricos del fascismo y dedicó su trabajo literario a ese estudio y escribió libros de gran éxito.

En 1939 se casa con su antigua secretaria Charlotte Elisabeth Altman, viaja por Sudamérica. Se instala en Brasil.

Meses después de cumplir los sesenta años y de completar su autobiografía  aparece muerto junto con su mujer el 22 de Febrero de 1942.

Si bien tenía el convencimiento casi desesperado de la desaparición de la cultura europea y la convicción de que el nazismo se extendería a todo el planeta… los motivos de su muerte permanecieron ocultos por las versiones oficiales y velados por los grandes honores que se le ofrecieron.

¿Cuándo llega Stefan Zweig a Balzac?

Stefan Zweig llega a Balzac desde muy joven y lee y relee la obra a lo largo de más de treinta años con una continuidad increíble.

Ya en 1906 tenía un conocimiento suficiente de la obra y nombra a Balzac el “Napoleón de la literatura francesa” cuando asesora a la editorial que reeditará la obra con quince volúmenes que prologará Hofmannsthal, a quien invita a una conferencia que daba en Viena, sobre Balzac, cuyo texto fue publicado. También asesora en 1908 la salida en papel biblia de “La Comedia Humana”, con un total de dieciséis textos.

Para Stefan Zweig, Balzac fue siempre, desde que lo descubrió el modelo a seguir, y su obra, en toda su complejidad, la medida de la literatura,

Alrededor de la primera guerra mundial 1914, en sus viajes a Paris compró tres ejemplares de las correcciones (un manuscrito enorme) de “Ténébreuse affaire”, a pesar de pagar altos costos y a cambio de grandes sacrificios… también un autógrafo de Balzac. Poseía ya la narración de “La Messe de l’Athée” desde Febrero de 1912.

En su diario, el 24 de Abril de 1913 escribía:

“Por las noches, silencio total en compañía de Balzac, aprehendiendo de él”.

Visitaba la casa de Balzac… a cada acontecimiento que ocurría en la realidad por ejemplo un proceso que se le hace al político Joseph Caillaux por el tribunal Superior de Justicia de Francia… escribía: “He aquí un personaje para Balzac” ¿Por qué no nos atrevemos a crear personajes así?

En la biografía de Balzac decía:

“Balzac tuvo la fructífera ocurrencia de hacer que sus personajes reaparecieran en cada libro, continuidad que le permitió escribir una historia de su tiempo completa y poética que abarcaba todas las clases sociales, las profesionales, las formas de pensar, los sentimientos y las relaciones”.

En Julio de 1920 entregó a la editorial Insel su “Tres maestros”, ensayos sobre Balzac, Dickens y Dostoievsky.

Ese mismo año Sigmund Freud recibe un ejemplar de este libro… “el dominio de Balzac es total”… le escribe.

En la primavera de 1939 le escribe a su maestro y amigo Roman Rolland su decisión de emprender la escritura de la biografía y crítica de la obra de Balzac, sabiendo que le exigiría tres o cuatro años de trabajo.

Instalado en Londres y en Estados Unidos y con todos los inconvenientes de los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial… emprende la tarea de cumplir un sueño de juventud:

“He tardado treinta años en ponerme manos a la obra siempre a la caza de todo lo que se publicara sobre él. Creo que ahora ya lo se más o menos todo, que no queda nada que espigar y que puedo por fin empezar a retratar a este gigante y su obra: qué hombre, qué poderío. Me llevará al menos dos años, pero ya se me ha pasado el tiempo de las pequeñeces, uno tiene que crear cosas válidas”.

Es el tiempo de la avalancha humana que llega a Inglaterra de Austria, de Alemania, de Checoslovaquia y de Hungría, Alemania ha invadido Polonia.

El había vivido en Austria y en 1940 se marcha a América.

Sus libros que creyó perdidos, sus manuscritos desperdigados en distintas cajas de seguridad, en distintos países… “Si al menos tuviera mis libros, aquí, sería más fácil”… Septiembre de 1939.

Con todo siguió trabajando, leía libros de otros exiliados… escribía… la carga de los tiempos se le hacía insoportable.

En Febrero de 1940 va a dar una conferencia en Paris…le escribía a R. Rolland:

“Me esfuerzo por conseguir un permiso para ir a Francia dos semanas… necesito a toda costa catorce días de estudio para mi Balzac”.

Viajó tres semanas… Francia se encontraba ante la inminencia de la llegada de los nazis, Italia entra en la guerra, el triunfo alemán en Noruega… desesperado, no sabe a donde ir… decide ir a Brasil con su segunda esposa Lotte, con quien se había casado en septiembre de 1939.

Dio conferencias en Brasil, Argentina, Uruguay.

Regresó a Brasil y se instalaron en Petrópolis, cerca de Rio de Janeiro.

En Bath había quedado el manuscrito de Balzac que  por temor a la censura no llevó… más tarde pide que se lo envíen… los libros no llegaban, su desesperación, su soledad, le pérdida de sus casas, sus objetos, sus manuscritos, sus valiosas colecciones…

El 22 de Febrero de 1942 él y Lotte fueron encontrados muertos en su residencia.

Una semana después llegaron a Petrópolis todos los papeles de Balzac.

Es Richardt Friedenthal amigo y editor de Stefan Zweig quien recibe los manuscritos sobre Balzac que le confiaron los parientes y herederos después de la muerte.

Su editor nos relata que hacía diez años que Stefan Zweig había empezado a trabajar en el manuscrito.

Desde sus comienzos en Viena había convivido con las obras y leyenda de Balzac… ya que Viena representó un papel muy especial en la historia de la celebridad de Balzac en Europa. De Viena partió la segunda ola de entusiasmo por Balzac que puso definitivamente a éste novelista francés en la senda de la notoriedad universal… en 1835 logra ya el pleno reconocimiento que le brinda un público europeo.

Hugo von Hofmannsthal fue el portavoz de la nueva escuela poética vienesa de fin de siglo, y escribió un ensayo espléndido sobre Balzac, el mejor que se puede hallar en lengua alemana.

Stefan Zweig pertenecía a esta escuela, y compartía este entusiasmo por Balzac que mantiene vivo hasta su muerte, como hemos visto por sus lecturas continuadas de la obra de Balzac, sus escritos, sus conferencias, la adquisición de los objetos de Balzac… hechos que se entrelazan en su vida como una verdadera pasión anudada a su deseo.

El plan que Zweig había constituido era muy vasto y parecía que sucedería lo mismo que sucedió con la obra del gran maestro, con “La Comédie Humaine”… su editor nos dice que parece como si parte del desasosiego balzaciano penetrase tanto en la obra como en los documentos de su biografía.

Incluso Richardt Friedenthal lo acompañó en muchas etapas de esta obra y observó  como lo que estaba escrito era objeto de constante refundición.

