Trabajos Presentados en Jornadas de Cartel

Trabajos Presentados en Jornadas de Cartel

Publicaciones

ESCAPAR AL EFECTO DE GRUPO

EN LA LÓGICA COLECTIVA:

ENTRE EL CARTEL Y LA FUNCIÓN + 1

                                               Olga M. de Santesteban

En el camino hacia la 50 jornada de Cartel a realizarse en el año 2019, recordando viejos tiempos y abriendo el camino a los nuevos quisiera recrear un espacio para retomar la mirada de Jacques Lacan sobre la lógica colectiva. El título que les propongo es un axioma en la teoría de Lacan: Escapar al efecto de grupo en la lógica colectiva: entre el cartel y la función +1.

Volviendo a leer el texto freudiano Psicología de las masas y análisis del yo, Lacan se da cuenta que Freud estaba interesado en la relación de los individuos con el líder en la masa, líder que ocupaba el lugar del ideal; Freud estaba interesado en lo que se llamó el eje vertical, esto es, la relación entre la masa y el líder. Pero Freud plantea también lo que llamo el eje horizontal, es decir, la relación entre los sujetos de una agrupación.

Lacan estaba interesado en este fenómeno. Les pido correr la mirada del eje vertical que es el fenómeno más importante del texto freudiano y seguirlo a Lacan es el eje horizontal.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Lacan señalaba su entusiasmo por el heroísmo de que había dado pruebas Inglaterra durante las hostilidades.

Decía en 1945:

El heroísmo de su pueblo resistiendo al nazismo descansa en una relación verídica con lo real.

Esto constituyó un punto crucial en su reflexión durante los primeros años de la post guerra.

Lacan estuvo atento en tiempos de guerra a la difusión de las ideas freudianas en el mundo psiquiátrico inglés.

Observó en el lanzamiento de la guerra que los psiquiatras ingleses habían decidido hacer eficaces a los desadaptados, los lerdos, los holgazanes, los pasmados y delincuentes… empleándoles en la retaguardia en diferentes trabajos, los separaron de los que iban a misiones de combate y de la segregación que se producía.

Se formaron grupos y cada grupo definía el objeto de su trabajo.

Se los juzgo útiles y se los reagrupaba en grupos con un terapeuta que sostenía a todo el grupo, sin ocupar el lugar de un jefe, ni el de un padre autoritario.

 

Al hacer el elogio de esta capacidad de trasformar las relaciones humanas en tiempos de guerra – decía – se debía a la entrada de las ideas freudianas en el medio psiquiátrico inglés.

Ya había escrito su texto sobre “La familia” y había considerado la declinación de la imago paterna.

Ya en 1943 había leído los trabajos de John Rickman y Wilfred Bion en la Revista Lancet dedicado al funcionamiento de los pequeños grupos.

Bion había nacido en la India en 1897 y había llegado a las teorías Kleinianas después de una prestigiosa carrera médica y fue con Rickman, él mismo analizado por Ferenzczi y después por Melanie Klein con quien hizo su cura didáctica durante las hostilidades.

A partir de esto Lacan proponía una revisión de la teoría freudiana de la psicología de las masas que le permitiera realizar una conexión entre su concepción de la familia y un abordaje de las colectividades humanas fundada en la noción de grupo.

Recordemos que Freud planteó 2 ejes, el vertical y el horizontal.

Lacan, en ese tiempo proponía recuperar el eje horizontal, esto es, la relación entre los sujetos en una agrupación, en la convicción de que el hombre para ser libre y llegar a la verdad está condenado a integrarse en la colectividad de los hombres, esto es, ser parte en la lógica colectiva como un sujeto productor a través del trabajo… y como se mostró en la psiquiatría inglesa a partir de ser considerado útil en el grupo que participa.

Recordemos que Lacan ya en 1945 en relación al lazo social había escrito un texto que llamó El tiempo lógico y el aserto de la certidumbre anticipada, donde planteaba “lo colectivo no es más que el sujeto de lo individual”.

Vuelvo a los tiempos históricos 1939-1945 fue la Segunda Guerra Mundial. En septiembre de 1945 Lacan emprende un viaje a Inglaterra de 5 semanas para asistir a los cambios que se habían producido con las experiencias de Wilfred Bion y John Rickman que ya conocía y valoraba los aportes que realizaron porque supieron volver a leer algo nuevo en los grupos, al ubicar la identificación horizontal entre los miembros.

Lacan contaba con los aportes freudianos al tiempo de la Primera Guerra Mundial.

Quiero rescatar otra perspectiva. 1920 es el año en que Freud escribe el texto Psicología de las Masas y análisis del yo, es el tiempo de la postguerra, 1914-1918 fue la Primera Guerra Mundial.

Hay una serie de textos freudianos que van a tener una incidencia decisiva al considerar el tema de la agrupación y evaluar el odio, la segregación, la obscenidad, la angustia… dimensiones que Lacan llamó: manifestaciones de lo Real.

Freud descubrió los ejes de la fraternidad en el crimen original que funda la cultura… pero 1920 sintetiza su elaboración del odio como primario en el sujeto.

Lacan lo ratifica a Freud cuando en Encore nos habla del odio enamoramiento… odioamoramiento y dice que ese ser existe, está fuera del decir… con esta palabra nos dice que insiste desde afuera del decir.

Freud escribe en 1915 Guerra y muerte, temas de actualidad.

Retomando el texto freudiano escrito, seis meses después del estallido de la Primera Guerra Mundial nos dice que el medio cultural del presente tiene una historia cultural de sus antepasados.

La vida pulsional se ve sometida a una serie de restricciones para lograr un componente ético donde el individuo se transforme en un sujeto que se atiene a las posibilidades simbólicas para vivir en agrupación. Se llama a esto SUBLIMACIÓN.

Puede aparecer la hipocresía cuando el sujeto hace un como si en el aceptar las reglas pactadas en una agrupación.

Freud evoca al hombre primordial para quien la muerte del otro odiado (del enemigo, del extraño) era justa.

La entendía como aniquilamiento y muerte de quien odiaba y no conoció reparos en provocarla.

El hombre primordial era sin duda un ser en extremo apasionado, más cruel y maligno que otros animales.

Asesinaba de buena gana y como un hecho natural.

Freud decía: En el inconsciente seguimos siendo una banda de asesinos. Nuestro inconsciente mata incluso por bagatelas, lo decía a su espantada audiencia.

La historia universal es en lo esencial una seguidilla de matanzas de pueblos. (hipótesis de Totem y Tabú).

El crimen más antiguo es el parricidio y le sigue el incesto. El superyo será el heredero del poder del abuso y porqué no del abuso del poder… pero es el lugar donde el yo se acomoda a la prohibición de goce (de los crímenes originales).

¿Por qué Freud recurre al hombre primordial?

Por que se pregunta cómo se comporta nuestro inconsciente frente al problema de la muerte. En este aspecto el hombre de la prehistoria sobrevive inmutable en nuestro inconsciente. Nuestro inconsciente no ejecuta el asesinato, simplemente lo piensa y lo desea.

Mientras exista la diferencia entre los pueblos, la guerra no puede eliminarse.

El distinto es siempre odiado.

Freud nos mostró que el odio es primario e inmortal, es más antiguo que el amor, brota de la repulsa primordial que el yo narcisista opone en el comienzo al mundo exterior (Las pulsiones y sus destinos) y también nos mostró que en el fantasma masoquista -tal como Lacan lo leyó en el texto “Pegan a un niño”- el látigo es el modelo de la relación con el Deseo del Otro, entonces, la guerra es la comadrona obligada.

Lacan lo tomó en los Escritos: La agresividad en Psicoanálisis y en Seminario 22 _ RSI.

El deseo inconsciente de Muerte va a animar el lazo entre los seres humanos y lo que lo anima o enciende es el odio y la violencia.

En Lacan el odio, el amor, la ignorancia serán las pasiones del ser que circulan en la relación al Otro. El propio ser puede tornarse objeto de odio, así como sus seres más queridos. En el año 74 en La Tercera Lacan encontrará la gran redefinición de lo excluido de la subjetividad. Ya no serán las pasiones del ser… Ahora lo extraño al sujeto y extimio lo llevan a una nueva definición de sujeto que puede recuperar goce, nada le falta porque lo lleva consigo… Ahora el parlêtre,ya no es solo el sujeto del lenguaje y las pasiones que lo animan, ahora lo decisivo será el campo de lo real y las pasiones que surgen serán las pasiones del alma, la manía y la tristeza.

El psicoanalista puede hacer un aporte porque se ha nutrido en la experiencia de la transferencia, donde las pasiones nunca están dirigidas a él o a su ser, ni el amor, ni el odio, ni la indiferencia, ni la angustia van dirigidas al analista, R.S.I será ahora su nueva fórmula y no hay ambivalencia, quiero el bien o quiero el mal, no hay mezcla – En esta nueva perspectiva será el cuerpo el escenario de la afectividad donde la voluntad no lo maneja. El cuerpo está exiliado del control: en consecuencia, no lo tenemos… lo recuperamos cuando el relámpago del odio lo hace vibrar y será ahora el acontecimiento del cuerpo.

Desde hoy y lo que conocemos de la obra de Jacques Lacan quizás nos permita captar de otro modo la propuesta de salir del anonimato, colocar el nombre propio e intentar a través del trabajo una producción propia, no colectiva, en una verdadera regulación de los goces en la agrupación y con sentido de equipo. Así podamos valorar el aporte de esta elaboración que realizó Lacan en 1964 al darle otra perspectiva al crear el cartel para el trabajo y la producción, veinte años después de esta experiencia de los tiempos de guerra.

Ahora necesitaba resituar el lugar del líder… era necesario dirigir ese pequeño grupo para que pueda producir… inventa el lugar del +1 para preservar el trabajo de cada uno… esto es que… en la lógica colectiva + UNO: es un significante nuevo que Lacan lanza como invención, con el objetivo de provocar en el pequeño grupo -llamado Cartel- la elaboración de los temas cruciales al psicoanálisis, cuya función es la de resguardar los efectos del trabajo que se realiza frente a los goces que traen los sujetos que componen el Cartel.

Recordemos que el 18 de marzo de 1980 en un texto llamado el Señor A Jacques Lacan nos presenta el objetivo en la lógica colectiva: decía: “Vayan, júntense varios, péguense los unos a los otros, para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa. “Se trata de escapar al efecto de grupo que denuncio”.

Desde 1982, año de fundación de Escuela y lanzamiento del Cartel… seguimos en eso… aún…

Nos juntamos para hacer algo, nos disolvemos… para hacer otra cosa y a lo largo de los años fue constituyendo el trabajo de Escuela… acá, afuera, en el exterior… con las publicaciones, los libros… un camino en la lógica colectiva con un fuerte intento de escapar al efecto de grupo… que Lacan ha denunciado a lo largo de su obra y una decisión de elaboración de las formas de goce y los fantasmas que perturben el juntarnos con otros… otros que sólo nos interesa si tienen una idea para aportar, una idea que despierte, que incendie el deseo… que juegue al juego de la seducción, de lo nuevo… de lo poético… de lo que es fruto de una lectura que descubre nuevas perspectivas en lo ya visto, en lo nuevo a descubrir.

Una lectura que avance en el goce fálico que Lacan coloca donde redefine el Cartel… goce fálico, que se resguarda en el ya lo vi y en la agrupación se expresa así: ya lo tengo, hace tantos años que estoy en esto, y entonces ya está… grande, hermoso desde la mirada narcisista, pero desde la pulsión escópica, la mirada descubre el vacío, el atontamiento, un dar a ver triste… en la falta de recursos y en lo que no solo no tengo, sino que se delata que no puedo contribuir a hacer crecer – eso que – sin duda es una apuesta al amor, a lo que crece, al deseo compartido, a lo que se ha hecho con otro, al orgasmo compartido… en lo que se pudo contribuir- siempre bajo el – no saber en verdad aquello que se aporta para que el milagro se produzca.

Tal como en el sexo… el secreto de una buena noche depende del deseo que eso ocurra y de la capacidad de entrega… el resultado está lanzado a la contingencia… a veces resulta… a veces no… el orgasmo no es pavada de lograr… y ese goce efímero que lo acompaña… es efímero… pero siempre bordea al encore… de eso quiere más… que llevará a una nueva apuesta… y la ronda se repite… quizás el milagro se repita… milagro que siempre apuesta a la invención… una palabra, un gesto, una toma de posición activa cambian el registro del goce e impulsa el deseo… y así aparece la producción.

Lacan decía que la función + 1 es la encargada de la selección, de la discusión y de los trabajos de cada uno, rescatando sin duda, el rasgo singular de cada uno en la invención.

Si hay un punto crucial en la función + 1 consiste en considerar la existencia de lo real en todo grupo, es decir, el goce que circula en los vínculos humanos, el goce que habita en todo discurso… no en los sujetos.

Esta será la política de la función + 1. Su tarea se diferencia del analista porque no interpreta el goce de los integrantes del Cartel, pero sabe anudarlo para correr la angustia o la repetición… en la agrupación.

La función + 1 es la que sabe encontrar los recursos para salir… de cualquier impasse… de la agrupación… no de los sujetos.

En el Cartel se trata de demostrar que hace cada uno con el saber que la experiencia deposita (no con la información que se adquiere con el tiempo) … el saber lo implica al sujeto en su goce, el saldo es el saber y lo importante es que en ese saber y en su forma de comunicarlo se lee el goce que se drenó…

Si esto no ocurre hay crisis. El + 1 en lugar de ser provocador del saber de cada uno, ocupa el lugar de un saber constituido.

El lugar del + 1 es el de agente provocador. El + 1 debería lograr una elaboración provocada que sea el resultado de que cada cartelizante se entregue a la lógica colectiva con una verdadera noción de equipo y que de prueba de su transferencia al Psicoanálisis. Es esto a partir de una decisión. ¿Elección y decisión nos llevan al trabajador decidido que evocaba Lacan desde su Fundación de Escuela?

En esto hay 2 planos diferentes: Elección del Psicoanálisis o decisión de ser analista… Es bien diferente y la diferencia es la decisión de analizar los síntomas para lograr… la renuncia al goce y sin duda esto marca un estilo de vida… en el No – todo…

No – todo en la clínica, en lo social, en el sexo…

Lacan dijo al lanzar el cartel: adoptemos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo… Debe cumplirse un trabajo que se ofrece a la Escuela. Este ofrecimiento conlleva el deseo de transmisión del Psicoanálisis y la preocupación por el futuro del Psicoanálisis… pero además este deseo se anuda a la experiencia que nos ofrece la experiencia clínica.

Ser testigo de una vida, incluye efectos de invención, de creación en los modos en que el fantasma se ofrece en la transferencia… y esto nutre el deseo de transmisión a los más jóvenes, del juego entre repetición y transferencia y de la profunda diferencia entre repetición de los significantes más importantes de una historia y la puesta en acto en la actualidad de la transferencia de esos significantes… Lo más difícil de este juego es establecer a qué tiempo corresponde y qué significantes lo acompañan. Recordemos que la repetición no es actualización de los acontecimientos de una historia… ha intervenido lo que llamamos el acto de sujeto… esto es… hay implicancia en el goce y elección de las posiciones que se ocupan en lo simbólico. Con Lacan la historia no es una excusa y en verdad no explica ni justifica los actos de un sujeto.

El cartel en esta vertiente es un arma contra la aparición del fantasma que busca un AMO y un SsS… Y esto se ve cuando un grupo busca un AMO que ratifique chicos obedientes que hacen las cosas bien y castigue a los desobedientes… entonces la denuncia aparecerá.

Bion había distinguido en todo grupo humano las reacciones de agresividad, las de ataque -huida que podríamos colocar en el eje imaginario, las reacciones de idealización, adorarlo o matarlo, de amor a la autoridad en lo simbólico o de degradación del amado al desecho en el plano de lo real.

Se puede pensar en los fenómenos de grupo o en el trabajo.

¿Cómo llegan las personas al cartel?

O no vienen, o vienen de mal humor listas a criticar todo lo que se va a presentar o quieren tomar el poder y exigen que todos lean lo que propone o hay empuje al líder… no se puede tomar ninguna decisión sin que el +1 la autorice, que se pruebe que hay un amo. Freud decía en Psicología de las masas y análisis del yo: Rápido… ¡Lo necesito para mi goce!… que aparezca ¡El látigo!

Freud decía: Las ligazones afectivas que discernimos en la masa muestran:

–       La falta de autonomía y de iniciativa en el individuo.