Zweig poseía una hermosa colección de los volúmenes originales de Balzac, que recogía muchísimas pruebas tipográficas corregidas de su mano y encuadernadas.

Estas correcciones desordenadas, que no querían tener fin, irradiaban una insinuación misteriosa. Contaminaron el original del biógrafo.

En torno al núcleo propiamente dicho, que tuvo que ser copiado y vuelto a copiar muchísimas veces por su infatigable esposa y colaboradora ejemplar. Se iban acumulando las inserciones.

Se iban originando catálogos y libretas de apuntes marginales, cuadernos separados…

Las ediciones de Balzac se llenaban de trazos y notas, de fichas e indicaciones.

Su casa se convirtió en un Museo de Balzac, en un archivo de Balzac, y todo esto tuvo que ser abandonado cuando en el verano del 40 marchó a América… en el desasosiego de su refugio en Petrópolis aún siguió trabajando y le pidió a su editor que le envié copia de sus apuntes… pero este ya no llegó a sus manos, el paquete fue devuelto a su editor con la declaración de que el destinatario había fallecido. La copia del original fue encontrada en su escritorio.

Este trabajo a realizar acontece en el centro mismo de la Segunda Guerra Mundial.

El material estaba disperso en varios lugares, parte en Londres, parte en Bath, otra parte depositada en cajas fuertes de distintos bancos.

El editor nos relata las circunstancias en las que se encontraba: tres veces se vio obligado a mudarse, porque su residencia quedó completamente destruida por las bombas.

Dos veces el original en el que estaba trabajando, le fue arrebatado de sus manos y esparcido por toda la sala.

El techo se vino abajo y sepultó las notas; aún hoy entre las hojas se encuentran acá y allá restos de vidrio astillado y de polvo de argamasa.

Con motivo de uno de lo “ataques Baedeker”, que eran ataques aéreos alemanes contra localidades inglesas que fueron alcanzadas por las bombas, cayeron astillas, esquirlas en la habitación donde se encontraba el material. Por fortuna una bomba que cayó en el gabinete de trabajo no llegó a estallar.

Este trabajo fue terminado en Londres, en diciembre de 1945 y su editor nos relata que si bien la obra terminada no es por completo lo que Stefan Zweig tenía intención de hacer, cree que representa un digno broche de la obra de su vida.

Esta historia, como muchas otras de la función editorial que han sido relatadas por los grandes editores nos permiten una profunda reflexión sobre la función autor, las condiciones de la escritura y esencialmente por las condiciones en que se produce una obra.

Ofrecemos a continuación el trabajo presentado por Olga M. Santesteban, en la 41° Jornada de Cartel (15 y 16 de Octubre) y los trabajos presentados en la apertura de la Jornada por la Comisión de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación.

DESDE EL TRABAJO A LA PRODUCCION

en la Escuela de Psicoanálisis:

  DEJAR LETRA ESCRITA

Olga M. de Santesteban

Una vez más nos reúne la 41 Jornada de Cartel como puesta en acto del trabajo y la producción que se realiza –como práctica de Escuela- a los fines de la transmisión del Psicoanálisis.

Apuesta –sin duda- al lazo social que pueden sostener los sujetos dispuestos a reunirse en una causa común con otros…pensados o soñados por Jacques Lacan como trabajadores decididos .

En esta ocasión quisiera ofrecerles un esbozo de elaboración, bajo el título Desde el Trabajo a la Producción …en la Escuela de Psicoanálisis. Dejar letra escrita …que tiene el objetivo de mostrar la hiancia profunda que separa el trabajo, de la producción.

Cada jornada apuesta a la reactivación de ésta forma de trabajo, a su circulación y es, sin duda, una provocación a la causa del deseo, a la mostración del camino original y personal que cada uno recorrió y su respuesta al hecho de haber sido forzado –por la estructura del dispositivo de cartel- a escribir…escritura que, muestra una búsqueda teórica que intenta que el producto tenga por objetivo, incitar, provocar, estimular el deseo del otro para que se realice una transmisión.

Se dice, es necesario que eso trabaje para producir…el trabajo como operación “privada” (sea el del sueño o el del duelo) se expone como producto en el cartel, y el que se expone asume los riesgos de “hacer valer” una palabra.

Esto fue pensado por Lacan como un real que sostiene a la Escuela …que da cuenta de lo que llamó “transferencia de trabajo” que pone en acto un trabajo de elaboración.

Esta producción se nutre –sin duda- del saber que cada uno atrapó en el curso de su experiencia de análisis.

Lacan se pregunta ¿ Qué es la experiencia del análisis ? Conferencia de Lacan en Londres 1973 y responde:

Para Freud, La interpretación de los sueños , Psicopatología de la vida cotidiana y sobre todo El chiste y su relación con el inconsciente, lo han conducido de entrada a la práctica analítica.

Se había dado cuenta que se trataba de palabras, algo que juega con el equívoco, lo que quiere decir que una palabra puede servir para decir lo que sea…no hay ni un sueño, ni un olvido que no sea juego de palabras, es una economía, ese carácter fulminante, como un rayo, que tiene la conducción de las palabras, es ante todo que hay que detenerse para que la palabra provoque su efecto .

Ese mismo año, 1973, en el Autocomentario realizado en Montpellier , Lacan vuelve a tomar este mismo desarrollo y rescata:

El capítulo VII de La interpretación de los sueños, allí Freud desarrolla el concepto de trabajo del sueño que es un trabajo de ciframiento y que hemos de deshacer en el desciframiento para lograr un producto, el saber inconsciente.  El trabajo lo realiza el inconsciente, él solo, hace ese trabajo de cifrar…pero no inscribe la razón sexual porque lo que está en juego es del orden del goce y esto solo está en los fantasmas, solo ellos suscitan el goce.
Lo importante del ciframiento del sueño es que es verbalizado y su interpretación se funda en el texto escrito o hablado del sueño.

En 1974 en El fenómeno Lacaniano, Conferencia pronunciada en el Centro Universitario Mediterráneo (CUM) de Niza, el 30 de noviembre, Jacques Lacan es interrogado por el retorno a Freud que propuso, responde que:

…basta con abrir La interpretación de los sueños para ver que no hay un solo sueño que no sea interpretado por Freud según el modo de desciframiento que implica que el sueño sea verbalizado.
La cifra solo surge porque hay objetos prohibidos. Basta que el sujeto registre la privación para que sueñe con ellos.
Freud coloca el ejemplo de la pequeña Ana Freud…Freud mismo dice que si ella sueña con papilla de fresas, con crema, mermelada, es en la medida en que le han dicho, que esos alimentos, eran aquellos de los que debía privarse, que le estaban prohibidos.
         Es por eso que sueña con ellos.
Por otra parte, el hecho de que sueñe articulando estas palabras, muestra la presencia directa y diré, incluso viviente, del lenguaje.
Nos explica que esto es lo que ha llamado retorno a Freud, es aquello que está implicado en la práctica analítica misma.
Freud, con el lenguaje ha hecho la dimensión  del inconsciente…y no sólo el lenguaje, sino el lenguaje en tanto que encarnado en Lalengua…es a nivel de Lalengua donde la interpretación tiene efectos.

Coloca allí el genial ejemplo freudiano sobre El fetichismo, es apenas un flash, pero suficiente para captar como el sujeto queda apresado en la lengua que conoció al nacer.
Volvemos a leer el texto de Freud, para rescatar que es “en la elección del fetiche donde se manifiesta la influencia persistente de una impresión sexual recibida casi siempre en la primera infancia”.
Toma el ejemplo de un joven que había elevado a la condición fetichista cierto “brillo en la nariz”.
Freud nos dice que el paciente había sido criado en Inglaterra pero luego se estableció en Alemania, donde olvidó  casi por completo su lengua materna.  Ese fetiche, que provenía de su primera infancia, no debía leerse en alemán, sino en inglés: el brillo (Glanz) en la nariz era en verdad una “mirada en la nariz” (“glance”, “mirada”); en consecuencia, el fetiche era la nariz, a la que por lo demás él prestaba  a voluntad esa particular luz brillante que otros no podían percibir.
El Glanz auf der naze, el brillo en la nariz, exita de modo particular al fetichista que se describe, su interpretación se encuentra  en to glance at the nose.
Lacan decía, es por todo esto, que hablo de la vuelta a Freud, para centrar lo que el mismo Freud descubrió: la existencia del inconsciente.
Freud hablaba de palabras, o frases enteras que hacen a la unidad de lo simbólico.
Lo simbólico es el uso de Lalengua (el lenguaje está encarnado en Lalengua), que en la historia del sujeto se engancha al enigma del falo, al enigma del deseo del Otro, al enigma de todo encuentro y esencialmente al amor como encuentro de dos seres y allí –sin duda- el mayor enigma es el goce de los cuerpos que nos interroga por la función que cumple allí, el objeto del deseo (el objeto a) como plus de goce…no del goce esencial, sino del plus de goce que mueve el deseo.

Del procesamiento de este saber inconsciente, la producción teórica espera sus efectos…porque la producción teórica es solidaria de la práctica del psicoanálisis…del psicoanálisis como un acto por venir… aún y si no se juega el juego del ghost shakespeareano, se podrá firmar.
Una firma que será la puesta en acto del rasgo unario que cada uno pueda desplegar y un dado-a-ver del acto de lectura que se realiza en una intimidad siempre atravesada por los diferentes fantasmas…acto que se encamina al acto de escritura que conlleva siempre un corrimiento fantasmático ya que supone la mostración del nombre propio y los deshechos del goce…
Este pasaje al acto de escritura encuentra su límite y sus impasses siempre en la dramática del neurótico esencialmente egocéntrica, cuyos fantasmas se presentan para crear ese horror a todo esfuerzo por cooperar, por incluirse en un acto de donación, por conectarse a su propio comienzo que le permita hacer el pase a las nuevas generaciones y poner en acto el porvenir del psicoanálisis.
Si bien el cartel anuda a los cartelizantes entre sí, es aún necesario que en su declaración a la Escuela se singularicen al anudarse a una instancia más allá de ellos mismos…porque el cartel realiza un trabajo de elaboración cuyo producto no se reduce al interior del cartel, sino que tiene a la comunidad analítica como caja de resonancia en distintas instancias que –en nuestro caso- toma la forma de participación en la intercartel, en la página web, en la agenda o diferentes publicaciones y en las jornadas donde participa la Escuela en su conjunto.
La producción en psicoanálisis es siempre producción de un saber, y ese saber en ejercicio se lee en un estilo de transmisión que indica siempre el modo en que se está afectado por un discurso, Lacan nos decía…estar mordido por un discurso o sea el modo en que se está afectado por la verdad, esa verdad siempre huidiza, depende del punto de goce por el que pasa cuando huye…de lo que atrapa…pasa al saber –ese saber que se suelta de la verdad- ese saber que muestra que no mantiene lazos de complicidad con la verdad…ese saber es el único saber que no tiene autor, es el único saber que hace lazo, es el único saber que encuentra la palabra justa…que realiza un savoir-faire, esto es, saber preguntarse por aquello que afecta a un sujeto.
Recordemos que el saber solo surge en la apertura del fantasma, es allí, donde es posible descubrir los monstruos a los cuales se elige servir y cómo es posible preferir su propia nada de ser a enfrentar su goce.
De este procesamiento se espera una transmisión.
Esta transmisión está dirigida a aliviar el peso de la soledad del acto analítico…hay otros para anudar el saber y mantener viva la causa y la apuesta por el psicoanálisis… solo sostenible como consecuencia del deseo que fuerza, empuja, mueve a la elaboración y a la re-invención de los modos de transmisión…es siempre una precipitación en un movimiento de báscula que hace un llamado singular cuyo efecto es el de incitar a “salir de sí mismo” con otros con los que se ha comprometido en una empresa que – tal como lo señalaba Jacques Lacan- por su fuerza moral puede estar a la altura de lo real y encarar el porvenir.
Se trata simplemente –nos decía- en  la Conferencia: Martes del
Vinatier, Centre Hospitalier Le Vinatier, Lyon 1967.

”quisiera ponerlos en el juego de algo que está comprometido, que está en vías de, algo no terminado, que no terminará tal vez conmigoSe trata de la transmisión de la invención freudiana que desde el comienzo del siglo y aún antes, está ahí, “fuerte como un roble” en su dignidad, una palabra verdadera que tiene su peso y que provocará efecto de sorpresa…pero después que es dicha y lo que se cree de esa palabra, puede que no asombre más a nadie…pero consideremos que cuando una cosa fue dicha y redicha un cierto número de veces, pasa a la conciencia común. Como decía Max Jacob y como yo me plegue a reproducirlo, al final de uno de mis Escritos: “lo verdadero es siempre nuevo”, y para ser verdad, debe ser nuevo “…así podrá en todo caso hacer llegar una chispita a los espíritus”.

Se espera entonces que la experiencia con el inconsciente se ponga al servicio del buen funcionamiento de la Escuela…por que esa experiencia no es sin sufrir el retorno de sus efectos y desde Jacques Lacan, la resistencia al psicoanálisis será la del psicoanalista que no sepa lo que hablar quiere decir, tal como lo señaló en el Manifiesto en Roma. Función de la palabra y campo del Lenguaje 1953.
Como nos planteaba en la Obertura de la edición francesa de los Escritos en Octubre de 1966…

queremos llevar al lector a una consecuencia en la que le haga falta poner de lo suyo”.