–       La uniformidad de su reacción con la de todos los otros.

–       Su rebajamiento al individuo masa, por así decir.

Y algo más:

–       Los rasgos de debilitamiento de la actividad intelectual.

–       Desinhibición de los afectos.

–       Incapacidad de moderarse y de diferir la acción.

–       Tendencia a transgredir todas las barreras en la exteriorización de los sentimientos y a su total descarga en la acción.

Freud dice que estos son rasgos que muestran una inequívoca regresión de la actividad anímica a un estadío anterior como no nos sorprende hallar en los niños o salvajes.

Esta regresión pertenece a las masas comunes, mientras que en las de alta organización, se la puede detener en buena medida.

En la sociedad humana encontramos:

–       Una dificultad para autorizarse por sí mismo y la espera de lograrlo si se potencian con algunos otros: En consecuencia, hay poca originalidad y valentía personal.

–       Debemos considerar la sugestión recíproca que se produce entre los miembros del grupo. Por ejemplo:

La voz incidiosa es exitosa con algunos sujetos.

El +1 debe tratar de que esto no sea centro del debate grupal e interpretarlo en la lógica colectiva.

Una vez me tocó ser +1 en un Cartel donde había un integrante que tenía el goce de la burla y se evidenciaba así… Alguien leía un texto y decía: ¡Ay! Miren la cara que pone fulana…. ¡¿No estás de acuerdo no?! ¡Ay! ¡Miren la cara de pobrecita… que divertido! ¡No lo vistes nunca! No nos hacía gracia su modo de adjetivar. Tuve que intervenir juntando todo lo planteado:

Bueno, ¿Ahora qué? No se está de acuerdo… no se vio nunca esto que se presenta ¿y qué?

¿A ver tu proyecto? Ah, no, no traje nada… entonces, ¿Hoy era un día para callar sí? No fue suficiente porque es un goce muy fuerte el de burlarse del otro.

Los chicos jóvenes dicen: Me encanta bardear al otro… ¡Qué divertido! Disolví el Cartel. Creo que me lo agradecieron…

Esta decisión es porque sabemos que así no hay posibilidad de que surja lo individual, la creación… y el saber…

Hay otro plano!! El ensueño burgués, o el discurso capitalista sueña con el tiempo libre… y cree de verdad que el trabajo es una idiotez de tontones… esta posición es risible… porque el ensueño burgués ya tiene la decisión de no trabajar pero desarrolla estrategias para enmascarar su deseo, quejarse que su AMO – política, gobierno que se opone a sus planes de ser un trabajador, decía que es risible porque sueña con la vagancia que debe guardar aún para sí, es tan grande la estrategia de engaño que ni él mismo la percibe.

El trabajador decidido de Lacan no necesita soñar con el tiempo libre, como cuenta con su deseo… lo decide cuando quiere – así de fácil – se toma vacaciones… o se va de viaje… o se dedica a leer y escribir… o a lo que quiere. Y si se va de viaje no evalúa el tiempo en dólares, hace el horario que quiere… según su deseo.

La Escuela y el Cartel no soporta el ensueño burgués.

Vuelvo a la lógica colectiva.

En 1945 Jacques Lacan escribe a pedido de Christian Zervos un texto para la revista que había creado en 1926: Les Cahiers d’ART para cubrir los años negros de la guerra. Se trataba de celebrar el fin de la guerra y la victoria de la libertad. El texto que Lacan escribe es: El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada.

Al terminar su escrito Jacques Lacan nos dice que siguiendo el aporte de Freud en 1920 de Psicología de las masas y análisis del yo… que él sintetiza en una frase: Lo colectivo no es nada sino el sujeto de lo individual o para tocar lo verdadero ninguno lo toca sino por los otros.

En este trabajo estamos aún… sólo esperando que surja un compromiso de trabajo que dé prueba o testimonio hasta donde llego cada uno en la captación del descubrimiento freudiano y su lectura en el retorno para valorar el aporte de Jacques Lacan y la subversión que implica… después de realizar la experiencia en Cartel o sea, después de pasar por someter su proyecto al Cartel o sea a un proyecto de trabajo en común… Que ponga en acto su deseo de transmisión y su interés en el porvenir del psicoanálisis.

Órgano de Base de trabajo en la Escuela de psicoanálisis…apuesta a un lazo desprovisto de toda necesidad de grupo.

Nancy Hagenbuch

 

Jacques Lacan nos trasmite que el termino Escuela tenemos que tomarlo en el sentido que tenía en los tiempos antiguos, es decir algunos lugares de refugio, verdaderas bases de operaciones contra lo que ya podía llamarse malestar en la civilización. Este sentido nos remite a Grecia Antigua, en la cual las Escuelas, fundadas por grandes pensadores, no dispensan enseñanza alguna. Quienes adhieren al discurso inaugurados por los etarios contribuyen con su obra a la teoría, sumándose a la problemática que es patrimonio común de la Escuela.

Jacques Lacan inventa el Cartel como órgano de base de Escuela. Esto quiere decir que apuesta al funcionamiento de los Carteles para la transmisión de los fundamentos del psicoanálisis. Esta trasmisión apuesta a la transferencia de trabajo.

¿Qué es el Cartel? El Cartel se presenta con un nudo de cuatro sujetos “Más Uno” con condiciones precisas de funcionamiento.

Cada sujeto se inscribe con su nombre propio para realizar en un periodo de uno a dos años un producto propio, no colectivo.

Esta inscripción rompe con el anonimato del grupo. Al inscribirse con el nombre propio articula el Padre- del –Nombre con el Nombre-del-Padre-significante del Otro en tanto lugar de la ley.

El producto propio como efecto de la producción de Cartel nos abre una perspectiva interesante para preguntar por el lazo social con el otro, un lazo social desprovisto de toda necesidad de grupo. La necesariedad de que surja de allí un producto propio no colectivo nos abre un nuevo panorama al entender producto como un lugar de intersección con otros, y al mismo tiempo agregarle la noción de propio.  Una forma de lazo con los otros, que exige que cada uno coloque lo propio, su rasgo.

Lacan nos invita a pensar esta forma de lazo que la toma de los matemáticos. Lazo que se sostiene en reconocer que ahí ese encuentro con los otros algo valioso sucede que me lleva a que pueda realizar una producción que tiene la marca de lo propio.

Nos muestra que la producción   resulta del encuentro con el otro. En ese encuentro la trasmisión de un deseo se produce y permite que cada uno aporte lo propio que de otra forma nunca hubiera nacido.

En el Cartel cada uno va haciendo su recorrido, y tiene un punto de intersección con los otros en el tema elegido el nombre del Cartel va a funcionar como pegamento a partir de allí cada sujeto va armando su proyecto y la construcción de la teoría.  Este recorrido queda atravesado por la intervención y los enunciados de todos los otros que participan de la experiencia. En esos encuentros que se van produciendo, se van gestando la posibilidad de abordar un tema. El dispositivo exige que pasado el tiempo establecido se disuelva el cartel y que los sujetos que lo integran permuten a otros grupos.

Recordemos brevemente que el Cartel es órgano de base de Escuela. No existe por sí mismo. El trabajo que se lleva a cabo, no forma parte de los misterios de unos iniciados, sino que tiene la vocación de trasmitir los fundamentos del trabajo, de ahí su puesta a cielo abierto de la producción de cada sujeto en las jornadas o en las Reuniones Intercartel y otros espacios de Escuela.

El termino producto propio nos sumerge a elementos diferentes. Recordemos que el termino producto propio en el cartel recién aparece en 1980 en el Seminario de disolución. El termino producto nos remite a los efectos de discurso.  Lo que cae es lo que se produce.

El Cartel es un intento de romper con los efectos de grupo. Recordemos que el efecto de grupo propicia la obscenidad imaginaria, el despliegue de los fantasmas y la segregación.  Lacan diagrama la funció  “Más Uno”  como una función que debe velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración. La función “Más Uno” funciona como limite a los efectos de grupo que puedan aparecer en el Cartel, como un intento de cercar lo real es decir lo imposible.

 

Discurso Freudiano <> Escuela de Psicoanálisis tomó las formulaciones del Cartel realizada por Jacques Lacan.

Olga M. de Santesteban escribe en el Acta de Fundación en el año 1983:

 

“Esta Sección de la Escuela está constituida por pequeños grupos de trabajo que permiten la elaboración sostenida de los diferentes interrogantes abiertos por las obras de Sigmund Freud y Jacques Lacan.

Se toma aquí la organización dada por Jacques Lacan, ya que los documentos que nos ha legado (1964-1980) con su propuesta llamada Cartel sirve como puntos de referencia para instituir las condiciones de su Funcionamiento. Discurso Freudiano<>Escuela de Psicoanálisis retoma la propuesta dos veces formalizada y abre el espacio de trabajo que esta experiencia inaugura”

Este año el relanzamiento de esta experiencia, me lleva a investigar sobre la función  “Más Uno”.

En el Seminario R.S.I.  dictado por Lacan se refiere al lugar del Cartel en la Escuela de Psicoanálisis. Recordemos que se había realizado la Jornadas de Estudio de los Carteles en la Escuela Freudiana de Paris. Está Jornada había transcurrido en el mes de Abril de 1975.  Jornada que trascurren entre la primera y la segunda formulación del Cartel

Recodemos que en la Sesión plenaria se abre bajo la presencia del Sr.Pierre  Martin quien dice: Estas Jornadas de Estudio de la Escuela Freudiana no tenía sólo por finalidad la reunión  también figuraba en su proyecto, permitir, promover debates sobre la función de los Carteles dentro de la Escuela

Pierre Martin lanza la pregunta sobre el  “Más Uno”. La pregunta abre todo un debate alrededor de este concepto.

Resulta interesante ir recorriendo estas formulaciones por la riqueza del debate alrededor del concepto.

Lacan interviene para decir que este tema tiene que ser abordado bajo la forma de un nudo borromeo y remite a lo que él venía desarrollando en el seminario R.S.I.

En este seminario Lacan se refiere con las siguientes palabras:

 

“Al final de estas Jornadas me he encontrado teniendo que responder a la cuestión de saber lo que constituía en la Escuela un cartel.  Un cartel ¿Por qué? He obtenido unas respuestas indicativas, seudópodos, cosas que un poquito hacían nudo.

He planteado que un cartel, eso parte de tres más una persona, lo que en principio hace cuatro…”

Continua:

Es seguro que los seres humanos se identifican a un grupo.  Cuando no lo hacen están fallados, están para encerrar. Pero no digo a que punto de grupo tienen que identificarse.”

Yo les propongo la identificación triple tal como Freud lo formalizo. Si hay Otro real. No está en otra parte más que en el nudo mismo, y es en eso que no hay Otro del Otro. Identifíquense a lo imaginario de ese Otro real, y esto es la identificación histérica al Deseo del Otro. Identifíquense a lo simbólico del Otro real, ustedes tienen entonces la identificación al rasgo unario. Identifíquense a lo real del Otro real obtienen lo que he indicado como Nombre del Padre, donde Freud designa lo que en la identificación tiene que ver con el amor.”

 En el Cartel están las tres identificaciones solo que para que funcione como nudo es necesario un cuarto elemento.

Lacan dice que la Nominación es el cuarto elemento. La Nominación es lo único de lo que estamos seguros que haga agujero.

Un cuarto círculo anuda los tres antes todo planteado como desanudado. Inmediatamente después agrega “…es retirando uno de ellos, que el grupo será desanudado, lo que constituye la prueba que el nudo es borromeo”

El punto de partida de todo nudo social se constituye de la no relación sexual como agujero, no dos, al menos tres. Incluso si ustedes no son más que tres, eso siempre hace cuatro. El más Uno (Plus-un) está ahí en el esquema del nudo”

 

Recordemos que Lacan nos dice que la Nominación parte de la marca, de la traza de algo que entra en las cosas y las modifican.

Es así que toda nominación debe ser siempre referida al acto de nominación, pues este acto no se hace por azar, en el sentido en que en el momento en que un nombre es dado se pone en juego el rol, la función, la elección.

La Nominación está en relación al Nombre del Padre, al amor.

Este cuarto elemento es lo que permite sostener el nudo borromeo y es en el nudo mismo que se sostiene la función “Más Uno”.

Define la función “Más Uno” como la función encargada de velar por el funcionamiento del espacio, velar por la producción de cada uno de los cartelizantes.

Este año se propone que esta función la ejerza una persona que tiene que ser elegida por el cartel.

En las Microjornadas de Cartel de enero de 1984 de Discurso –Freudiano, encuentro un debate muy rico alrededor de estas cuestiones.  Podemos captar la diferencia entre el líder y el Más Uno.  Rescato de este debate que el “más Uno” no debería ser aquel que sabe más, que sabe cómo un saber de teoría y conocimiento. Su función no es de dar conocimiento al grupo. Su función es velar por el trabajo, que el trabajo haga su marcha.  “Velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración”.

El “Más Uno” limitando los efectos imaginarios circunscribe lo verdaderamente real del grupo. Ponemos en juego el matema 4 + 1 del Cartel, el Uno está por fuera del conjunto y de esta forma lo sostiene.

En el libro “El enigma del deseo” escrito en la conmemoración de la XXV Jornada de escuela, encontramos numerosos trabajos de Olga de Santesteban sobre el  dispositivo de Cartel.

En la presentación de la Jornada de Octubre de 1985 nos dice:

 

“Lacan nos ha señalado que el grupo es el lugar de despliegue de la obscenidad imaginaria y que es necesario rescatar los efectos de discurso, es decir efectos simbólicos, tal como en la cura al rescatar el goce, se instituye lo imposible para delimitar lo que no se puede decir más que bajo una forma de semi-decir. Esto es producción de saber y esto hace lazo social.

Se trata en la experiencia de Cartel de posibilitar la dialéctica del discurso. Giros a recorrer por la posición del amo, del universitario, de la histérica y del analista”

Vayamos entonces al seminario dictado por Lacan en 1969 “El reverso del Psicoanálisis” donde él desarrolla los cuatro discurso.

“Los discursos son articulaciones significantes cuya sola presencia, el hecho de que existan dominan y gobiernan todas las palabras que eventualmente pueden surgir”

 En el trabajo “El Cartel y los Cuatros Discursos” la autora nos dice:

“el cartel surge como una articulación ética…”

“…se presenta como un lugar para todos aquellos que se interesan por el psicoanálisis en acto, se dediquen o no a la práctica analítica, estén o no estén en posición analizante. Pero sí que estén dispuestos a pasar ese límite que exige el psicoanaliza, inscribirse en un lugar donde el nombre propio comience a circular. Ruptura de los fantasmas de anonimato y armado de una agrupación donde la agrupación de pequeños carteles se convierta en el lugar mínimo necesario al surgimiento de los interrogantes fundamentales del psicoanálisis. Estructura de escuela es el marco donde este trabajo se realiza.

Es decir que la propuesta de funcionamiento de cartel no va sin el replanteo por la organización de escuela, los modos de transmisión y la relación del discurso analítico los otros discursos.

Escuela que a partir de Lacan se constituye como lugar para abordar los fenómenos de agrupación. Por esto ya había instituido tomando la formula freudiana de Psicología de las Masas” que….si a la masa le era necesario la identificación entre sus miembros y la homogenización…Lacan introduce el Cartel cuya presencia misma introduce un efecto de ruptura de la masa.

….si a la masa le era necesario la disolución de los individuos en aras de la agrupación…Lacan introduce el trabajo propio no colectivo.

…si la relación con la jefatura, se sostenía en la consolidación de los intereses comunes de la masa para engrandecer la figura heroica del jefe…el cartel y la producción propia de cada uno permiten un juego de reducción de la idealización”.

 

Estas formulaciones nos permiten pensar el dispositivo de Cartel como un dispositivo en el que el sujeto pueda aportar algo nuevo al Psicoanálisis.

FUNCION DEL NOMBRE PROPIO

Alicia Pagliarani

 

El trabajo en cartel nos fuerza a tener una elaboración sobre la función del Nombre Propio en tanto la invención del cartel de Jacques Lacan implica esencialmente la puesta en juego de esta función. Desde que se entra al dispositivo, no se participa en forma anónima sino que se trata de una inscripción  donde además se espera una producción, que ha de ser propia “de cada cual, no colectiva”. No es sin los otros, pero es a nombre propio.

Es tan decisiva esta función, que la práctica analítica se ocupa de la incidencia  de portar un nombre que será determinante para el sujeto.