Pero ese “poner de los suyo” puede estar atravesado por infinitos fantasmas que se expresan…por ejemplo, por una compulsión, por la cual el sujeto se siente empujado a tomar las ideas de los otros, en estos casos, Lacan nos enseñó que puede haber obsesión del plagio y aún del plagiarismo. Se presenta como una situación tormentosa que intenta evitar hurtar ideas…y cuando escribe un texto, descubre que esa letra no es suya, que las ha arreglado a su gusto, ha citado sin hacer mención del autor…y es esto lo que el sujeto temblaba de robarle a otro, sin reconocer en ello, su bien.
Este caso, extraído del trabajo de Jacques Lacan “Respuesta al Comentario de Jean Hyppolite”, es el famoso caso que llamamos “los sesos frescos”.
Se trata de un sujeto –ya en su segundo análisis- que se encuentra gravemente trabado en su profesión, profesión intelectual que parece no estar muy alejada de la nuestra.
Ocupa una posición académica respetada, no podía avanzar a un más alto rango, por falta de poder publicar sus investigaciones.
La traba es la compulsión por la cual se siente empujado a tomar las ideas de los otros. Obsesión pues del plagio y aún del plagiarismo.
Después de un alivio del primer análisis, su vida gravita en torno al tormento constantemente alimentado de evitar hurtar ideas…sea como sea un trabajo está listo para aparecer.
¿Pero esa letra a quien pertenece?
Lacan se interroga si el hecho de que el niño robara dulces y libros podría justificar que ha conservado, más tarde, cierta inclinación al plagio.
El primer análisis que realizó ligó con el robo el esfuerzo científico con inclinación al plagio, bajo la fórmula “porque robó, robarás” (Melita Schnideberg).
El segundo análisis rescató la figura de su abuelo (grand pere), sabio distinguido en su campo, frente a un padre (pere) que no era grande…que había fracasado en dejar  su marca en el campo de sus esfuerzos.
Aquí se liga que solo las ideas de los otros son interesantes, son las únicas que vale la pena tomar, apoderarse de ellas es una cuestión de saber arreglárselas (engineering, planificación).
El paciente sólo responde con un silencio.

“Entonces como dominado por una iluminación súbita, profiere estas palabras: todos los días, a mediodía, cuando salgo de la sesión, antes del almuerzo, y antes de volver a mi oficina, voy a dar una vuelta por la calle tal (el autor Ernst Kris, nos explica, es una calle bien conocida por sus restaurantes pequeños, pero donde uno es bien atendido) y hago guiños a los menús detrás de las vidrieras de sus entradas. En uno de esos restaurantes es donde encuentro de costumbre mi plato preferido: sesos frescos”.

Lacan lee aquí un acting out, pequeño de tamaño, pero bien constituído.
Ve aquí la emergencia de una relación oral, primordialmente “cercenada”.
Aquí el menú es amplio…no es una pregunta vana dirigirse a interrogar qué hubiera sido si él descubría el mismo gusto por los muchachitos, exigiendo no menores refinamientos.
Lacan dice: ¿no habría en el fondo el mismo malentendido?

Tres ideas diferentes leen el mismo fenómeno acerca de la producción y su producto en psicoanálisis…
Con Jacques Lacan se nos ofreció un nudo que da una nueva luz para iluminar la puesta en juego del nombre propio que toda publicación conlleva, se trata de abordar el desanudamiento del síntoma a través de recorrer la gramática del fantasma ($ <> a) para construir su lógica, ubicando que el neurótico huye siempre del goce a través del deseo…la transferencia nos muestra que el neurótico engaña al hacer creer que acercarse al límite lo enfrenta siempre al horror de su goce Problemas cruciales para el psicoanálisis, 1964-65.

Del procesamiento de este impasse, la producción teórica espera un acto de donación…es esto lo único que da razón a la existencia de la apuesta por el psicoanálisis.
15-16 de octubre de 2010

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

15 y 16 de Octubre de 2010

El concepto de trabajo en Psicoanálisis

Alicia Pagliarani

Continuamos hoy la serie ininterrumpida de 41 Jornadas como una nueva oportunidad de transmisión de los ejes fundamentales del psicoanálisis tal como Sigmund Freud los descubrió.

El espíritu que las anima se anuda al estatuto mismo del cartel propuesto por Jacques Lacan para propiciar la producción. Con su invención del cartel ofrece un conjunto de condiciones para trabajar con otros los temas que se eligen con el objetivo de lograr un producto propio, de cada cual, no colectivo .

En tanto los Grupos de Lectura e Investigación ofrecen la posibilidad de leer en grupo los textos que serán seleccionados según el tiempo en el que cada uno se encuentra en el abordaje de la obra del Psicoanálisis.

La propuesta de cartel coloca en primer plano la interrogación por el sentido del trabajo en Psicoanálisis, ¿qué entendemos por trabajo?, ¿de qué se trata cuando hablamos de producción? son algunas de las preguntas que van surgiendo al mismo tiempo que participamos de la experiencia.

Tomaré el Seminario “El reverso del Psicoanálisis” de Jacques Lacan, para abordar estas preguntas a partir de la estructura de los cuatro discursos, para interrogar el lugar del trabajo en cada uno de ellos.

Discurso del Amo

Discurso Universitario

Discurso de la Histérica

S1 S2

S2 a

S S1

S a

S1 S

S S1

Discurso del Analista

agente

trabajo

a S

S2 S1

verdad

producción

Jacques Lacan parte de situar que el concepto de trabajo del inconsciente fue lo primero que Sigmund Freud descubrió al escuchar el síntoma de las histéricas, vio que tenía un sentido sexual reprimido, que competía a un saber inconsciente que el sujeto desconocía.

Para pasar la barrera de la represión el inconsciente realiza un trabajo de desfiguración, como producto de ese trabajo tenemos los síntomas y los sueños.

Jacques Lacan en su vía de retorno al texto freudiano retoma la función del saber inconsciente y lo une al rasgo unario, que toma prestado del texto de Freud :

… la función del rasgo unario, es decir, la forma más simple de la marca, que es el origen del significante propiamente dicho…. Todo lo que a nosotros analistas nos interesa como saber, se origina en el rasgo unario. E sto es la marca singular… de la entrada del significante en lo Real, que funda la repetición.

Para situar que es a partir de la repetición, que Freud descubrió la pulsión de muerte que plantea en 1920, en “ Más allá del principio del placer” y la define como tendencia a volver a lo inanimado.

Esa tendencia a volver a lo inanimado, ese camino hacia la muerte, no es nada más que eso que llamamos goce”.

 

Esto implica, dice, que en el nivel más elemental, el de la imposición del rasgo unario, el significante se introduce como aparato de goce.