La interrogación por el Nombre Propio no es sólo del Psicoanálisis, está presente desde la antigüedad clásica, lo encontramos en los estoicos en quienes Freud y luego Lacan leyeron la función del significante. Para los estoicos había una palabra para el Nombre Propio: ónoma y le otorgaban una de las funciones más esenciales del lenguaje.

También entre los lingüistas se trató de un tema crucial que dio lugar a encarnizados debates entre posiciones enfrentadas que trataban de darle su estatuto al Nombre Propio. Jacques Lacan recorre las diferentes posiciones para cercar el tema y aporta una diferencia esencial con los lingüistas, la dimensión del deseo y del goce que en ellos no estaban considerados.

En Freud el tema lo encontramos en un texto maravilloso “El olvido del Nombre Propio” de 1897, que luego retoma en “.Psicopatología de la vida cotidiana”. Allí vemos la profunda importancia que le dio al tema desde los comienzos de su obra, donde mostró que en el olvido estaba implicado en su posición de sujeto en relación a su deseo y en su identificación.

En el Seminario IX  La Identificación de Jacques Lacan (1961-62) interroga la función del nombre a nivel de la estructura del lenguaje, es decir, a la dependencia de los efectos del significante en la constitución del sujeto.

Lacan va a decir que la función del significante es el punto de amarra donde el sujeto se constituye, y sitúa al nombre como un significante fundamental.

Freud había dado el modelo de la identificación parcial, que es la identificación a un rasgo del objeto perdido, el einziger zug. Lacan toma este rasgo único freudiano para designar el trazo de estructura más simple, soporte de la diferencia y dice que el trazo surge del objeto, es lo más borrado y a la vez algo de él retiene. Es lo más destruido, lo más borrado del objeto y en esto se encuentra la génesis del trazo. Como lo prueba la letra Aleph cuyo origen se registra en la Edad de Bronce unos mil años antes de Cristo en un alfabeto (protocananeo) que es el más lejano al nuestro actual.

Inicialmente Aleph era un jeroglífico que representaba a un buey. De hecho si invertimos la letra A podemos reconocer aún la cabeza de un buey y sus cuernos. Esta es una de las huellas por donde podemos atrapar las raíces dónde se constituye el lenguaje. Lo interesante es que esos signos van a ser leídos antes de la aparición de la escritura.

Hay muchos ejemplos, entre ellos los famosos guijarros de Maz de ´Azil, una caverna de Francia que dieron origen al nombre de “cultura Aziliana”, allí se encontraron desde huesos de mamut a restos prehistóricos de entre 17.000 a 12.000 años de antigüedad. En ellos hay signos pintados o tallados, lo interesante es que esos signos son marcas que se leen antes de que se trate de signos de escritura.

Toda escritura comienza con el uso de estos dibujos simplificados, abreviados, borrados, combinados con un uso fonético.

Es decir, hay una primera manipulación del objeto que es la construcción del signo que lo va a representar, a la vez ese signo es lo más borrado, lo más destruido del objeto y ahí se ubica la génesis del trazo. Cuando el trazo se combina con una forma fonética vemos el nacimiento del significante.

En el Seminario XII “Problemas Cruciales Para el Psicoanálisis” (1964-65) Lacan retoma este desarrollo y va a decir que lo más específico del Nombre Propio es el enraizamiento del sujeto en un significante y ese significante está ligado al trazo. Vemos esta huella bajo la forma que de un lenguaje a otro el nombre no se traduce, simplemente se traspone, se transfiere y allí está su característica: la de llamarnos igual en todas las lenguas y este hecho no es una limitación, ni una casualidad,  al contrario acá reside la propiedad del nombre propio de portar una marca singular.

Entiendo que en este sentido Lacan va a decir que el Nombre Propio es lo más ligado del sujeto a la función de la escritura y lo más específicamente ligado a la letra.

Lacan ubicará al  nombre con una función de sutura en el desgarro de la entrada del significante en lo Real. Tiene la propiedad de ser un pegamento ante un desgarro, una falta, un agujero en el sujeto, justamente para pegarlo, enmascararlo.

Un aspecto fundamental es que el nombre es dado, es decir está unido a la función de nominación y al deseo del Otro. Por lo tanto, Lacan plantea que toda nominación es memorial del acto primero de haber recibido un nombre, porque este acto no se hace nunca al azar, siempre marca un final y un comienzo.

En este tema también tenemos que considerar lo propio del significante que marca una división entre el plano del enunciado y el plano de la enunciación. Por lo tanto el sujeto marcado por el significante, no puede saber el nombre de lo que él es en tanto que sujeto de la enunciación.

En la enunciación tenemos esta nominación latente, a partir del primer significante del rasgo, a partir del cual se organiza la cadena significante, como lo dice Lacan poéticamente “ese corazón hablante en el sujeto que se llama lo inconsciente”

Si el inconsciente es ese lugar del sujeto donde eso habla, sin que el sujeto lo sepa, es por lo tanto que el sujeto no puede más que nombrarse sin saberlo, sin saber con qué nombre.

El nombre que fue dado por el Otro, que tiene que ver con el deseo del Otro y el deseo se presenta en el campo articulado de la ley y soportado en el registro de la identificación.

¿Pero cuál es el deseo que nos ha constituido, por qué deseo hemos sido marcados con el nombre que nos fue dado?

¿Con qué fantasma lo respondimos? ¿A qué objeto nos identificamos imaginariamente? ¿Con qué objeto sostenemos una identificación imaginaria ¿?

Lacan leyó la posición fantasmática de los sujetos que los hace ser perros debajo de la mesa o mercancía, o necesitar la voz de mando de un jefe que para sentir el goce del sometimiento, de la obligación o soñar con el anonimato y desaparecer como sujeto.

Es decir, ¿con qué nombre nos nombra el fantasma?

Esto lo vemos en Freud cuando nombró sus historiales con el nombre del fantasma, Hombre de las Ratas y Hombre de los Lobos.

El nombre también lleva la marca simbólica de haber nacido a la cultura, marca que une el deseo a la ley y que hace que todo no sea fantasma, que la identificación pueda ser a la causa del deseo, que haga soñar con hacer una producción singular, que pueda nutrir la obra del Psicoanálisis.

Por eso nos incluimos en un cartel, sin la menor idea de todo esto, solo teníamos el deseo de estudiar, leer, hacer una formación y que eso era con otros.

El cartel ofrece condiciones para propiciar el trabajo del que se espera una producción a nombre propio, con el rasgo singular de cada uno. El fantasma en su vacilación vela las condiciones simbólicas que pasan a ser leídas con el texto del fantasma: obligación, imposición, sueño de libertad e independencia…en definitiva, el reinado de la ley del capricho.

Olga de Santesteban  “La transmisión en Psicoanálisis” dice que la producción exige cierta elaboración del goce del fantasma para salir del horror al saber, de su causa y de su nombre.

Dice también que el cartel fue pensado para la transmisión y la extensión en Psicoanálisis y para eso se necesita una relación a la falta, esto es a la diferencia, a la singularidad.

Jacques Lacan dijo que para habitar la obra colectiva se necesita un alto grado de sublimación de las pulsiones.

El dispositivo de cartel nos da la posibilidad de constituirnos en “artífices del nombre” y elegir un significante para nombrar a ese cartel que hará de punto de identificación simbólica entre los cartelizantes.

Y tal vez poder amar nuestro rasgo y podemos querer que nuestro nombre se una a los significantes del Psicoanálisis.

El trabajo en cartel es la apuesta a una producción que haga transmisión, que despierte en otros el deseo, sólo ahí rizamos el rizo, sólo ahí, cuando despierta en otros el deseo, sólo ahí podemos decir que algo ha sido leído… de lo que está escrito en el deseo.

 

 

 

Bibliografía

Sigmund Freud-

El olvido del Nombre Propio (1897)

Psicopatología de la vida cotidiana ( 1901 )

Sigmund Freud  Cartas a Wilhelm Fliess ( 1887- 1904 )

Ernest Jones

Vida y Obra de Sigmund Freud – Tomos I – II y III

Jacques Lacan-

Seminario V- Las formaciones del Inconsciente (1957- 1958)

Seminario IX-  La Identificación (1961- 1962)

Seminario XII-  Problemas Cruciales para el Psicoanálisis (1964- 1965)

Olga M. de Santesteban –

V Jornada de Cartel “Clínica Freudiana a partir de Jacques Lacan” (1986)

La transmisión en Psicoanálisis

 

 

 

 

PRODUCTO  PROPIO

 

Adriana Beuille

 

 

Jacques Lacan a lo largo de muchos años se dedicó a ubicar los desvíos y la amortiguación sobre los conceptos freudianos que impedían el progreso del Psicoanálisis tal como Sigmund Freud lo fundó.

 

Es así que en 1964 año de la Fundación de la Escuela Freudiana de París, dicta su Seminario los Cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis: Formula varias preguntas ¿A que se refieren las fórmulas del Psicoanálisis? ¿Qué motiva y modula ese deslizamiento del objeto? ¿Hay conceptos analíticos formados de una vez por todas? El mantenimiento casi religioso de los términos empleados por Freud para estructurar la experiencia analítica ¿A qué se debe? Sin este tronco, esta estaca ¿Dónde anclar nuestra práctica? ¿Son conceptos en evolución, en movimiento, por revisar?

 

Este tiempo coincide con la creación del Cartel como posibilidad de Trabajo y Producción para su Escuela, interviniendo sobre los efectos imaginarios que el grupo propone y que son determinantes en el atrapamiento del sujeto.  Establece una serie de condiciones para el trabajo en Cartel, una de ellas es realizar un producto propio de cada uno no colectivo.  El término producto aparece en 1980 cuando afina la formalización del Cartel en la fundación de la Escuela de la causa freudiana.

 

Pasados los años en 1968-69 en su Seminario De un Otro al otro Lacan se refiere a que allí está haciendo un trabajo y que espera algo de quienes lo escuchan:

 

“Quizás les sorprenda la manera en que suelo hablarles cuando tengo mis papelitos, que miro más o menos.  Hay muchos, seguramente demasiados, pero tiene todas las características de lo que pasa sobre una mesa de trabajo, hasta sobre una cadena de producción.  Los papeles vienen de alguna parte y terminarán transmitiéndose a otras.  Hago al respecto algo que tiene en verdad el carácter de un trabajo, que se realiza con cierto material, algo construido, una producción”. “No es tan común ver a alguien hacer su trabajo, mi sensación es que a la mayoría de ustedes no puede más que escapársele por completo aquello a lo que apunta este trabajo, eso a lo que está destinado”.  “El hecho de ver trabajar a alguien sin saber adonde va, para que sirve da una dimensión bastante obscena de la cosa”.

 

Del trabajo en Cartel se espera la producción de un escrito, Jacques Lacan decía:

Vengan a la Escuela, tendrán trabajo, aporten un papel, no importa que sea un texto, escriban aún si se trata de balbuceos.  Una tentativa de escapar al goce de los fantasmas, no puedo lograr nada, nada me sale bien, hacer lo menos posible.

 

Obligarse a escribir es producir algo singular.  Hacer un papel, un texto, el producto propio de cada uno concierne a una lectura, como lo demostró Lacan que supo leer a Freud.  Como lo hizo Freud con la lectura de tantos autores de la filosofía, la literatura, el arte.  Como lo hizo con el libro de Schreber Memorias de un enfermo nervioso donde descifra, enumera las articulaciones significantes al modo de los jeroglíficos del sueño.

 

Cuando Jacques Lacan puede leer que no hay relación sexual, dice: Yo lo pude leer porque está escrito, está escrito en lo que Freud ha escrito.

 

Leer deriva etimológicamente de Legere que significa escoger, combinar, reensamblar lo que ya estaba allí.  ¿Aprehender a leer, devenir un lector de Lacan sería entonces el producto propio de cada uno por medio del Cartel?  Pero esto no resuelve la cuestión porque se puede  leer y  no por ello se puede escribir. ¿Qué nos dice Lacan al respecto?

 

“Todo lo que se dice de un supuesto aprendizaje no tiene nada que ver con lo que es un saber.  Se presentan cosas que son significantes y de la manera en que se presentan no quiere decir nada, hay un momento en que se sale del atolladero y de golpe quiere decir algo y esto desde el origen.  Se nota en el modo en que un niño maneja su primer alfabeto que no se trata de ningún aprendizaje, sino del colapso que une una gran letra mayúscula con la forma del animal cuya inicial se supone que responde a la letra en cuestión.  No es inútil que un sujeto haya pasado por esta etapa cada vez que se produce un saber”.  “Entonces se trata de significantes y no de significados”.

 

Hay un saber del Psicoanálisis, Freud descubrió lo que en otros registros se llama medios de producción ¿de qué? de una satisfacción.  Descubrió que había algo articulable y articulado, algo que podía literalmente concebirse más que como montajes, algo que se llama pulsiones.  Cuando bajo el aspecto de una articulación teórica el Psicoanálisis denuncia en un comportamiento el funcionamiento de la pulsión oral, de la pulsión anal, de la pulsión escópica o de la pulsión invocante, es para decir que algo se satisface allí que solo se puede designar como lo que está debajo, un sujeto, sea cual fuere la división que debe resultar para él de allí, debido a que en ese lugar solo es el sujeto de un instrumento en funcionamiento.

¿Cómo definir esta satisfacción? Hay algo que no anda puesto que justamente  nos ocupamos de desmontar esos montajes, alcanzaría solo con este desmontaje cuando tenemos que anteponer la fijación del objeto como esencial, algo se inscribe en el campo psicoanalítico como su horizonte y esto es lo sexual.  En función de este horizonte las pulsiones se insertan.

 

¿A qué satisfacción puede responder el saber mismo? Como Freud lo estableció la pulsión es sin duda mitológica.  Pero no lo es la suposición de que un sujeto se satisface en ella.  Esto no es pensable sino se implica en la pulsión cierto saber de su carácter de sustituto sexual.  La idea misma de lo sexual puede ser un efecto del pasaje de lo que está en el corazón de la pulsión, el objeto a.

 

El enunciado del inconciente lleva la marca del objeto a en el nivel en que falta el saber, en la medida en que no se sabe nada del goce.  En efecto, el descubrimiento freudiano propone que se puede estar allí, sin saber que se está allí y también que creyéndose seguro de abstenerse, creyendo que se está en otra parte, en otro saber, se está allí de lleno.  Se está allí sin saberlo.  Se está allí en todos los campos del saber.  Y en este aspecto el psicoanálisis implica el cuestionamiento del saber.  El goce es aquí un absoluto, es lo real, es lo que vuelve siempre al mismo lugar.

 

En este año 1968 se produce un acontecimiento en Paris, el mayo del 68 la revolución de los estudiantes universitarios, hecho que marcó un cambio socio-político muy importante, en el cual Jacques Lacan estaba implicado desde sus discusiones con los estudiantes y lo que suscitaba con sus preguntas.

 

Esto tuvo influencia en su pensamiento dado que lo que allí se atacaba eran las estructuras en contraposición al hombre libre.  Si bien Lacan desde hace mucho tiempo venía trabajando la lógica colectiva, de aquí en adelante le dará mayor relevancia, es en su Seminario El Envés del Psicoanálisis 1969/70 dará una respuesta a los universitarios y colocará cuatro formas de lazo social; el discurso   universitario, el discurso del amo, el discurso de la histeria y el discurso analítico.

En el año 1969 Foucault dicta una conferencia sobre la cuestión del autor, Foucault aborda la distinción entre autor, como autor de una obra o de textos y el autor en el sentido de fundador de discursividad, como alguien que “ha producido algo más: la posibilidad y la regla de formación de otros textos”. De este modo, ubica dentro de esta última acepción a autores como Sigmund Freud y Karl Marx, que por su nombre propio, habían instaurado o abierto el espacio para una posibilidad infinita de discurso.  Y también habla del retorno, Lacan interviene diciendo:

“El retorno a Freud es algo que yo he tomado como una especie de
bandera, en un campo determinado, y en eso no puedo sino agradecerle,
usted respondió
completamente a mis expectativas. Especialmente al
evocar, a propósito de Freud, lo que significa ‘el retorno a’, todo lo que
usted dijo me parece, al menos con respecto a aquello en lo que yo haya
podido contribuir, me parece perfectamente pertinente”.

 

La teoría de la discursividad permitía, entonces, asumir una posición intermedia entre los partidarios de un sujeto radicalmente libre y los que postulaban la primacía de la estructura.