Hay una relación primaria del saber con el goce, y ahí se inserta lo que surge en el momento en que aparece el aparato que corresponde al significante”

Extraigo aquí algunas de las fórmulas fundamentales de Lacan para poder seguir lo que propone con los discursos:

El rasgo unario, el primer significante, el S1 del álgebra lacaniana, va a representar a un Sujeto frente a otro significante, S2 que constituye la batería significante que forma el campo previamente estructurado del saber.

“El saber trabaja y produce entropía, pérdida de goce, el objeto a surge en el lugar de esa pérdida”

Jacques Lacan le rinde homenaje a Freud cuando reconoce que extrae del objeto perdido freudiano la función del objeto a.

De esta operación de marca de lo simbólico sobre lo real, surge el anudamiento entre saber y goce.

La operatoria del analista es lo que por medio de la interpretación se añade al saber inconsciente para engendrar la verdad.

La verdad- dice Lacan- sólo puede decirse a medias , porque no hay todo sobre la verdad.

La verdad es la hermana del goce y está separada del saber

Lo que el discurso analítico produce es:

El efecto de verdad no es más que una caída de saber. Esta caída hace producción que luego debe retomarse”

 

De esto se trata la producción que resulta del discurso analítico, cuando el psicoanalista esta ubicado en el lugar del objeto a, el Sujeto del inconsciente en el lugar del trabajo y del Significante 1, significante Amo en el lugar de la producción.

Aquí lo que se produce es plus-de-goce, goce a perder, y el circuito se vuelve a repetir.

Jacques Lacan define discurso como una estructura necesaria que excede la palabra, pero que es efecto del lenguaje. Establece cuatro discursos básicos.

En el discurso del Amo, el saber le corresponde al esclavo. El esclavo sabe esencialmente que es lo que quiere el Amo.

Mientras que la esencia del Amo es que no quiere saber.

El que trabaja es el esclavo que está en el lugar del saber.

En el discurso de la Histérica en el lugar del trabajo está el significante Amo (S1) y produce saber (S2), a diferencia del Amo que no desea saber nada, sólo quiere que la cosa marche.

En el discurso Universitario el saber (S2) está en el lugar del agente, el que trabaja es el estudiante y produce sujeto. Es una posición insensata, plantea Lacan, la de este discurso, la de tener como producción un ser que piensa, un sujeto, cuando sabemos por el discurso Analítico que el Sujeto está separado de su saber.

Jacques Lacan se refiere de este modo a lo que produce el discurso Universitario:

En la Universidad se trata de producir tesis a la que se le coloca el nombre del autor. No obstante en lo sucesivo no estarán vinculados a lo que contiene la tesis.

En el discurso Universitario – pero no exclusivamente ahí – se puede presentar algo para darse importancia, pero no decir ninguna cosa estructuralmente rigurosa, pase lo que pase.

 

Volvamos al cartel para pensar la articulación con los discursos para ubicar qué goce produce cada uno de ellos.

El cartel es un grupo que se soporta en un Real, lo que implica el surgimiento de efectos de grupo, efectos imaginarios.

La experiencia de trabajo nos ha mostrado una y mil veces que estar bajo el discurso del Amo es instituir un Amo que ordena, es colocar en el lugar del agente la ley, en el sentido de legislar, y la experiencia nos ha mostrado reiteradamente, lo insoportable e improductivo que resulta la pasión legisladora. Sostener el discurso del Amo es trabajar como el esclavo, trabajar pero sin ningún deseo.

Cuando lo que predomina es el discurso Universitario la producción toma el modelo de la tesis, aunque se le ponga el nombre, el Sujeto no se junta con ella.

En el discurso de la Histérica la producción es de síntomas, esto también lo conocemos muy bien por nuestra propia experiencia, lo que se desencadena al momento de ponerse a producir, en principio son síntomas.

¿Qué produce el cambio de discurso?

Lo que cambia el discurso –dice Lacan- es el amor.

Entendemos amor, como amor a los Maestros, a Sigmund Freud y Jacques Lacan y a sus significantes, que no son otros que los conceptos fundamentales del Psicoanálisis, Significantes Amo.

El discurso es lazo social, ( esta es otra de las formulaciones mayores de Lacan), en toda agrupación circulan alternativamente los diferentes discursos, lo que diferencia al cartel de los otros modos de agrupación es que es un dispositivo que permite una lectura y un acotamiento de los efectos imaginarios y de las expresiones de lo Real. En este punto se inserta la función que Jaques Lacan articuló al dispositivo de cartel, la función Más Uno encargada de “ velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración”.

La Jornada es la oportunidad de transmitir los efectos que resultan de la experiencia e invitamos a otros a realizarla.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

  Disolución- permutación en el cartel

  Stella Maris Díaz de Luraschi

Este es un acontecimiento doblemente festivo por el abrochamiento de los significantes jornada e inauguración que tienen valor de acto ligado a la determinación de un nuevo comienzo.

Comienzo y renovación de la apuesta al funcionamiento del Dispositivo de Cartel, invención de J Lacan que lo coloca en el corazón mismo del acta de fundación de su Escuela en 1964, donde lo instituye como el lugar donde debe realizarse una producción y propone en 1980, en su segunda formulación, las condiciones para su funcionamiento.

Es así, entonces, que crea un nuevo lazo social que subvierte la noción de grupo.

Años más tarde, en la Proposición del 9 de octubre de 1967 formaliza los conceptos de intensión y extensión.

Coloca al sujeto del psicoanálisis didáctico (psicoanálisis en intensión), en el campo de una nueva experiencia (psicoanálisis en extensión) Lacan nos dice: “ única base posible para dar motivo a una Escuela”

 

Un nuevo lugar para el sujeto que está destinado a la producción.

Porque no hay producción solitaria.

Porque el acto analítico es la forma mínima de institucionalización.

Dice Lacan que es necesario que el ser hablante forme grupo, sino estará perdido.

El cartel es el lugar que está a la espera de aquel que realice el acto de decidirse, guiado por su deseo. Acto que contiene una inscripción y un comienzo.

Un comienzo que se enlaza a una serie en la producción cuando se realiza la disolución –permutación y se continúa en un nuevo conjunto, en la renovación del acto, donde los significantes continúan haciendo su juego en el circuito.

La disolución es una solución. El concepto lo encuentro en una de las cartas que Lacan escribió cuando disuelve la

Escuela Freudiana de París en 1980, escribe:

-“ Hay un problema de la Escuela. No es un enigma. Tampoco yo me oriento ahí, demasiado a tiempo. Ese problema se muestra tal que ha de tener una solución: es la dis-solución.

Es suficiente que uno se vaya, para que todos sean libres, es, en mi nudo borromeo, verdad de cada uno, es necesario que sea yo en mi Escuela.”