 

 

Tres años después en el Seminario Encore, Lacan se va a referir a que es lo escrito:  Allí va a decir:

 

De lo escrito hemos visto muchas mutaciones desde que el lenguaje existe.   Lo que se escribe es la letra y la letra no siempre se fabricó de la misma manera.  Se hace historia de la escritura y se devanan los sesos imaginando para qué diablos servirían los pictogramas mayas o aztecas, y un poco más atrás los guijarros de la Masía de Azil.  Hay mucho que aprender, no hurgando los guijarros o como hacía yo yendo a buscar las muescas en la piedra para explicar el rasgo unario, sino mirando más de cerca lo que hacen los matemáticos con las letras empezaron a percatarse que se podía abordar el Uno en la teoría de conjuntos, de un modo que no tenía por qué ser intuitivo, fusional, amoroso, percatarse de que el amor si está relacionado con el Uno, nunca saca a nadie de si mismo, esto lo dijo Freud al introducir la función del amor narcisista, entonces el problema es cómo puede haber amor por un otro.  La teoría de los conjuntos irrumpe postulando hablemos del Uno respecto a cosas que no tienen entre sí ninguna relación, juntemos esas cosas y designamos ese conjunto con una letra, las letras son el conjunto.   Tomando la fórmula el inconsciente está estructurado como un lenguaje, el inconsciente está estructurado, así como los conjuntos de los que se trata en la teoría de los conjuntos son como letras.  Estas letras constituyen el saber inconsciente.

 

Entonces El saber tiene su soporte en el significante como tal.  ¿La pregunta no es quien sabe sino qué sabe? Es el lugar donde el significante se postula el Otro.  El estatuto del saber implica que saber, ya hay en el Otro y que debe prenderse, por eso está hecho de aprehender, y tiene un costo es costoso, porque hay que arriesgar el pellejo, porque resulta difícil ¿qué? menos adquirirlo que gozarlo.

 

Si el saber está en el Otro, ¿qué es ser vehículo de su letra? Esa letra que es análoga a un germen, aparearse a la letra, quedar tomado por la letra, así como Lacan ha encontrado la letra en Freud, toda su producción se ha destacado por encontrar en muchos autores fundadores de discursividad esa letra que le posibilitó la creación de otros textos.

 

Así lo dice Jacques Lacan en 1974: “Cómo ven se rendir homenaje a mis autores cuando encuentro en ellos un hallazgo, se los atribuyo, se los atribuyo así, y también podría no hacerlo.  En otro tiempo hablé de metáfora y metonimia y  todos se pusieron a gritar bien fuerte con el pretexto de que yo no dije de inmediato que se lo debía a Jakobson.  Como si no debiera saberlo todo el mundo”.

 

El trabajo en Cartel posibilita que la producción sea posible junto con otros, alrededor de un Más Uno para lograr un producto propio de cada uno y no colectivo, un nuevo lazo social para los sujetos insertos en una estructura de trabajo, pero con la condición que cada uno haga valer su nombre propio.

 

La función Mas Uno representa el lugar vacío que velará para que el Significante Uno pueda estar en causa y no se confunda con el Uno de la unidad del amor, de la fusión, que no hace ningún lazo social con el otro porque como ya lo dijo Sigmund Freud es el amor narcisista.  Despejando los goces que están atrapados en los fantasmas que contiene el conjunto.

 

Es nuestra obligación continuar con la serie que ya incluye el retorno, no hay elección posible.

Producto Propio no Colectivo

 

Perla Trajtemberg

 

 

En el marco de la Pre – Jornada hacia el acontecimiento de la 50ª Jornada de Cartel de nuestra Escuela, con el espíritu del relanzamiento propuesto, a 36 años de ser inaugurada la experiencia, con inmenso placer me sumo a esta mesa de trabajo.

 

Si bien no he compartido la experiencia desde el Acto de Fundación de la Escuela, en 1982, desde 1994, cuando formulé mi demanda de Entrada, fueron: el Dispositivo de Cartel, la famosa Reunión Intercartel de los miércoles -en la que puedo asegurar sobrevolaba el espíritu de las famosas Reuniones de los Miércoles en la casa de Sigmund Freud- y las Jornadas de Cartel: un conjunto de espacios que se me ofrecieron para comenzar a transitar la experiencia de trabajo y  producción en una Escuela de Psicoanálisis.

 

Poco a poco me fui familiarizando con los términos, se me ofrecieron las Publicaciones de Escuela para ir acercándome a la propuesta, el Acta de Fundación de Discurso<>Freudiano, el Acta de Fundación de la Escuela Freudiana de París, donde por primera vez, el 21 de junio de 1964, Jacques Lacan propone, en ese acto inaugural, el dispositivo de Cartel, creado por él, como lo dice en el Acta para todos aquellos: “psicoanalistas o no, que se interesen por el psicoanálisis en acto”, estrategia más que novedosa para realizar el trabajo y producir con otros, deseo decidido sin duda, promover que en un pequeño conjunto, tras la experiencia de lectura e investigación con otros, tras un tiempo, un año o dos, quede un resto, producto propio no colectivo, dice la propuesta de Cartel, producto escrito, con el que el Cartel pueda nutrir los lugares que la organización crea para la transmisión del psicoanálisis, redoblamiento entre la transmisión oral y la transmisión escrita, oportunidad de puesta en acto del rasgo singular, del estilo.

 

Además advertía y conserva su vigencia para que sigamos interrogándolo:

“Recordemos que la peor objeción que se puede hacer a las Sociedades de forma existente es el agotamiento del trabajo, puesto de manifiesto incluso en su calidad, aun entre los mejores. El éxito de la Escuela se medirá por la producción de trabajos que serán admisibles en su ámbito.”

 

Si nos detuviéramos en la historia del trabajo, observaríamos que condiciones simbólicas para la ejecución de un trabajo en una comunidad han existido siempre. Si nos situamos en la Edad Media, siguiendo al historiador, Jacques Heers, en su libro “El trabajo en la Edad media”, nos dirá que durante este período en el mundo cristiano de Occidente, el trabajo de los hombres se inscribe en el cuadro feudal de las señorías rurales o, más tarde, en el cuadro burgués y capitalista de las ciudades. Ningún oficio escapa de esto, y la idea de una profesión “liberal”, liberada de esas constricciones, es completamente extraña a la época. El hombre no trabaja ni vive sino en función del grupo: familiar, religioso o profesional.

 

Trascurrido el siglo XII, se introducen las Asociaciones Profesionales, corporaciones de oficio. Dirigidas por los maestros, pronto se crean  los oficios juramentados, es decir regidos por estatutos a los cuales todos los miembros prestan juramento. Es necesario, para acceder a la maestría, presentar una obra, lo que requiere, por cierto, una gran habilidad profesional, pero por sobre todo una importante colocación de fondos. De todas maneras, la entrada a la maestría está sometida al pago de una tasa muy elevada y a la prestación de juramento.

 

Es decir, condiciones simbólicas para entrar en comunidad y el pago del precio por acceder al deseo: con dinero y con producto propio tras formular la demanda, han existido a lo largo de la vida humana, sin embargo Jacques Lacan se vio llevado a inventar el cartel para la escuela de psicoanálisis… sin duda porque confirmó una y otra vez que el hombre en relación a otros, al trabajo y al producto propio, tendrá que dar pruebas de su relación a las condiciones simbólicas exigibles para velar por el funcionamiento de la comunidad a la que pertenece, y que esta respuesta a veces no es sin alterar esas condiciones, obstaculizando el principio que hace al porvenir de la comunidad.

 

En sus seminarios de 1968-1970, Jacques Lacan interroga las consecuencias de la Revolución Industrial, que abarca un período desde 1750 a 1840 la primera y desde 1880 a 1914 la segunda, y la respuesta de Carl Marx sobre la posición del trabajador en el mercado del trabajo, donde si bien sitúa la novedad de Marx sobre la plusvalía: el plus de trabajo, el trabajo de más no pago, ofrecerá lo nuevo para el discurso analítico sobre la renuncia al goce como anverso de la plusvalía, aportando el plus de gozar como efecto del discurso mismo y alrededor del cual se juega la producción del objeto “a”, causa del deseo. Pero reparemos que también nos ha dicho en la Proposición del 9 de octubre de 1967 que tenemos el psicoanálisis en intensión (el dispositivo analítico) y el psicoanálisis en extensión (la transmisión del psicoanálisis como obra colectiva). Es decir que la tarea de investigación vela por la adquisición de un saber del cual se espera su transmisión pero nos dice, el saber no es el trabajo, cuando se trata de los medios de producción de un saber, el saber es el precio de la renuncia al goce, es el objeto “a” en causa, es el deseo en la extensión del psicoanálisis.

 

Quisiera destacar en esta línea, del texto “La Transmisión en Psicoanálisis” ofrecido por Olga M. de Santesteban, uno de los tantos que acompañan nuestra investigación sobre el Dispositivo de Cartel, lo siguiente:

 

“Jacques Lacan inventa en 1964 un modo inédito de establecer las condiciones que se exigen para la realización de un trabajo y nos ofrece bajo la forma de cartel su estatuto. Así un “producto propio” es aquel que resultó de una serie de vueltas en un pequeño grupo sometido a un control interno y externo, donde las crisis de trabajo son las crisis inherentes a los momentos de producción donde a cada impasse le corresponde una solución posible. Puesta en acto de la castración y por tanto de la pregunta por el autor y la autorización. Y todo esto… por apostar a la transmisión del rasgo singular y al pequeño aporte que cada analista pueda realizar para la historia del psicoanálisis.”

 

Y de 1980, de D´ECOLAGE, cuando tras la disolución, Jacques Lacan funda La Causa Freudiana, allí restaura como órgano de base para el trabajo, el Cartel propuesto en 1964, afinando su formalización, destacando como el cuarto de los cinco puntos que contiene la propuesta lo siguiente:

“No hay que esperar progreso alguno, a no ser exponiendo periódicamente al aire libre tanto los resultados como las crisis del trabajo”  

 

Para los que transitamos la experiencia de producción en el marco de esta Escuela, es bien reconocible este movimiento, nos acerca a la captación de Lacan de que era necesario para la producción en psicoanálisis un modo sistematizado para que en una tarea de conjunto, sea en el pequeño grupo de Cartel o en el plenario que en nuestro estilo de trabajo es la Reunión Intercartel, donde todos los conjuntos se reúnen para transmitir la marcha de su investigación, las crisis de trabajo encuentren una solución posible que relance la tarea y vele por el funcionamiento de la Sección Cartel y de la Escuela,  renovando la apuesta para que Jornadas y Publicaciones sean el tiempo y el lugar donde como comunidad de trabajo se inscriban los resultados de la empresa para la formación y la transmisión del psicoanálisis. No debemos olvidar que Lacan propuso su Escuela ofreciendo su dirección como sostén transferencial y velando por la transferencia de trabajo entre sus miembros, modelo que organiza también nuestra experiencia.

 

Desde nuestra experiencia es posible cercar aún más el motivo de su decisión, encontramos en el camino que va de la lectura a la escritura, eje central de la propuesta, que la relación al trabajo de lectura e investigación y a la producción del texto escrito se topa con momentos cuyas expresiones la teoría nos enseña a leer; sea  la captura imaginaria de los fantasmas, presentada por ejemplo en el sentimiento de obligación característico del neurótico a la hora de entregar el producto, alterando la demanda que ha realizado, suponiendo que es el Otro el que le demanda, Freud nos enseñó a leer su expresión en la inhibición, el síntoma, la angustia; otros momentos son las expresiones de lo real en las agrupaciones, donde la segregación y la obscenidad imaginaria ponen en su centro a los sentimientos y caracteres personales por sobre el objetivo del trabajo, cada uno de estos modos son atajos que desvían de la producción y van minando un terreno que requiere ser despejado para que un resto caiga al final del camino como producto, el trabajo en conjunto en sus diferentes instancias acompaña estos tiempos y es allí donde la trasferencia de trabajo, la Función + 1 que forma parte del dispositivo, como elemento que puede leer la crisis y ayudar a encontrar soluciones, reordena lo imaginario y lo real que emerge en la experiencia para despejar el campo donde la causa del deseo pueda alojarse para producir y hacer su aporte a la obra colectiva que es el psicoanálisis.

 

La relación a la escritura que la experiencia de cartel nos propone muestra en su ejercicio, en la búsqueda que porta el encuentro con la invención freudiana, los avatares con la falta, con la falla, muestra también que gracias a ese resto que Freud nombró como objeto perdido y Lacan nombró como objeto a, en su función simbólica, cuando causa el deseo y se anuda a la verdad de una causa que porta la letra de un autor, el goce que nos queda es invalorable cuando la tarea está bien realizada y el saldo que deja va encontrando en cada vuelta, un estilo, procesamiento del rasgo unario, cuyo nombre propio es legible en la historia del trabajo y la producción.

 

Hay una frase que me impactó cuando entré a la Escuela, que leí en una de las Agendas, que me resultaba fascinante y enigmática a la vez, dicha por Jacques Lacan en 1976, en Estrasburgo, decía:

 

                        “Una vez que se entró en la vía de cierta elección, está hecho. Sin embargo es necesario que eso se sepa. No se sabe por qué se elige algo. La mayor parte de las veces se empieza así, por azar. Y después tiene su continuación… puesto que la elección está hecha, llevarla hasta sus últimas consecuencias”.

 

Sabemos que desde el comienzo fue para Sigmund Freud su deseo la extensión del psicoanálisis, quienes captaron el valor de la nueva ciencia, su verdad, estando a favor de la causa, fomentaban con sus exposiciones, con la fundación de ámbitos de enseñanza y transmisión, con los congresos y publicaciones, que se sepa lo que se estaba gestando para el siglo y para el porvenir. Tiempo de comienzo donde el mensaje se lanzaba al mundo, y la letra escrita encontraba en sus traducciones, el deseo de que en cualquier lugar y en cualquier idioma la carta llegue a destino.

 

Recorriendo las Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, ya en 1902 se iniciaba un camino que inauguraría la serie de las Sociedades que tomando el mensaje de Sigmund Freud se organizarían para que la obra sea estudiada, interrogada y transmitida. La extensión que ha tenido el psicoanálisis hasta nuestros días, serie en la que esta Escuela, en Argentina, siguiendo el deseo de Olga M. de Santesteban y de quienes la acompañaron en el Acto de Fundación, revela que el deseo de Freud se sostenía en que no hay porvenir para el psicoanálisis por fuera de su transmisión y que no hay transmisión del psicoanálisis por fuera de un deseo -que anudándose a su causa- vele por sus fundamentos.

 

¿Que se espera entonces del cartelizante?, una posición frente al psicoanálisis que lleve a poner en acto lo que causa su deseo, si esto es la  transferencia a los significantes del psicoanálisis, será en acto que podrá hacer su transmisión y el Dispositivo de Cartel, con sus condiciones, le servirá como marco para la ejecución de un trabajo, cuyo resto, su producto, revele que durante un período,  ha habido una subjetividad que sosteniendo una pregunta, encontró en un ejercicio de lectura, las respuestas que luego, en un ejercicio de escritura, inscribirá la diferencia.

 

Sigmund Freud y Jacques Lacan jugaron su apuesta a la interpretación de textos, inscribieron su nombre, el que reconocemos en su letra escrita, el que nos convoca a recorrerlos. Escribieron y legaron su letra para que hiciera su camino… a sabiendas de que ellos perderían su rastro a través de los siglos, pero convencidos también, de que su mensaje perduraría lanzándolo al mundo. Leyeron desde la Biblia hasta los clásicos, pasaron por todas las épocas, con este ejercicio…  leyeron los textos de las vidas…

 

Tan profunda fue su lectura que Sigmund Freud en 1930 nos ofrece El malestar en la cultura y nos lega, en la contingencia que nos toque vivir en nuestro siglo, sobre el valor del trabajo para la economía libidinal una guía para intervenir en el malestar:

                                                     “… Ninguna otra técnica de conducción de la vida liga al individuo tan firmemente a la realidad como la insistencia en el trabajo, que al menos lo inserta en forma segura en un fragmento de la realidad, a saber, la comunidad humana. La posibilidad de desplazar sobre el trabajo profesional y sobre los vínculos humanos que con él se enlazan una considerable medida de componentes libidinosos, narcisistas, agresivos y hasta eróticos le confiere un valor que no le va en zaga a su carácter indispensable para afianzar y justificar la vida en sociedad. La actividad profesional brinda una satisfacción particular cuando ha sido elegida libremente, o sea, cuando permite volver utilizables mediante sublimación inclinaciones existentes, mociones pulsionales proseguidas o reforzadas constitucionalmente. No obstante, el trabajo es poco apreciado, como vía hacia la felicidad, por los seres humanos. Uno no se esfuerza hacia él como hacia las otras posibilidades de satisfacción. La gran mayoría de los seres humanos sólo trabajan forzados a ello, y de esta natural aversión de los hombres al trabajo derivan los más difíciles problemas sociales”

 

Contamos con su obra,  que nos convierte en lectores. Como lectores, tenemos una apuesta a jugar en el marco de la experiencia en curso que transitamos en la Escuela de Psicoanálisis, es un intento en conjunto de promover el ejercicio de escribir, de que no cese para cada uno la búsqueda del modo en que puede hacer su aporte a la transmisión del Psicoanálisis.