“… Persevero y llamo a asociarse de nuevo a los que quieran seguir con Lacan”-

Al acto de disolución le sigue el acto de fundación.

Lacan toma el tema de la solución del problema en el análisis del sueño de Irma, sueño privilegiado de Freud:

En 1895 Freud estaba tratando a una señora, amiga de él y de su de la familia a la que no le pareció aceptable una solución que le propuso para sus síntomas.

En otro momento, en relación a su paciente:

Unos dichos lo irritaron.
Reproches.
Sensación penosa.
A la noche, el sueño.

Extraigo de la presentación del texto De la disolución que realiza Olga M de Santesteban que en el informe preliminar del sueño Freud dice haberse irritado, enredado. Esa misma noche tuvo el sueño que articula la solución.

Dice: “ Solución a qué? A ese deseo – en el cual tuvo éxito- de inspirarles a los analistas la posición de ex –sistir?

Varios carteles presentarán su trabajo de disolución. Es lo que queda como resto del trabajo de cada uno realizado con los otros. Es lo que se va inscribiendo de los interrogantes presentados en un recorrido y, tal vez, de algunas articulaciones.

Se presenta como un texto escrito.

Seguramente no es representativo de ese tiempo transcurrido en que la sorpresa por un descubrimiento, el desconcierto por la huída de algún concepto que se creía aprehendido, la alegría por llegar al objetivo.

M Foucault decia sobre el texto: “ El texto lleva siempre en si mismo cierto números de signos que reenvían al autor.

Los gramáticos conocen muy bien estos signos: son los pronombres personales, los adverbios de tiempo y lugar, la conjunción de los verbos.”

Lacan comenta en el seminario “…Ou pire ”… A

lguien enunciaba que yo escribía rápido. Esto no se me ocurrió porque lo que yo escribo, lo rehago diez veces. Pero es cierto que la décima vez, lo escribo más rápido y es por eso que quedan en ello imperfecciones: porque es un texto. Y un texto no puede tejerse sino haciendo nudos. Cuando se hacen nudos hay algo que resta y pende.”

Como ya dije, varios carteles llegaron al tiempo de concluir y presentarán sus resultados siendo luego relanzados a la experiencia de nuevos conjuntos continuando la serie que se viene realizando desde la fundación de Escuela en 1982.

Los Grupos de lectura e investigación completan la red de trabajo de la Sección Cartel que a su vez integra una trama mayor con los otros espacios de la Escuela.

En ellos la lectura de textos “como una partitura de varios registros” al decir de J. Lacan, presenta el desafío siempre renovado en cada vuelta de lectura, de mantener la lógica que su autor propuso en su desarrollo.

Los invitamos a participar de este encuentro inaugural.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

Adriana Beuille

La Comisión de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación les da la bienvenida a la apertura de la 41° Jornada de Cartel que lleva por título Dispositivo de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación. Esta Comisión está coordinada por Olga M. de Santesteban e integrada por Alicia Pagliarani, Nancy Hagenbuch, Stella M. Díaz de Luraschi y quien les habla Adriana Beuille. Esta es la primer Jornada que se realiza en esta casa, continuando la serie desde la primera experiencia realizada en el dispositivo de Cartel en 1982.

Una vez más se trata de hacer transmisión de aquello que cada uno de los que se coloca bajo este dispositivo desea comunicar a otros de la marcha de un trabajo, en los tiempos en que transcurre cada elaboración de los conceptos del Psicoanálisis: Tiempos de construcción de un proyecto de investigación, de una elaboración que se encamina a una comunicación, tiempo de disolución. Tiempos que revelan el camino que se va construyendo en la interrogación a los textos freudianos, en el retorno que Jacques Lacan propone al decir del descubrimiento freudiano “Es la incidencia de algo completamente nuevo, el inconciente freudiano”.

Las Jornadas de cada año constituyen momentos de precipitación del trabajo que se realiza en la Sección , renovando la transmisión a otros de un pequeño hallazgo, de la búsqueda de las referencias que los maestros han tomado, de los momentos de lectura de los Seminarios de Jacques Lacan en que cada grupo se encuentra.

Jacques Lacan apostó con la creación del dispositivo de Cartel a un nuevo modo de producción en Psicoanálisis, a que los sujetos puedan enlazarse a otros compartiendo un objetivo en común; a la singularidad del proyecto de cada cual; al producto propio y no colectivo. Dispositivo que promueve la producción y permite la salida del anonimato poniendo en juego el nombre propio.

La Escuela lleva 28 años de trabajo en este dispositivo, haciendo un poco de historia en la IV Jornada de Cartel, Olga M. de Santesteban en su trabajo “El valor de la Nominación en Psicoanálisis” destaca: “La importancia del trabajo en Cartel es consecuencia de situar el concepto de nominación en el campo del Psicoanálisis. Esto es el valor que posee para el sujeto hablante el nombre propio. El Cartel propone agruparse en el marco de una Escuela de Psicoanálisis, es un lugar de trabajo entre analistas y analizantes… de cualquier analista. La entrada a la Escuela supone conocer este hecho esencial y avanzar sobre este punto. Entrar a la Escuela y desear ser cartelizante supone encontrar un lugar donde es posible trabajar con otros en el tema que se elige. A partir de esa demanda inicial la Escuela se encarga de dar circulación a esta formulación y ofrece el dispositivo para que sea posible la producción”.

Jacques Lacan en los documentos que deja escritos, el primero en la fundación de la Escuela Freudiana de Paris en 1964 y luego en la disolución y refundación del Campo Freudiano en 1980, establece el Cartel como órgano de base de la Escuela , precisando las condiciones para la realización del trabajo:

 

1 – Se eligen cuatro, para hacer continuadamente un trabajo, que ha de tener su producto, preciso: un producto de cada cual y no colectivo.

2 – La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-Uno, que si bien es uno cualquiera ha de ser alguien, Está a su cargo velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración.

3 – Para prevenir los efectos de pegamento debe hacerse una permutación después del plazo fijo de un año o dos como máximo.

4 – No hay que esperar progreso alguno, a no ser exponiendo periódicamente al aire libre tanto los resultados como las crisis de trabajo.

5 – El sorteo asegurará la renovación regular de las localizaciones creadas con fines de vectorializar el conjunto.

Uno de los puntos que quisiera tomar es el segundo “La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-Uno”

Al colocar el signo más Jacques Lacan nos lleva a pensar en una operación que como operación siempre da como resultado un resto, que es una producción Para el Psicoanálisis el sujeto surge de una operación significante, es decir de la marca del lenguaje, el sujeto hablante, es como consecuencia de la estructura de lenguaje, del significante que marca, del significante Nombre del Padre. Este Sujeto se revela para Sigmund Freud a partir del síntoma, de esa hiancia fundamental entre el padecer y su verdad, colocando entonces en tela de juicio el lugar del saber. Esta hiancia hace producción de sujeto.

De esa operación lo que cae es el objeto “a”, que anudado a la pulsión va a comandar la vida del sujeto, con sus fantasmas, con sus mitos

El Cartel es un grupo que va a constituir ese elemento esencial para el trabajo en Psicoanálisis. Como todo grupo que está constituido por sujetos, el Cartel va a contener la dimensión imaginaria, las condiciones de trabajo propuestas apuntan a minimizar sus efectos, tanto en cuanto al número de integrantes, limitado pero flexible, como a la función de(nominada) Más-Uno.

Cuatro Más-Uno que si bien es uno cualquiera ha de ser alguien, esto es que corresponde a una función y no a la persona que se designa, la Escuela como marco donde se aloja el cartel representa el lugar de los significantes de los maestros, vehiculizados a través de los dispositivos con que cuenta.

Volviendo al número cuatro: En 1975, Jacques Lacan coloca tres y agrega el Más-Uno, luego cuenta cuatro, en 1980 aísla el matema cuatro Más-Uno y subraya el cuatro, al nivel de las x que se eligen y cuya conjunción se opera alrededor de un Más-Uno. Esa elección mutua en la que lo imaginario está en primer plano demuestra ser el pegamento necesario para la puesta en marcha. Cada uno de los cuatro se nombra y elabora un tema de trabajo, aporta un elemento de orden simbólico dando cuenta de la transferencia de trabajo con anterioridad a la tarea. En un segundo tiempo interviene la elección por los cuatro de un Más-Uno y para el Más-Uno la recepción de la demanda dirigida, son momentos importantes donde se puede estar produciendo un conflicto o una crisis de trabajo. El Más-Uno dice Jacques Lacan no es un líder ni un maestro, tiene una función de mediación simbólica, de los cuatro no forma parte pero hace al conjunto.

En un tercer tiempo, llegado el tiempo de concluir el trabajo el Más-Uno marca el corte abriendo la permutación y evitando el efecto de permanencia que hace a todo grupo. El Más-Uno señala que hay o no anudamiento, indicando el lugar de lo simbólico que hace agujero, sin identificarse con el lugar del Sujeto Supuesto Saber, favorece la transferencia de trabajo a la obra para la elaboración del producto propio de cada uno.

Jacques Lacan va a colocar los Nombres-del-Padre bajo los tres registros Real- Simbólico- Imaginario, articulación en relación a los mitos Tótem y Tabú- Edipo-Moisés. El anudamiento de los tres registros por un cuarto elemento, que los mantenga unidos.

Jacques Lacan, recurre al nudo Borromeo para ejemplificar su teorización y en las Jornadas de los carteles de la Escuela Freudiana de Paris a partir del debate sobre el concepto de Más-Uno, lo va aplicar al Cartel, en su Seminario R.S.I. dictado en 1974-75 plantea: “ Los tres redondeles me han venido como anillo al dedo y supe inmediatamente que el nudo me incitaba a enunciar algo que homogeneizara lo simbólico, lo imaginario y lo real”. Están anudados de tal manera que se sostienen los tres juntos, si uno se desata se desatan los otros dos. Siendo tres el mínimo número para que el nudo se sostenga. Estos tres redondeles son solidarios, equivalentes y homogéneos, se pregunta ¿Qué es lo que los determina a cada uno cómo simbólico, imaginario y real?, estamos ante la cuestión de la nominación ¿Qué es lo que anuda el nudo?

Recuerda que la reflexión de Sigmund Freud gira alrededor del Nombre-del- Padre en singular, sin tener el recurso de las categorías, R.S.I. afirmando: “Los Nombres del-Padre es eso: lo simbólico, lo imaginario y lo real. Estos son los nombres primeros en tanto nombran algo”. Desde 1953, Jacques Lacan distinguió los tres registros como esenciales a la realidad humana.

Una nota al pasar: los egiptólogos llaman cartela o cartel a un signo oval representando un bucle de cuerda anudado en un extremo y que contiene el nombre de los faraones

Jacques Lacan plantea en 1975 “Es patente que existen comunidades a las que se llama religiosas, y no porque si, religiosas, que en lo que a ellas hace, jamás han visto sin reticencias, la limitación en el número. Parece que no hubiera límites para lo que la comunidad religiosa pudiera representar… El anonimato que preside a la comunidad religiosa es algo que debe llamar la atención si nos dirigimos a interrogar el Cartel, que en ese pequeño número, hay algún lazo con el hecho de que cada uno lleva en ese pequeño grupo su nombre”.

Retomando el texto antes citado de Olga M. de Santesteban, allí refiere:

“Nominación – Nombre del Padre – Nombre propio – nudo de la castración que nos permite abrir el velo que la religión propone al anudar en nuestra cultura el enunciado: en el Nombre del Padre, del hijo, del espíritu santo. Para el Psicoanálisis: En el Nombre del Padre, del hijo… del objeto “a”… es el enunciado que abre la dimensión del amor, clave del trabajo en psicoanálisis y terreno necesario de la transferencia para que el simbólico bajo las fórmulas de la sexuación instalen y articulen el saber inconciente, lugar de la ausencia o presencia de un solo término determina el abrochamiento del lugar sexual con el nombre propio”.

Este nuevo sujeto que surge a partir de la lectura de Jacques Lacan del texto freudiano, posibilita pensar en un sujeto productor para el trabajo en Psicoanálisis.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

Las Identificaciones – Más Uno

Nancy Hagenbuch

Las Jornadas cumplen con uno de los objetivos planteados por Jacques Lacan en el Acta de Fundación de Escuela Freudiana de Paris en el año 1964.

“Aquellos que vendrán a esta escuela se comprometen a cumplir una tarea sometida a un control interno y externo. Se le asegura en cambio que nada será ahorrado para que todo lo que hagan de valioso tenga la resonancia que merece en el lugar conveniente”.

Discurso Freudiano <> Escuela de Psicoanálisis tomó las formulaciones del Cartel realizada por Jacques Lacan.

Olga M. de Santesteban escribe en el Acta de Fundación:

“Esta Sección de la Escuela está constituida por pequeños grupos de trabajo que permiten la elaboración sostenida de los diferentes interrogantes abiertos por las obras de Sigmund Freud y Jacques Lacan.

Se toma aquí la organización dada por Jacques Lacan, ya que los documentos que nos ha legado (1964-1980) con su propuesta llamada Cartel sirve como puntos de referencia para instituir las condiciones de su Funcionamiento. Discurso Freudiano, Escuela de Psicoanálisis retoma la propuesta dos veces formalizada y abre el espacio de trabajo que esta experiencia inaugura”

Ya han pasado 28 años que esta experiencia esta en marcha.