 

Relanzamiento de la experiencia de cartel – 9 y 10 de noviembre de 2019

 

“Sobre el trabajo y la producción en el cartel”

  1. Cristina Solivella de Pérez

 

 

“El trabajo, todo el mundo sabe de dónde viene en la lengua que les parloteo (…) viene de tripalium[1], que es un elemento de tortura. Y que estaba hecho de tres estacas… En el concilio de Auxerre, se dijo que no era conveniente para los sacerdotes ni para los diáconos estar al lado de ese instrumento con el cual  eran atormentados los culpables. No era conveniente porque quizás les habría puesto en erección…!”  (…) “Está en efecto, muy claro que el trabajo, tal como lo conocemos por el inconsciente, es lo que hace de esas relaciones el goce”.[2]

 

I- Un poco de historia…

A partir de los primeros años  del psicoanálisis, años que Sigmund Freud mismo denominó de “espléndido aislamiento”, se congregan a su alrededor un grupo de diferentes profesionales, estudiosos, hombres de la cultura que, atraídos por el nuevo descubrimiento,  decidieron seguir  e investigar la nueva teoría.

En muchos casos se trataba de sus propios analizantes, como el famoso caso del pequeño Hans, cuyos padres participaban de esas reuniones, la madre analizante de  Freud, el padre Max Graf, abogado, músico, crítico de arte.

¿Y en qué consistían esas reuniones?  La palabra de Freud señalaba  un camino… un tema, un punto de articulación como, por ejemplo, la relación de la teoría analítica con los mitos, el folklore… una obra literaria fundamental  como la de Shakespeare… el valor de los nombres, el lugar del nombre propio… y otros.

Quienes participaban de esas reuniones tomaban la palabra, bajo la dirección de Freud,  para comunicar sus investigaciones sobre los temas propuestos.

También se prestaban a cursar, ellos mismos, la experiencia del análisis o responder al pedido freudiano de traer las observaciones que iban realizando con sus propios hijos.

Estas comunicaciones servían de corroboración a la joven ciencia y se sumaban a la obra colectiva del psicoanálisis.

Las Actas de las reuniones de esta primera Sociedad Psicoanalítica de Viena muestrna la producción de aquellos sujetos decididos que, siguiendo su deseo, publicaron incluso libros con el producto de esos recorridos… (Otto Rank: “Hamlet, Don Juan y el Psicoanálisis” entre otros…)

Vemos  entonces como  el trabajo y la producción en psicoanálisis han estado presentes desde el mismo inicio del movimiento psicoanalítico.

Hoy nos reúne en estas prejornadas   el tema del dispositivo de cartel, invención de Jacques Lacan para propiciar un trabajo a nombre propio junto a otros en una Escuela de Psicoanálisis.

Iremos recorriendo en los textos de Sigmund Freud y Jacques Lacan aquellos elementos que nos permitan  progresar en el abordaje de este tema.

 

 

II-  El concepto de trabajo en los textos de Freud.

 

A- En los sueños:

En el  capítulo sobre el trabajo del sueño, del texto inaugural de Freud sobre “La interpretación de los sueños” (1900) , hallamos:

“Todos los intentos hechos hasta ahora por resolver los problemas del sueño arrancaban directamente de su contenido manifiesto, tal como lo presenta el recuerdo, y a partir de él se empeñaban en obtener la interpretación del sueño o, cuando renunciaban a ella, en fundamentar su juicio acerca del sueño por referencia a ese contenido. Somos los únicos que abordamos otra explicación de las cosas; para nosotros, entre el contenido onírico y los resultados de nuestro estudio se incluye un nuevo material psíquico: el contenido latente o pensamientos del sueño, despejados por nuestro procedimiento. Desde ellos, y no desde el contenido manifiesto, desarrollamos la solución del sueño. Por eso se nos plantea una nueva tarea, inexistente para quienes nos precedieron: investigar las relaciones entre el contenido manifiesto y los pensamientos latentes del sueño, y pesquisar los procesos por los cuales estos últimos se convirtieron en aquél.  (…)

Sigmund Freud se interroga:

“¿Cuál es el proceso psíquico que ha transportado el contenido latente del sueño a su contenido manifiesto?  ¿Qué me es conocido por el recuerdo? ¿Cuál es el motivo o los motivos que han requerido esa transposición? Al proceso de mudanza del contenido latente del sueño en su contenido manifiesto lo llamaré trabajo del sueño”.

La condensación, el desplazamiento y los medios de figuración del sueño son operaciones fundamentales de este trabajo.

Los lazos lógicos (causalidad, o bien… o bien…, si….. a causa de…), lo absurdo en el sueño, (contradicción, escarnio o burla en los pensamientos oníricos), el miramiento por la comprensibilidad, la figuración por símbolos, los afectos en el sueño y la elaboración secundaria, son los temas que necesitamos abordar para seguir el desarrollo freudiano de este capítulo.

Con respecto al tema de los afectos…

-El análisis nos enseña que los contenidos de representación han experimentado desplazamientos y sustituciones, mientras que los afectos se mantuvieron incólumes.

-Mediante el trabajo onírico, no meramente el contenido, sino con mucha frecuencia también el tono afectivo de mis pensamientos, es llevado al nivel de lo indiferente. Yo podría decir que por el trabajo del sueño se produce una sofocación de los afectos.

-La inhibición del afecto sería entonces el segundo resultado de la censura onírica, así como la desfiguración onírica era el primero.

 -El afecto aparece por completo desatado de la representación a que pertenece y se encuentra inserto en algún otro lugar del sueño, allí donde calza dentro del nuevo ordenamiento de los elementos de éste.

El trabajo del sueño, además de acoger los afectos de los pensamientos oníricos o de reducirlos a cero, puede todavía hacer otra cosa con ellos: puede trastornarlos hacia lo contrario.

Por último:

-Los complicados procesos de cancelación, sustracción y trastorno, por medio de los cuales los afectos pertenecientes a los pensamientos oníricos se truecan a la postre en los del sueño, pueden llegar a dominarse muy bien merced a una síntesis apropiada de sueños  sometidos a un análisis completo.

Diremos, para cerrar este tramo, que el trabajo del sueño resulta una pieza fundamental del estudio que Freud realiza sobre el tema de los sueños en la medida que aporta la solución al enigma de los pensamientos inconscientes y su pugna por revelarse en la trama del sueño. Trama que supondrá un trabajo de “desciframiento”  para el analista en el dispositivo analítico.

 

B- En el chiste:   

En  su libro “El chiste y su relación con lo inconsciente” (1905)  Freud comienza buscando en la técnica del chiste su esencia, exponiendo una gran variedad de ejemplos  para dar cuenta de las distintas técnicas de las que se sirve el chiste para su formación. El hermoso witz de “famillonario” de Heinrich Heine, de quien toma su primer ejemplo, muestra que se trata de una forma determinada de expresar un pensamiento, y es en la particularidad de ese modo de expresión donde va a ubicar la técnica de este chiste, a la que dará el nombre de Condensación  con Formación Sustitutiva. Se trata de la  chispa que surge en  la creación  de la nueva palabra, palabra que toma forma de neologismo en la medida que está fuera del código.[3]

Freud nos aclara que la gracia del chiste reside en no descomponer la frase, lo que desanudaría el proceso condensador alterando el pensamiento allí expresado y  perdiendo por lo tanto el carácter de chiste!

El chiste logra con su formación remitirnos al placer lúdico del tiempo primordial de adquisición de la lengua materna… tiempos de ensayo y experimentación… de hecho  las palabras permiten jugar con los sonidos y los significantes, con el sentido y el sinsentido al alterar, fragmentar y combinar las palabras de todas las formas posibles. Volvemos a encontrar, como en el sueño: metáfora y metonimia y así, nos ilustra Freud, se logra la aportación de placer que obedece a una economía de gasto psíquico y al ahorro de la coerción. Puede observarse, en el chiste, cómo el deseo se realiza, disfrazando la intención para burlar a la censura y vencer esta coerción.

Dice Freud sobre esto:

Al niño…  “le depara un manifiesto contento experimentar jugando con ese material, y entrama las palabras sin atenerse a la condición del sentido, a fin de alcanzar el efecto placentero de la rima o el ritmo. Este contento le es prohibido poco a poco, hasta que finalmente sólo le restan como permitidas las conexiones entre las palabras provistas de sentido”.  Se trata del puro placer lúdico del significante como fuente primitiva de placer. Es a esta fuente de placer, dice Freud, a la que de a poco se irá renunciando. Renuncia  que no es cosa fácil…!. Así el chiste resulta un excelente recurso para conseguir placer de aquellas fuentes sometidas a la represión. Según Freud su carácter esencial es  “el compromiso operado por el trabajo del chiste entre los requerimientos de la crítica racional y la pulsión a no renunciar al antiguo placer obtenido en la palabra y el disparate”.

Y agrega Lacan:

“Si no hubiera… lo que se produce en el nivel de la conjunción significante… y todo lo que ésta desarrolla porque participa de las dimensiones fundamentales del significante, o sea, la metáfora y la metonimia, no habría ninguna sanción posible de la agudeza. No habría ninguna forma de distinguirla de lo cómico, de la broma o de un fenómeno de risa en bruto”. [4]

Entonces tenemos el trabajo que ha producido el inconsciente al crear esa nueva palabra pero también  el analista con su interpretacion tendrá que desenmascarar la cifra de goce que allí se oculta…

¿Qué tenemos en este caso?

Hisrsch-Hyacinth, un personaje creado por Heinrich Heine, pedicuro y coleccionista de boletos de lotería, expresa ante el autor sus relaciones con Salomon Rothschild:  “Y así, verdaderamente, señor doctor, ha querido Dios concederme toda su gracia; tomé asiento junto a Salomon Rothschild y él me trató como a uno de los suyos, por entero famillonariamente”.

¿Qué fantasmas esconde ese neologismo, invención, nueva creación….? Donde el pedicuro al cortarle las uñas al millonario llega a suponer que las decisiones que se tomen ese día en las altas esferas van a depender de su tarea de cortar las uñas, ya que ¡esto definiría el humor del millonario…! Infatuación, vanidad del sujeto que en “lo que allí habla no sabe lo que dice!” Será tarea del analista revelar, con su interpretación, la enunciación reveladora del goce que esta creación “famillonario” comporta.

 

C-  En el duelo:   

 

En su trabajo de 1917 “Duelo y melancolía” Freud define al duelo así: “es la reacción frente a la pérdida de una persona amada, o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.” No se considera un estado patológico, se lo supera pasado cierto tiempo  “y juzgamos inoportuno y aún dañino perturbarlo”. 

 

Freud caracteriza  al duelo por el talante dolido, la pérdida de interés por el mundo exterior en todo lo que nos recuerde al muerto, la incapacidad o limitación para el trabajo productivo. Fácilmente se comprende, nos dice,  “que esta inhibición y este angostamiento del Yo expresan una entrega incondicional al duelo que poco o nada deja para otros intereses”.

 Duelo y melancolía coinciden en sus características, a diferencia de un punto. Comparten el dolor, la pérdida de interés por el mundo exterior (en lo que no recuerde al muerto), la pérdida de la capacidad de escoger un nuevo objeto de amor y el extrañamiento respecto al trabajo productivo. Pero en la melancolía aparece además una perturbación del sentimiento de sí, un rebajamiento de sí, que no se da en el duelo.

¿De qué se trata entonces  el “trabajo  del duelo” que Freud indica?  La realidad muestra que el objeto amado ya no existe y es necesario entonces retirar toda la libido de sus enlaces con el objeto. Sin embargo, a este trabajo se opone el hecho de que el humano no abandona de buen grado una posición libidinal. Este trabajo se realiza entonces pieza por pieza, con un gran gasto de tiempo y energía de investidura y durante ese tiempo la existencia del objeto perdido continúa en lo psíquico. El trabajo del duelo absorbe al yo. Es una operación lenta y dolorosa y, una vez cumplido el trabajo del duelo, el yo se vuelve otra vez libre y desinhibido.

 

-Otros textos freudianos:

 

Teniendo en cuenta que el dispositivo de cartel supone realizar un  trabajo, trabajo que será a nombre propio pero realizado junto a otros, resulta fundamental recorrer aquellos textos freudianos que interrogan la relación del sujeto con sus pares,  el tema del   trabajo y  la dificil renuncia pulsional que exige la cultura.

 

D- Psicología de las masas y análisis del yo (1921)

 

-El estudio de las características de la masa:

Desde su tesis de “Totem y Tabú”, habría sido el padre primordial quien habría impedido a sus hijos la satisfacción de sus aspiraciones sexuales directas, los compelió a la abstinencia y por consiguiente  a establecer ligazones afectivas con él y entre ellos, ligazones que podían brotar de las aspiraciones de meta sexual inhibida. Los compelió, por así decir, a la psicología de las masas. Celos sexuales e intolerancia pasaron a ser, en último análisis, la causa de la psicología de las masas.

 

– La masa anhela que todos sean amados por igual. Todos los individuos deben ser iguales entre sí, pero todos gobernados por uno. Así Freud corrige que más que un animal gregario el hombre es un animal de horda dirigido por un jefe.

 

– El “rebaño” desautoriza todo lo nuevo, lo inhabitual y oponerse al rebaño equivale a separarse de él y por eso se lo evitará con angustia.

 

 

E- El porvenir de una ilusión (1927)

 

-En todos los seres humanos encontramos tendencias destructivas, antisociales y anticulturales.

Las masas son indolentes y faltas de inteligencia, no aman la renuncia de lo pulsional… sus individuos se corroboran unos a otros en la tolerancia de su desenfreno.

 

-Los conductores son personas de visión superior en cuanto a las necesidades objetivas de la vida y que se han elevado hasta el control de sus propios deseos pulsionales.

Las normas culturales sólo pueden conservarse mediante cierto grado de compulsión. Espontáneamente no gustan de trabajar y los argumentos nada pueden contra sus pasiones.

 

-La cultura inició un desasimiento del estado animal primordial pero hallamos, para nuestra sorpresa, que esas mociones primitivas siguen siendo las que forman el núcleo de la hostilidad a la cultura. Estos son: incesto, canibalismo y el gusto de matar.

Una enorme mayoría de seres humanos sólo obedecen a prohibiciones culturales  sólo si son presionados por la compulsión externa.

 

-Experimentamos la insolvencia moral de los seres humanos.

Infinito es el número que retrocederían espantados ante el asesinato o el incesto, más no se deniega la satisfacción de su avaricia, de su gusto de agredir, de sus apetitos sexuales, no se privan de dañar a los otros mediante la mentira, el fraude, la calumnia toda vez que se encuentran a salvo del castigo, y esto siempre fue así, a lo largo de muchas épocas culturales.

 

– El grado de interiorización de los preceptos culturales, esto es el nivel moral de sus miembros, no es el único bien anímico que cuenta para la apreciación de una cultura. Están además su patrimonio de ideales y de creaciones artísticas, vale decir, las satisfacciones obtenidas de ambas.

De otra índole es la satisfacción que procura el arte. Si bien, inaccesible para las masas, el arte brinda satisfacciones sustitutivas para las renuncias culturales más antiguas, que siguen siendo las más hondamente sentidas y, por eso, nada hay más eficaz para reconciliarnos con los sacrificios que aquellas imponen.

 

 

F- El malestar en la cultura (1929-30)

 

– En el comienzo estuvo la segregación, al expulsar del yo todo lo que pueda devenir fuente de displacer.

 

-Hemos superado el creer que el olvido habitual en nosotros implica una destrucción de la huella mnémica, vale decir su aniquilamiento. Todo lo constituído en lo psíquico se conserva y puede volver a la luz en circunstancias apropiadas.

 

-Satisfacción pulsional equivale a dicha… es grave sufrimiento cuando el mundo exterior nos deja en la indigencia, cuando nos rehusa la saciedad  de nuestras necesidades.

 

-He aquí la tarea a resolver: trasladar las metas pulsionales de tal suerte que no puedan ser alcanzadas por la denegación del mundo exterior. Para ello la sublimación presta su auxilio. Se lo consigue sobre todo cuando se las arregla para elevar  suficientemente la ganancia de placer que proviene de las fuentes de un trabajo psíquico o intelectual.

 

-La actividad profesional brinda una satisfacción particular cuando ha sido elegida libremente, o sea cuando permite volver utilizables mediante sublimación inclinaciones existentes, mociones pulsionales proseguidas o reforzadas  constitucionalmente. No obstante el trabajo es poco apreciado, como vía hacia la felicidad por los seres humanos. Uno no se esfuerza hacia él como hacia las otras posibilidades de satisfacción. La gran mayoría de los seres humanos sólo trabajan forzados a ello, y de esta natural aversión de los hombres al trabajo derivan los más dificiles problemas sociales.

 

-La constitución pulsional desfavorable que no haya pasado por la transformación y el reordenamiento de sus componentes libidinales para su posterior productividad, encontrará arduo obtener felicidad de su situación exterior sobre todo si se enfrenta a tareas exteriores. Algunos permanecerán por siempre asociales rechazando de cuajo el sacrificio que implica la cultura.

 

 

III- Con Jacques Lacan: El cartel es un dispositivo para realizar “un trabajo…”

 

En su seminario sobre “La Transferencia”, en 1960, Lacan nos plantea que el psicoanálisis nos exige  un alto grado de sublimación libidinal en el plano de la relación colectiva.

Allí Lacan hace una pregunta decisiva: ¿Cómo operar honestamente con los deseos? ¿Cómo ser coherente entre los deseos y el acto teniendo en cuenta que el acto puede hacer colapsar los deseos…?

El estudio del Banquete de Platón, texto que Lacan puntuará en este seminario, se presenta como un excelente modelo para pensar todos los desvíos que surgen una vez establecido un acuerdo de trabajo.

Veremos la economía de goce de los sujetos en la lógica colectiva y los diferentes fantasmas que habitan esas relaciones.

 

Veamos:

-Es una ceremonia, un simposio, una especie de rito, algo entre gente de elite, un juego de sociedad. Digamos, algo que compete a la cultura de un determinado lugar en Grecia.

-Hay reglas: no se beberá demasiado ya que algunos tienen la resaca del día anterior.

-Cada uno contribuirá con un pequeño discurso.

-En un momento de la reunión y lejos de que haya terminado… entra un grupo de personas totalmente ebrios, se trata de Alcibíades que más bien a tontas y a locas, usurpa la presidencia y empieza a decir cosas de carácter escándaloso.

Por otra parte, cambia el tema y dice que se hará el elogio del otro y, en este caso, su vecino de la derecha cuando se había establecido otra regla.

-Lacan dice que nos encontramos frente a alguien que no puede dejar de provocar a aquello que podemos llamar “la opinión”. Sócrates era una figura prominente y de peso por su sapiencia en ese conjunto.

Alcibíades, se sirve de su belleza y seducción…, (esto Lacan lo destaca mucho), dice: “el brillo añadido de su belleza….”

-¿De qué va a hablar Alcibíades? ¡De su relación erótica con Sócrates!

-Lacan relata cómo algunos traductores omitieron este discurso por el carácter escandaloso del mismo.

-Se trata de “una escena de confesión pública” una escena de difamación…

-Lacan aquí nos señala la importancia de la relación del sujeto con lo simbólico como esencialmente distinta a lo imaginario y su captura…

-¿Qué es hablar…?  desenmascarar al otro…  el elogio puede llegar tan lejos como para hacer que se rían de aquél a quien se elogia.

 

-Conclusiones:

-Parto de un punto donde Lacan indica la relación entre trabajo,  inconsciente y goce. Esta articulación se verifica en  el recorrido  de  los textos freudianos del sueño y el chiste que muestran, en el doble juego de enunciado y enunciación del discurso,   la cifra de goce que allí se vehiculiza.  “Famillonario” es un excelente ejemplo de esta articulación.

 

-El duelo es la operación necesaria de desasimiento del objeto amado. Allí Freud nos indicó que este trabajo pondrá a prueba “la tela del sujeto” que podrá superar la pérdida logrando la sustitución del objeto perdido por uno nuevo o… su destino será precipitarse en la crueldad melancólica!

 

-Recorrimos luego otros textos freudianos para recuperar la proveniencia de lo humano de un núcleo de hostilidad a la cultura. Incesto, canibalismo y el gusto de matar han sido piezas fundamentales de nuestra historia primitiva. Como Freud nos enseña, la renuncia pulsional que nos exige la cultura no es siempre bien aceptada, más vale encontramos en todos los seres humanos, junto a la segregación, fuertes tendencias destructivas y antisociales. También una seria dificultad en unir “trabajo” y “placer”.

Dado que la satisfacción pulsional equivale a dicha, la solución será la sublimación que permite elevar la ganancia de placer que proviene de un trabajo psíquico o intelectual.

Por último encontramos en el recorte del Seminario sobre “La Transferencia” de Jacques Lacan un modelo para pensar qué implica, teniendo ciertas reglas de funcionamiento, alterar estos ejes obturando la realización de los objetivos planteados en el Simposio.

Entendemos que son conceptos fundamentales para interrogar el trabajo y la producción en el dispositivo del cartel.

Seguirenos esta investigación en camino hacia las 50º Jornadas de cartel.

 

 

 

[1] “tripalium”, tripaliare:  sufrimiento, penalidad, padecimiento, desgracia.

[2] -Lacan, Jacques Seminario: “Los no incautos yerran…”  (1973-74)

 

[3]  Lacan, J. Seminario “Las formaciones del inconciente”.

 

[4]  Lacan, J. Seminario “Las formaciones del inconciente”.

TRABAJO y PRODUCCIÓN Liliana A. Berraondo

El 4 de junio de 1938 Sigmund Freud abandonó Viena, la ciudad donde había pasado la mayor parte de su vida. Lo acompañaban su esposa Martha Bernays y su hija Anna. Eran muchos los avatares a los que la vida lo había enfrentado. Pero transportaba en sus valijas manuscritos, cartas, libros que testimoniaban una existencia marcada por la pasión y el placer por su trabajo. A bordo del Expreso de Oriente cruzó la frontera de Francia y dos días más tarde llegó a Londres. Tenía en ese momento 82 años. Ya lejos habían quedado aquellos inicios solitarios, esos momentos de invención del psicoanálisis. En pocos años conquistó el mundo occidental, fundó un movimiento internacional, y era reconocido mundialmente.
El psicoanálisis se convirtió entonces, en el símbolo de una asombrosa revolución.
La pregunta sobre la transmisión estuvo presente desde los inicios.
¿Cómo hacer para mantener el psicoanálisis más allá de su vida, y asegurar su continuidad en las nuevas generaciones?
La historia del psicoanálisis, nos fue mostrando que todos aquellos que pasaron a ser sus discípulos, llegaron demandando un saber, movidos por los textos, por la transferencia a los nuevos significantes, y el deseo que el maestro trasmitía en su relación con el psicoanálisis, en un efecto donde enseñanza, transmisión y deseo quedaban anudados.
Así se rodeó de un grupo de entusiastas discípulos, que habían leído La Interpretación de los sueños. Formaron este grupo de jóvenes, un círculo que se reunía los miércoles a la noche, después de cenar en la casa de Sigmund Freud. Ponían en una urna el nombre de los oradores, que eran elegidos por sorteo, y mientras tomaban café discutían los conceptos del psicoanálisis. Era un campo de estudios asombrosamente nuevo, y era un objetivo interesar en él a otros investigadores.
… Por otra parte, el círculo no incluía solo médicos, sino otras personas cultas que habían discernido algo importante en el psicoanálisis: escritores, artistas, etc., la interpretación de los sueños, el libro sobre el chiste y otros habían demostrado desde el comienzo que las doctrinas del psicoanálisis no podían permanecer circunscriptas al ámbito médico, sino que eran susceptibles de aplicación a las más diversas ciencias del espíritu…
En Contribución a la Historia del movimiento psicoanalítico relata Sigmund Freud:

… El pequeño círculo se amplió pronto y en el curso de los años que siguieron cambió muchas veces de composición. Desde el comienzo se contaron entre estos hombres los que estaban destinados a desempeñar en la historia del movimiento psicoanalítico importantísimos papeles, aunque no siempre faustos. Yo podía estar satisfecho y creo que lo hice todo para poner al alcance, de los otros lo que sabía y había averiguado por mi experiencia.
Empero las dificultades no tardaron en revelarse:
… las disputas por la prioridad a que las condiciones de trabajo en común daban sobrada ocasión. Las dificultades que ofrece la instrucción en el ejercicio del psicoanálisis, particularmente grandes, y culpables en muchas disensiones actuales, ya se hicieron sentir en aquella Asociación Psicoanalítica de Viena, de carácter privado. …Los trabajadores intelectuales, su independencia del maestro… Precisamente el psicoanálisis habría exigido una prolongada y rigurosa disciplina…
Es 1915, cuando sorprendido por el horrendo espectáculo de la naturaleza humana en la guerra, en los Ensayos sobre la guerra y la muerte, Sigmund Freud reflexionó sobe estos acontecimientos…
…arrastrados por el torbellino de este tiempo de guerra… nos pareció como si nunca antes un acontecimiento hubiera destruido tantas preciosas posesiones comunes de la humanidad, confundido a tantos de los intelectos más sobresalientes, degradado de modo tan completo a los superiores. La ciencia misma ha perdido su imparcialidad desapasionada.
En tal situación, la persona no implicada directamente en el combate, y que no se ha convertido en una pequeña partícula de la gigantesca máquina de guerra, tiene que sentirse a la vez azorada e inhibida en su capacidad para el trabajo. La consecuencia más padecible es el desengaño, la desilusión.

Y en De Guerra y Muerte, Temas de Actualidad:
…Caeremos en un error si concebimos nuestra inteligencia como un poder autónomo y descuidamos su dependencia de la vida afectiva. Nuestro intelecto (…) sólo puede trabajar de manera confiable apartado de las influencias de poderosas mociones afectivas; en caso contrario, se comporta simplemente como un instrumento al servicio de una voluntad, y ofrece el resultado que esta quiera arrancarle. Los argumentos lógicos son entonces impotentes frente a los intereses afectivos, y por eso el disputar con argumentos, que, según el dicho de Falstaff, abundan como la zarzamora, es tan infructuoso en el mundo de los intereses.
Comienza en este texto elogiando a la sociedad europea originada en la cultura grecolatina, e impregnada de las luces de la ciencia, para mostrar hasta qué punto esa nueva guerra llevaba a la humanidad más ilustrada, no solo a una degradación de todo sentimiento moral y a una peligrosa desilusión, sino también a un despertar de todas las formas posibles de crueldad,

perfidia y traición, las misma que se creían abolidas por el ejercicio de la democracia y el reino de la civilización.
…y es así -continúa Sigmund Freud- , que el ciudadano del mundo culto… puede quedar desorientado y perplejo en un mundo que se le ha hecho ajeno, despedazada su patria grande, devastado el patrimonio común, desavenidos y envilecidos sus ciudadanos…
Y subrayaba el hecho de que esa guerra, provocada por el nacionalismo y el odio mutuo de los pueblos, traducía la quinta esencia de un deseo de muerte propio de la especie humana.
Es dentro del marco de este espectáculo conmovedor de asistir a la destrucción de los pilares de la civilización de occidente que escribe Psicología de las masas y análisis del yo.
Le interesaba investigar qué mantenía unidos a los grupos, más allá del supuesto motivo racional explicado por el interés; la respuesta lo llevó al campo de la psicología social, aplicando las proposiciones psicoanalíticas para explicar la cohesión social: Los efectos de la masa, la fascinación de un líder, la idealización, la relación entre la masa y la jefatura.
Toda agrupación debe ser estudiada en función de lo que es el Sujeto Supuesto Saber. La iglesia, y el ejército tomados aquí como modelos darán los ejes para situar el lugar de la jefatura y su relación al deseo del analista.
En 1930 en El malestar en la cultura nos dice Sigmund Freud:
Después de que el hombre primordial hubo descubierto que estaba en su mano mejorar su suerte sobre la Tierra mediante el trabajo, no pudo serle indiferente que otro trabajara con él o contra él. Así el otro adquirió el valor de colaborador, con quien era útil vivir en común. Por consiguiente, la convivencia de los seres humanos tuvo un fundamento doble: la compulsión al trabajo, creada por el apremio exterior, y el poder del amor, pues el varón no quería estar privado de la mujer como objeto sexual, y ella no quería separarse del hijo, carne de su carne. Así, Eros y Ananké pasaron a ser también los progenitores de la cultura humana.
Eros y Ananké, amor y necesidad, se convirtieron entonces en los generadores de la cultura humana, facilitando así la vida en común.
Sigmund Freud enlaza los conceptos de amar y trabajar dancdo cuenta del siguiente enunciado:
El tratamiento no podrá proponerse otro fin que la curación del analizado, el restablecimiento de su capacidad de trabajo y de goce. El amor al objeto es un freno a la pulsión de muerte, y poder
volver a amar y a trabajar – es decir, catectizar los objetos y sublimar – serán los objetivos de la cura.
Amar y trabajar son los pilares fundamentales de la vida del Sujeto.
Pero también en el texto mencionado, Sigmund Freud nos advierte que no se aprecia de manera satisfactoria el valor del trabajo para la economía libidinal. …Toda cultura debe edificarse sobre una compulsión al trabajo y una renuncia a lo pulsional, a causa de las características de las masas… Estas multitudes de seres humanos deben ser ligados libidinosamente entre sí; la necesidad sola, las ventajas de la comunidad de trabajo, no los mantendrían cohesionados. Ahora bien, a este programa de la cultura se opone la pulsión agresiva natural de los seres humanos, la hostilidad de uno contra todos y de todos contra uno. Esta pulsión de agresión es el retoño y el principal subrogado de la pulsión de muerte que hemos descubierto junto a eros, y que compone con este el gobierno del universo. Y ahora, yo creo, ha dejado de resultarnos oscuro el sentido del desarrollo cultural. Tiene que enseñarnos la lucha de eros y muerte, pulsión de vida y pulsión de destrucción, tal como se consuma en la especie humana. Esta lucha es el contenido esencial de la vida en general, y por eso el desarrollo cultural puede caracterizarse sucintamente como la lucha por la vida de la especie humana. Y esta es la gigantomaquia que nuestras niñeras pretenden apaciguar con el arrorró del cielo… ¿Qué relación hay entre el trabajo y el goce? Jacques Lacan construye, sobre el concepto freudiano de pulsión de muerte, el concepto de goce, y nos dice que cuanto más acotado está el goce, hay más para el deseo, y el deseo estará más en causa. Proclamándose, deudor de Sigmund Freud emprende un retorno a la letra freudiana, recuperando el valor de la transferencia y la transmisión. En 1964 funda su Escuela, en la que da protagonismo a lo que llamará deseo de analista. Como órgano de base del trabajo de Escuela, coloca el cartel, un dispositivo que intenta mantener tan atenuados como sean posible los efectos de masa y hacer una producción a nombre propio.
El cartel permite interrogar y explorar las condiciones necesarias para propiciar la producción, poniendo en cuestión al sujeto productivo y ofreciendo los medios para acotar sus impasses.
En el seminario de la Disolución en 1980 coloca el tema del producto vinculado al trabajo:
Cuatro se eligen para proseguir un trabajo que debe tener su producto.
Es preciso que ese producto sea propio de cada uno y no colectivo.
Jacques Lacan conceptualiza y articula la noción de Real, que acompañará toda su obra y su enseñanza, permitiéndonos situar que la propuesta del trabajo en “cartel” limita los efectos
imaginarios de grupo. El hecho de que esté reglada de antemano la “disolución” incluye un real en juego, que acota, y hace corte a la tendencia unificante de lo imaginario. Contemporáneamente al acto de Disolución, Jacques Lacan propone la “causa freudiana”, subrayando el valor de la letra como modo de precisar la transmisión.
Tal como ahora lo pienso, el psicoanálisis es intransmisible. Es muy molesto. Es muy molesto q cada psicoanalista esté obligado –puesto que está obligado a ello– a reinventar el psicoanálisis. Cada analista debe reinventar la manera en que el psicoanálisis pueda durar. Ese es el compromiso con la causa freudiana.