En esta oportunidad quisiera abordar el tema del Dispositivo del Cartel, las identificaciones que se producen en el pequeño grupo y las condiciones que son necesarias para sostener el trabajo que da por resultado la producción de cada uno.

Interrogación que me lleva abordar la función del Más Uno.

En el Seminario RSI dictado por Lacan se refiere al lugar del Cartel en la Escuela de Psicoanálisis. Recordemos que se había realizado la Jornadas de Estudio de los Cartels en la Escuela Freudiana de Paris. Está Jornada había transcurrido en el mes de Abril de 1975. Jornada que trascurren entre la primera y la segunda formulación del Cartel

Recodemos que en la Sesión plenaria se abre bajo la presencia del Sr.Pierre Martin quien dice: “Estas Jornadas de Estudio de la Escuela Freudiana no tenía sólo por finalidad la reunió también figuraba en su proyecto, permitir, promover debates sobre la función de los Carteles dentro de la Escuela ”

Pierre Martin lanza la pregunta sobre el Más Uno. La pregunta abre todo un debate alrededor de lo que cada uno podía entender sobre “Más Uno”

Resulta interesante ir recorriendo estas formulaciones por la riqueza del debate alrededor del concepto.

Lacan interviene para decir que este tema tiene que ser abordado bajo la forma de un nudo borromeo y remite a lo que él venia desarrollando en el seminario RSI.

En este seminario Lacan se refiere con las siguientes palabras:

“Al final de estas Jornadas me he encontrando teniendo que responder a la cuestión de saber lo que constituía en la Escuela un cartel. Un cartel ¿Por qué? He obtenido unas respuestas indicativas, seudópodos, cosas que un poquito hacían nudo.

He planteado que un cartel, eso parte de tres más una persona, lo que en principio hace cuatro…” Continua “¿Esto quiere decir que hay tres de ellos que deben encarnar lo simbólico, lo imaginario y lo real?”

Su respuesta es que no se trata de que los integrantes del cartel encarnen lo simbólico, lo imaginario y lo real sino que de lo que se trata es de la identificación.

Y nos remite a las identificaciones freudianas. La identificación al Padre, la identificación al Rasgo Unario y la identificación Histérica.

Recordemos lo que Freud nos dice en su texto “Psicología de las Masas y análisis del Yo”

La primera identificación es la identificación al Padre es la de la incorporación, la más mítica. Esta identificación es previa a toda elección sexual de objeto.

“Se comporta como un retorno de la primera fase oral, de la organización libidinal, en la que el objeto anhelado y apreciado se incorpora por devoración y así sé aniquila como tal

La segunda identificación es la que Freud hace valer un lugar fundamental en el Edipo y permite estructurar el Ideal del yo. El Ideal del yo, lugar del trazo Unario, es el punto de suspensión del Sujeto en el campo del Otro.

Esta segunda identificación es al Rasgo Unario del Otro, en la medida que se aferra a él esta en el campo del deseo.

“El Psicoanálisis conoce la identificación como la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona. Desempeña un papel en la prehistoria del complejo de Edipo. Digamos, simplemente toma al padre como su Ideal. Esta conducta nada tiene que ver con una actitud pasiva o femenina hacia el padre (y hacia el varón en general) al contrario, es masculina por excelencia. Se concilia con el complejo de Edipo, al que contribuye a preparar”

La tercera identificación es la identificación imaginaria, una identificación directa del deseo al deseo del otro.

Dice Freud:

Hay un tercer caso de formación de síntoma, en que la identificación prescinde por completo de la relación de objeto con la persona copiada. Por ejemplo, si una muchacha recibió en el pensionado una carta de su amado secreto, la carta despertó sus celos y ella reaccionó con un ataque histérico, algunas de sus amigas, que saben del asunto, pescarán este ataque, por la vía de la infección psíquica”

El mecanismo es el de la identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación .

Retomemos lo que venía desarrollando Lacan sobre los sujetos en el cartel, él nos dice que aquello que se espera de los cartelizantes es la identificación al grupo y agrega:

Es seguro que los seres humanos se identifican a un grupo. Cuando no lo hacen están fallados, están para encerrar. Pero no digo a que punto de grupo tienen que identificarse.”

Yo les propongo la identificación triple tal como Freud lo formalizo. Si hay Otro real. No está en otra parte más que en el nudo mismo, y es en eso que no hay Otro del Otro. Identifíquense a lo imaginario de ese Otro real, y esto es la identificación histérico al Deseo del Otro. Identifíquense a lo simbólico del Otro real, ustedes tienen entonces la identificación al rasgo unario. Identifíquense a lo real del Otro real obtienen lo que he indicado como Nombre del Padre, donde Freud designa lo que en la identificación tiene que ver con el amor.”

En el Cartel están las tres identificaciones solo que para que funcione como nudo es necesario un cuarto elemento.

Lacan dice que la Nominación es el cuarto elemento. La Nominación es lo único de lo que estamos seguros que haga agujero.

Un cuarto círculo anuda los tres antes todo planteado como desanudado. Inmediatamente después agrega “… es retirando uno de ellos, que el grupo será desanudado, lo que constituye la prueba que el nudo es borromeo”

El punto de partida de todo nudo social se constituye de la no relación sexual como agujero, no dos, al menos tres. Incluso si ustedes no son más que tres, eso siempre hace cuatro. El más uno (Plus-un) está ahí en el esquema del nudo”

Recordemos que Lacan nos dice que la nominación parte de la marca, de la traza de algo que entra en las cosas y las modifican.

Es así que toda nominación debe ser siempre referida al acto de nominación, pues este acto no se hace por azar, en el sentido en que en el momento en que un nombre es dado se pone en juego el rol, la función, la elección.

La Nominación está en relación al Nombre del Padre, al amor.

Este cuarto elemento es lo que permite sostener el nudo borromeo y es en el nudo mismo que se sostiene la función Más Uno.

Lacan nos dice:

Se trata de que cada uno se imagine ser responsable del grupo, tener como tal, como él que responder”

“…lo que hace nudo está sometido a esta condición de que cada uno sea efectivamente, y no sólo imaginariamente, eso que sostiene todo el grupo.

Entonces lo que s e trata de mostrar es, no hasta qué punto es verdad, sino hasta qué punto es real que se mantiene, que tiene empeño en eso de el hecho que se rompa uno de ellos sea suficiente para liberar todos los otros”

Estos desarrollos de Lacan me permite pensar que sólo en tanto cada uno de los cartelizantes se identifique con la función Más Uno, siendo responsable del grupo, sostén del grupo, es posible el trabajo que da como resultado el producto propio a nombre propio.

Se pone en juego el Nombre del Padre, el Amor, la Nominación , el Nombre Propio, el Rasgo Unario.

La Jornada es una Apuesta en Acto de esta forma de producción.