El dispositivo de Cartel

Apuesta a un nuevo lazo social.

  Nancy Hagenbuch

El cartel es un dispositivo de trabajo inventado por Jacques  Lacan para la producción. Inscribirse en este dispositivo supone  la apuesta a un nuevo lazo social, sujetos dispuestos a reunirse en una causa común con otros para realizar una investigación.

Quisiera en esta ocasión  interrogar el lazo social que el cartel propone y para ello voy abordar el seminario dictado por  Jacques Lacan en el año 1973 “Lo no incautos yerran” o “Los desengañados se engañan”.

El seminario comienza diciendo que el inconsciente es un saber del cual el sujeto puede descifrarse…esto les da trabajo. Inmediatamente define qué es el trabajo.

La palabra trabajo deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba  inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar a esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa tortura, atormentar, causar dolor. En el siglo XII, la palabra también designa un tormento psicológico o un sufrimiento físico. En el Concilium de Auxerre, se dijo que no era conveniente para los sacerdotes ni para los diáconos estar al lado de ese instrumento por la excitación que producía este instrumento con el  cuan  era atormentado los culpables.

En la biblia, libro sagrado común al judaísmo, cristianismo, el trabajo aparece como algo costoso después de que Adán y Eva perdieran el paraíso.

(Yahve Dios) Al hombre le dijo: “Por haber escuchado la voz de la mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojo te producirá, la hierba del campo. Con sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y polvo tornarás.”

El concepto trabajo toma distintas significaciones. ¿Pero qué nos dice Lacan cuando nos dice: el inconsciente es un saber, un saber que trabaja?

¿Qué nos indica Freud por el surgimiento del inconsciente?

Que en cualquier punto que se este de la vida, la estructura, es decir la relación con cierto saber no da el brazo a torcer. Y el deseo es estrictamente, durante toda la vida el mismo. El sujeto esta determinado en su deseo desde el principio al fin.

El descubrimiento freudiano marca que el inconsciente es un saber que trabaja.  El saber inconsciente es lo que trabaja.

En el año 1905 Sigmund Freud escribe “El chiste y su relación con el inconsciente” que constituye un texto canónico considerándolo la primera parte de una especie de trilogía que incluía   “La interpretación de los sueños “y “Psicopatología de la vida cotidiana” El libro se constituía en una de las  elaboraciones  mayores  de la teoría del inconsciente , habría percibido un relación entre las leyes del funcionamiento del lenguaje  y las del inconsciente antes de los descubrimientos de la lingüística moderna.

Freud captó que no hay aprensión  del trabajo del inconsciente  que no se dé en un discurso. Recordemos que los discursos son articulaciones significantes que dominan y gobiernan todas las palabras que pueden surgir.

Lacan diagramo 4 formas de discurso: el discurso del amo, discurso histérico, discurso universitario y el discurso analítico.

El discurso analítico se distingue por plantear para qué sirve el saber inconsciente que rechaza y excluye la dinámica de la verdad.

El analista se coloca como causa del deseo. Aparece dirigiendo la producción, haciendo surgir el texto que resulta un saber.  Quedando el saber que tiene en el lugar de la verdad. Así se circunscribe lo real.

Lacan nos dice: el discurso analítico es ese lugar para hacer surgir ese saber inconsciente y en esto se constituye en una nueva forma de lazo social.

“Se trata de fundar lo que trabaja en el discurso analítico. Si no hubiera vinculo social fundada por un discurso, el trabajo seria inasequible.”

El discurso analítico permite la aprehensión de ese saber que trabaja. El discurso analítico funda un nuevo lazo social.

El cartel no produce este discurso pero recibe sus efectos.

Lacan inventa  el Cartel, como un dispositivo de trabajo en su Escuela, para  ese sujeto que resulta del discurso analítico. Nos habla de una nueva forma de lazo que él espera para su Escuela. Critica las jerarquías en el sentido de ser nombrado para psicoanalista. Marcando el escalafón de las suficiencias y vuelve a proponer la formación.

“Si bien uno no puede ser nombrado para el psicoanálisis, esto no quiere decir que cualquiera puede entrar en él como un rinoceronte en un bazar; es decir sin tener en cuenta que sería preciso que se inscriban bajo la forma de Cartel”

“Propongo razones precisas para el armado del Cartel, porque aquí no puedo inventar, por una razón de que el grupo es real.”

¿Qué nos dice Lacan cuando nos habla que el grupo es real?

Nos dice que en todo grupo va hacer su emergencia la obscenidad imaginaria, la segregación y la angustia, expresiones de lo real.

Sin embargo, en  el Cartel puede haber algo nuevo y sólo consiste en cierta distribución de letra. Nuevo  lazo que permitan que los sujetos se reúnan para  realizar su trabajo y obtener una producción.

Así el Cartel propone unas nuevas formas de lazos. “Sin volver a deslizarse por el viejo carril, aquel que resulta de viejas costumbres, costumbres que conforman la base del discurso universitario en la que uno sería nombrado para un título”

Esto nos impulsa a tratar de precisar que lazo se espera en el Cartel. Sin duda se da una identificación entre los sujetos que lo conforman, pero la cuestión es saber a qué se identifican.

No es por el deseo de saber que los sujetos se inscriben en el Cartel, en tanto sabemos que no hay deseo de saber.

Que nos dice Lacan: “No hay sombra de deseo de saber, por el contrario están las matemáticas que no producen el menor deseo de saber, pero sin embargo es curioso ver que las matemáticas continúan. No hay el menor deseo de saber. Si hay un deseo de saber pero es atribuido al Otro. Esto se ve y así surgen las manifestaciones de complacencia del niño en sus “por qué”. Todo lo que plantea como pregunta está hecha para satisfacer lo que él supone que el Otro quisiera que él pregunte.”

Llegamos así a decir que no es el deseo que preside al saber, sino el horror.

Lacan continúa en su seminario y nos dice: “Si, me dirán ustedes que hay personas que trabajan para obtener una cátedra. Pero esto no tiene nada que ver con el deseo de saber. Quiero decir que es muy posible que una persona que no tenía ni el menor deseo de saber, igualmente se haya dado cuenta de que en la sociedad el discurso universitario asegura a los que lo saben un buen lugar”

Lacan gira y toma nuevamente la pregunta ¿qué hace que los matemáticos trabajen apasionadamente para resolver un enigma?

“Está claro que los matemáticos no tomaban a las matemáticas para hacer valer su prestigios dentro de una sociedad. Hubo tiempos milagrosos , tiempos que quisiera ver reproducir bajo la forma de los psicoanalistas, quisiera ver reproducir en ellos esa especie de república que hacía que Pascal se carteara con Ferma, con Roberval, con Carcavi, con montón de personas vinculadas entre sí por algo que no se sabe qué es y qué se había producido que hacía que hubiera gente que se apasionara a propósito de cosas inverosímiles que se designan así: cicloide; ustedes saben qué es un círculo y gira alrededor de otro, cosas que estaban chiflados por descifrar y esto en ese momento no reportaba nada a ningún señor, les daba una reputación estrictamente entre ellos, no salía de allí. Años después de estas cosas que ellos se apasionaban salió la televisión…ellos contribuyeron al objeto “a” sin saberlo; lo realizaron  tanto mejor cuánto que sin saber a donde iban, pasaron por la estructura: ese borde de lo real.”

Podemos pensar que esta forma de trabajo sólo se sostenía en la transferencia de trabajo.

Dos años después del dictado del seminario de 1973, Lacan en la Jornada de Estudio de los Carteles en la Escuela Freudiana de Paris retoma el tema del lazo que espera para su escuela y nos dice: “Las matemática se sostiene porque los matemáticos no saben de qué hablan pero si saben de quién hablan, hablan de las matemáticas, les dan a esta la categoría de sujeto. Creen en las matemáticas, están persuadidos de su existencia y le dan a ésta una escritura.” Para los sujetos que quieren  formar parte de la Escuela propone la misma identificación, creer en el psicoanálisis, en los significantes que Freud y Lacan nos legaron. En esto se funda la transferencia de trabajo.

El Cartel constituye órgano de base de Escuela de este sentido se necesitan sujetos decididos para formar parte de este dispositivo que instala una nuevo lazo social sostenido entre la transferencia analítica y la transferencia de trabajo.

Lacan propone para el Cartel la figura del nudo boromeo, lo que hace nudo borromeo está sometido a esta condición que cada uno sea efectivamente y no sólo imaginariamente, eso que sostiene al grupo. Lo que se trata de mostrar es, no hasta qué punto es verdad, sino hasta qué punto es real, a saber cuáles son las formas de nudo capaces de sostener este real.  Que si se rompe uno de ello sea suficiente para liberar a todos los otros.

Dijimos que el Cartel se constituye como un nudo borromeo. Recordemos que se llama nudo borromeo al nudo constituido por tres aros enlazados de tal forma que, al separar uno cualquiera de los tres, se liberan los otros dos. Es una forma de enlace. También hay nudo borromeo  de  cuatro aros que tiene esa forma determinada de enlace.  Lacan propone que cuatro es el número necesario de sujetos para integrar el Cartel. Cuatro es su justo medio y lo diferencia de la comunidad religiosa donde no hay límite para integrarla, predomina el anonimato; a diferencia del  Cartel donde hay lazos que se fundan con el hecho de que cada uno lleve a ese pequeño grupo su nombre.

Cada uno de los sujetos que integran el Cartel lo realizan a nombre propio,  sostenidos entre la transferencia y  la transferencia de trabajo. El trabajo como una operación privada se expone como producto en el cartel.

Dice Olga M. de Santesteban en su trabajo “Desde el trabajo a la Producción en la escuela de Psicoanálisis. Dejar letra escrita”

“Se dice, es necesario que eso trabaje para producir…el trabajo como operación  privada (sea en el sueño o en el duelo) se expone como producto en el cartel, y el que expone asume los riesgos de hacer valer una palabra. Este hacer valer una palabra es la consecuencia de una apuesta…Una apuesta es la tentativa desesperada de resolver la cuestión esencial, que es la del deseo como deseo del Otro.

Lacan decía –esto no impide- que esta sea un fracaso, porque no conoce los puntos que envuelven el deseo y sus trampas y lo que está en juego son las identificaciones del sujeto, esencialmente la del Nombre propio”. Continúa y nos dice, que hacer valer una palabra implica colocar la voz. Y aquí tocamos dimensiones de verdad y falsedad, de ética y moral.  Todo esto recae sobre la historia del sujeto y el lugar que ocupa el Nombre del padre.

“Producir y hacer valer una palabra para la transmisión fue pensado por Lacan como un real que sostiene a la Escuela…que da cuenta de lo que llamó  transferencia de trabajo que pone en acto un trabajo de elaboración.

Esta producción se nutre – sin duda –del saber que cada uno atrapó en el curso de su experiencia de análisis.  Del procesamiento de ese saber inconsciente, la producción teórica espera sus efectos…porque producción teórica es solidaria de la práctica del psicoanálisis…del psicoanálisis por venir…”

En este mismo escrito encuentro un párrafo que ilumina para mí la transferencia de trabajo.

Dice la autora: Si bien el cartel anuda a los cartelizantes entre sí, es aún necesario que en su declaración a la Escuela se singularicen al anudarse a una instancia más allá de ellos mismos…porque  el cartel realiza un trabajo de elaboración cuyo  producto no se reduce al interior del cartel, sino que tiene a la comunidad analítica como caja de resonancia en distintas instancias que –en nuestro caso –toma la forma de participación en la intercartel , en la página web, en las distintas publicaciones y en las jornadas que participa la Escuela en su conjunto.”

Recordemos que la reunión de intercartel es el encuentro mensual en la Escuela de todos los cartelizantes que se encuentran realizando sus elaboraciones teóricas.

Podemos decir que el nuevo lazo social   se produce  dentro del dispositivo analítico y la  Escuela está a la espera de esos sujetos que están en un trabajo de procesamiento de ese saber inconsciente para formar parte de  los Carteles, y entonces puedan aportar su producto propio a la comunidad analítica. Puedan incluirse en un acto de donación en el porvenir del psicoanálisis.

·      Trabajo presentado en la 49 Jornada de  Escuela.

Discurso <>Freudiano

CARTEL – INTERCARTEL – JORNADAS – PUBLICACIÓN forman parte de la SECCIÓN CARTEL destinada a posibilitar la puesta en acto del estatuto del cartel, creado por Jacques Lacan.
A 10 años de una experiencia continuada y modulada por la disolución – permutación se establece – sobre esta experiencia – que el estatuto del cartel ubica un conjunto de condiciones para permitir la ejecución de un trabajo.
Surgió como una verdadera apuesta a un nuevo significante, estableciendo la emergencia de una posición: la posición cartelizante.
Apuesta y posibilidad de poder situar el nuevo lazo social que el psicoanálisis funda.
Un nuevo modo de funcionamiento y la utilización de nuevos ejes para reglar y administrar el vínculo entre los seres hablantes.
No hay deberes a cumplir… sólo el derecho a contar con un dispositivo para que la causa del deseo se despliegue.
Administración de nuevos lugares… el agente… la verdad… el Otro… la producción y nuevos términos: S1, significante amo; S2, el saber; $, sujeto dividido, y a, plus de goce.
Formas de funcionamiento que responden a un tipo de discur­so… y el enigma de la producción interrogando por quién trabaja en cada discurso.
Administración del vínculo social fundado en el lenguaje. Lacan ha planteado que se privilegia el funcionamiento a las personas… quizás sea este un nuevo paradigma al cual todavía no se ha podido responder en toda su riqueza… correr lo  imaginario, sostener el lazo social sobre la producción que cada uno realiza a la espera de la singularidad que el fantasma aporta… son los ejes de esta apuesta.
Apuesta que se coloca sobre la transferencia y modula la transferencia de trabajo.
¿Sobre quién y sobre qué se coloca la transferencia?
Impasses de la rutina del cartel que marca la hiancia esencial entre transferencia y transferencia de trabajo.
¿El cartel suple el lugar vacante de la transferencia?
¿Qué consecuencias produce esta suplencia?
Transferencia, amor, sujeto supuesto saber, fundan una dimen­sión para la emergencia del sujeto.
Lacan ha señalado que el cartel es el lugar para situar al sujeto analizante, pero para situar al sujeto que emerge del dispositivo analítico, el cartel no podría producirlo.
El cartel está a la espera de aquel que puede trabajar en una causa común con otros.
Espera a «ese sujeto cuya elección es la de probarse a los efectos del lenguaje, encomendándose a la deriva del lenguaje».
Lacan ha definido en estos términos la posición analizante y el cartel fue pensado para trabajadores decididos.
La obscenidad imaginaria encuentra un tope en el cartel y cada uno hace la experiencia de que debe -arriesgar el pellejo para colocar su saber-.
En el dispositivo analítico sólo se ubica un único efecto de producción, que Lacan designó como caída de los significantes amo.
El cartel permite la puesta en acto de esta caída… ya no hay necesidad de buscar en el Otro la respuesta que asegure el valor de trabajo realizado.
Jacques Lacan en Encore se coloca él mismo en la serie de la producción y dice:
«Marx y Lenin, Freud y Lacan no están apareados en el ser. Por la letra que han encontrado en el otro, proceden en tanto seres de saber, de dos en dos, en Otro supuesto. Lo nuevo de su saber, es que no se supone que el Otro sepa nada de él-no desde luego, el ser que en él hace letra- pues en verdad ha hecho letra del Otro a costa suya, a costa de su ser, Dios mío, que no es poca cosa para cada quien, pero tampoco mucha, a decir verdad.
Vaya hacerles una pequeña confidencia sobre estos seres desde donde se hace la letra.
No pienso, a pesar de todo lo que hayan podido contar… que el odio o el amor, que el odioamoramiento haya verdaderamente ahogado a alguno…
… quienes logran hacer esas especies de rechazos del ser, aún, son más bien los que participan del desprecio. Esta vez se los voy a hacer escribir subrayando el precio.
Desprecio, eso suena a precio único. Estamos en la época de los supermarkets, así que uno tiene que saber que es capaz de producir incluso en materia del ser. Lo malo es que el Otro, el lugar, no sepa nada. Ya no se puede odiar a Dios si él mismo no sabe nada, en particular de lo que sucede. Cuando podría odiársele podía creerse que nos amaba, puesto que no nos pagaba con la misma moneda. No era aparente, a pesar de que en algunos casos se dedicaran al asunto a más no poder… ¿no se hace así patente que es mucho mejor que ser ­odiarlo…, traicionarlo…?
… Estamos tan sofocados por esto del odio que nadie se percata que un odio, un odio consistente, es algo que se dirige al ser, al ser mismo de alguien que no tiene por qué ser Dios.
… el más grande amor acaba en el odio…
… por eso he dicho que el a es semblante de ser»…
Lacan planteaba en Encore:
“Te pido – ¿qué? – rechazar – ¿qué? – lo que te ofrezco – ¿por qué? – porque no es eso – eso, saben que es: es el objeto a. El objeto a no es ningún ser. El objeto a es lo que supone de vacío una demanda…
… un deseo no tiene ningún ser de soporte. Un deseo sin otra sustancia que la que se asegura con los propios nudos.
 … el objeto a, es el objeto capaz de satisfacer el goce…
… es lo que viene a sustituir el lugar del Otro bajo la forma de la causa del deseo, que diversifiqué en cuatro, en tanto que se constituye diversamente según el descubrimiento freudiano, con el objeto de la succión, el objeto de la excreción, la mirada y la voz. Estos objetos son reclamados como sustitutos del Otro y con­vertidos en causa del deseo».
Toda interrogación por la producción no podría dejar de lado este punto nodal que hace a las condiciones que abren el camino que va de la caída de los significantes – amo, a la producción… ya que tal como Jacques Lacan lo plantea en Encore:
…lo que se escribe, en suma, ¿qué podría ser? Solo las condiciones del goce. ¿Y lo qué se cuenta? ¿Qué podría ser? Los residuos del goce».
Constituir en enigma el trabajo y la producción se sostiene en un punto  esencial que supone que,
«un grupo es algo real, no se inventa, pero puede haber una manera con la cual cierto lazo se establece en un grupo, puede haber algo nuevo y que sólo consista en cierta redistribución de letras.
Eso si se puede inventar… y esa invención a partir de una continuidad permitirá ubicar el lazo de esas letras con la fórmula del discurso analítico»… tal como Jacques Lacan lo planteaba en el seminario: Real-Simbólico-Imaginario.
Habrá, entonces, que tener presente la insistencia de Jacques Lacan sobre el texto freudiano «Psicología de las masas y análisis del yo para ubicar a «ese imbécil de Gustavo Lebón que con su noción de masa, llevó a entificar ese todos, cuando el rasgo unario no funda ningún todos, ni identifica nada.”
Jacques Lacan aporta el estatuto del cartel -como órgano de base del trabajo a realizar en una Escuela de Psicoanálisis- pero depende del acto de aquel que quiera autorizar este nuevo significante para que el cartel pueda convertirse en una práctica inseparable de las verdaderas cuestiones que hacen a la formación y transmisión en Psicoanálisis.
1990 Ratificado 2008

Para abordar el tema trabajo y producción, quisiera en esta oportunidad, poner el acento en el deseo de escribir para cercar la noción de escritura como una práctica de goce, ligada profundamente a la pulsión.
Este tema está imbricado, entretejido en la relación que existe entre la producción y el nombre de autor… en este camino- señalaba Lacan- es necesario un trabajo que implica el hacerse un nombre, allí donde se ha advenido al nombre por azar, por obligación, o por una simple tesis o un pequeño escrito.
En este trabajo ocupa un lugar esencial lo que Lacan llamo “Poubelle” (tacho de basura)
ESCRIBIR Y PUBLICAR… no es lo mismo.
La conjunción fortuita, inesperada, de ese algo que es el escrito y que tiene estrechas relaciones con el objeto “a”, como valor de verdad, o como nombre propio, ya que cumplen la misma función, da a toda la conjunción no concertada de escrito, el aspecto de  ”poubelle”.
Lo que encontramos en el revés del lenguaje es lo real como imposible, revés donde encontramos la realización subjetiva de un vacío, esto se expresa en fragmentos de pensamiento que permiten un discurso que da lugar al paréntesis, a lo queda en suspenso o a su clausura, luego a su retoma. Reconocemos en esto la estructura de la escritura.
Estos dos temas en el caso del psicoanalista toman un valor esencial en la medida en que el deseo de escribir como práctica de goce se anuda a una escritura donde el  deseo del analista lo inscribe en un horizonte cultural donde la enseñanza y la transmisión del psicoanálisis lleva la marca, la huella, el estilo de habitar el lenguaje, su estructura simbólica, y los modos imaginarios de expresión de sus ejes instituyentes, de las relaciones instituyentes o fundantes de sujeto y las huellas de los modos de hacer frente a lo real: el sexo, la muerte, el goce, cuyo sostén es la falta, la carencia, la castración y que se expresa como sujeto en esa presencia intensa de algo escondido, lo que remite al fundamento freudiano del inconsciente.
Quisiera tomar el primer punto referido a interrogar algunos bordes del deseo de escribir.
Les presentaré un escrito de Roland Barthes. Publicado en 1974 en el texto  “Variaciones sobre la escritura” que lleva por título “Relaciones entre ficción y crítica según Roger Laporte”.
“El deseo de escribir. Cito al mismo Laporte: “Una pura lectura, una lectura que no llama a otra escritura es para mí algo incomprensible y sin duda siempre lo ha sido. Sólo me interesan, pero entonces violentamente, las obras que me han dado ganas de escribir”. Éste es pues el circuito de las escrituras: la escritura del otro me atrae, a la vez como un modelo y como una carencia, me siento contradictoriamente seducido e insatisfecho. Quiero suplirla literalmente, es decir, completarla y suplantarla, y en este movimiento de amor y de realidad se forma mi deseo de escribir. Además, Laporte precisa que -cito nuevamente- “la lectura de Proust, de Blanchot, de Kafka, de Artaud, no me ha dado ganas de escribir sobre autores, sino de escribir”. Pues sí, de eso se trata: el crítico parece practicar una escritura transitiva: trata un autor como se trata transitivamente un material, pero lo que realiza es de hecho una escritura intransitiva: escribir, un verbo sin complemento, escribir el deseo de escribir. En otros términos, el autor del que habla es su indirecto, el rodeo necesario para que pueda prodigar su escritura, y eso no le impide, por supuesto, hablar justamente de un autor, que para él no es un pretexto, sino mucho más violentamente -lo dice el mismo Laporte-, un mediador de deseo. Y si sucede que, para un tal sujeto, en este caso el mismo Roger Laporte, la vida, su vida, se consume enteramente, fundamentalmente, y yo diría estructuralmente, en el deseo de escribir, entonces comprendemos que lo que le ocurre a ese deseo, que las aventuras de ese deseo, forman poco a poco la verdadera biografía de ese sujeto, y que los artículos llamados críticos son, desde ese momento, las variaciones de un tema biográfico, y yo diría de un tema erotográfico.
Roland Barthés se interroga acerca de la realización de una obra y dice que la  producción de textos no puede ser separada del horizonte cultural en el que emerge.
Es desde ese horizonte cultural que surge la escritura y sus  textos creando un lenguaje que lleva la huella, la marca, la inscripción de los lenguajes en que vivimos y quizás, por esto mismo, el lenguaje literario tiene siempre una posición excéntrica en relación con todos los lenguajes que lo rodean.
Que la obra realizada sea un producto original, que hizo el procesamiento que va del lenguaje oral a la escritura literaria, esto es, al acto literario, nos muestra que  escribir es un deseo de engendrar, escribir es instalarse en el rechazo, en la soledad, en el intento sostenido de abolir toda escritura anterior para situar el propio lenguaje, la propia producción de lenguaje, en el infinito mismo del lenguaje.
¿Qué persigue el escritor?
… Se trata de una especie de atentado contra la consistencia del sujeto que se produce en la escritura… y esto hace del texto una práctica que aspira a quebrantar el sujeto, a disolverlo, a dispersarlo en la página misma.
Escribir es una experiencia límite y en este sentido es una perversión, en el sentido, de ser una práctica que aspira a quebrantar al sujeto, a disolverlo, a dispersarlo en la misma página.
En tanto que no hay un fondo al que se llega en el lenguaje, el hombre se ve perpetuamente atravesado por códigos cuyo fondo nunca alcanza… limitarse a considerar la obra como un sistema de lenguaje en el que intervienen todas las figuras de la retórica, que recortamos, reunimos y separamos creyendo dar cuenta de la obra literaria es atenerse al nivel del significante, es decir, finalmente, a la superficie de la obra; en la suposición, en la vaguedad…
Barthés se pregunta que hacer con el deseo del que escribe. Propone una respuesta, dice que para él se trata de restablecer el cuerpo del escritor en su escritura. Hay un cuerpo que sostenía la pluma, que hizo las correcciones del texto… que agregó… que suprimió… fuegos artificiales de suplementos, de añadidos… Proust los llamaba paperolles… tienen una belleza plástica y finalmente a lo largo de la página, lo que se prolifera y se disemina es efectivamente el emblema de la escritura.
El cuerpo pasa a la escritura, en ese instante hay autor, solamente en ese tiempo existe… después no hay nada más que decir, es algo despegado de la persona que escribe, no se tiene con el producto relaciones de propiedad.
Cree que hay que combatir el mito de un sujeto constituido que se convierte en padre y propietario de un producto, la obra… esa obra es mercancía.
Barthés imagina una especie de utopía donde los textos escritos en el goce podrían circular fuera de toda instancia mercantil y donde por consiguiente, no tendrían lo que llamamos- con una palabra bastante atroz- una gran difusión.
… Esos textos circularían así en pequeños grupos, en círculos de amistad, en el sentido casi   falansteriano de la palabra y por consiguiente, tendría realmente lugar la circulación del deseo de escribir, del goce de escribir y del goce de leer, que se juntarían y se encadenarían fuera de toda instancia, sin acercarse a ese divorcio entre la lectura y la escritura.
La escritura se juega del lado del goce, hay un lazo del que escribe con la erótica de la escritura que está articulada con el sabor de las  palabras, con el sabor de la frase, con el sabor de lo que antaño llamaba un estilo.
Por otro lado el gran problema ahora, es hacer del lector un escritor y esto involucra el problema de la legibilidad de un texto.
Si leemos un texto ilegible, en el movimiento de su escritura lo comprendemos muy bien… toda una transformación se esta por hacer, para ello es necesario un cambio de posición subjetiva ¿Pero desde dónde y hacia dónde?
Este  conjunto de reflexiones de un crítico y escritor como Roland Barthés han servido siempre para cautivarnos con su letra, para experimentar verdaderamente el placer del texto y para acompañarnos a descubrir en los grandes creadores el artificio utilizado para atrapar su lector.
Como buen crítico ha desplegado la maniobra -sin ninguna duda- intrusiva, en la obra literaria o en la vida de un escritor, de tal modo que se apoderó de ella, hasta llegar a lo que Lacan llamaba “la carne misma del escritor”.
Su artificio mismo para la crítica, a la búsqueda de les petits papiers (papelitos, papeles íntimos) nos introdujo en el goce de la escritura…
“La escritura históricamente, es una actividad continuamente contradictoria, articulada sobre una doble pretensión: por una parte, es un objeto estrictamente mercantil, un instrumento de poder y de segregación, tomado en la realidad más cruda de la sociedades; y, por otra parte, es una práctica de goce, ligada a las profundidades pulsionales del cuerpo y a las producciones más sutiles y más felices del arte. Esa es la trama de texto escritural. Aquí no hago más que disponer o exponer sus hilos. El dibujo ha de hacerlo cada cual.”
En el texto “Escribir” de 1976, Roland Barthés escribe:
“con frecuencia, me he preguntado por qué me gusta escribir ( a mano, se entiende), a tal punto que, en muchas ocasiones, el placer de tener frente a mi (cual banco de carpintero) una bella hoja de papel y una buena pluma compensa, a mis ojos, el esfuerzo a menudo ingrato del trabajo intelectual: mientras reflexiono en lo que he de escribir( eso es lo que ahora ocurre), siento como mi mano actúa, gira, liga, se zambulle, se levanta y, muchas veces, por el juego de las correcciones, tacha o hace estallar la línea y ensancha el espacio hasta al margen, construyendo así, a partir de trazos menudos y aparentemente funcionales (la letras), un espacio que sencillamente es el del arte: soy artista, no porque figuro un objeto, sino, mas fundamentalmente, porque, en la escritura, mi cuerpo goza al trazar, al hender rítmicamente una superficie virgen (siendo lo virgen lo infinitamente posible).
…escribir es una práctica corporal de goce…
Es demasiado pronto para decir qué compromete el hombre moderno de sí mismo en esta nueva escritura de la que la mano esta ausente: la mano tal vez, pero de ningún modo el ojo. El cuerpo permanece ligado a la escritura a través de la visión que tiene de ella: hay una estética tipográfica. Útil es por lo tanto el libro que nos enseña a distanciar la simple lectura y nos da la idea de ver en la letra, a semejanza de los antiguos calígrafos, la proyección enigmática de nuestro propio cuerpo”.  
En 1969/70 en el seminario “El psicoanálisis al revés” Jacques Lacan se interrogaba acerca de la relación que existe entre la producción y el nombre de autor. Consideraba que el   hacerse un nombre, es un trabajo que debe producirse allí donde se ha advenido al nombre, por azar, por obligación  o por una simple tesis universitaria.
Nos plantea que él ha escrito lo que canta por sí solo de una experiencia penosa que es la que ha tenido con lo que se llama una Escuela… aportó propuestas para que algo se inscriba… decía  “El hecho de que este firmado por mí, sólo tendría interés si yo fuera un autor. Pero yo no soy para nada un autor. Nadie lo sueña cuando lee mis Escritos”.
Lacan tenía como objetivo, una puesta en cuestión del saber.
Llevado por una pregunta esencial intentaba producir las condiciones por las cuales se pudiera recibir el testimonio de los efectos que un psicoanálisis estaba produciendo en el campo del saber, sometido siempre a las formas de goce.
Apostaba a que de esa inscripción surgiera un texto como aporte a la obra colectiva que constituye el psicoanálisis.
En el seminario “El revés del psicoanálisis”, encontramos ciertas claves para volver a pensar el estatuto del autor.
Los efectos del nombre firmado son paradójicos.
Durante siglos todo lo que hubo de gente honesta siempre hizo al menos como si se le hubiese arrancado su cosa, su manuscrito, en fin, se le hubiese hecho una jugada sucia.
… “Si hay algo que podía salir de una seria puesta en cuestión  de lo que es el saber que se prodiga y se propaga en el marco establecido del saber oficial (en ese momento se refiere a la universidad…) sólo podría ser en un pequeño abrigo, especie de lugar que se daría esta ley de que algo se presente, no para hacer valer a un señor, sino para decir algo estructuralmente riguroso, pase lo que pase.
Eso podría tener más alcance de lo que se podría esperar de antemano”.
…Por ejemplo: “un tipo como Diderot, sacaba El sobrino de Rameau, lo dejaba caer de su bolsillo”. Algún otro se lo llevaba a Schiller que sabía exactamente lo que era Diderot.
Diderot no se volvió a ocupar nunca de eso. En 1804 Schiller se lo paso a Goethe que lo tradujo inmediatamente y nosotros no lo tuvimos hasta 1891 por una traducción francesa de la traducción alemana de Goethe, el que por otra parte, había olvidado completamente que había aparecido un año después, que quizás no lo haya sabido jamás- Se supone que por las cuestiones del conflicto, político franco-alemán… por la intrusión revolucionaria… el mismo Goethe no sabía que se había publicado. A pesar de todo eso no impidió a Hegel hacer uno de los ejes de ese librito lleno de humor, a saber, “La fenomenología del Espíritu”.
Se dan cuenta que no hay que preocuparse tanto para que lo  que sale de Uds., tenga la etiqueta de que les concierne, por que les aseguro, eso hace obstáculo violentamente para que salga algo decente”.
En ese tiempo Lacan se refiere al modelo universitario de organización de la tesis, pero debemos pensarlo para cualquier presentación en el ámbito institucional de las Escuelas de psicoanálisis u otra forma institucional, donde se cae bajo el influjo de creerse obligado en nombre de las leyes de la tesis a remitirlo al autor.
“Si se tiene talento, sobre todo, si no  ha dicho  grandes boludeces y si ha aportado algo importante que puede no concernirle a uno mismo en nada, uno esta obligado a pensar que ha sido una cabeza pensante. Con eso-dice- Uds. están cagados para rato…”
Esto nos ha llevado siempre a una profunda reflexión acerca de la posición del que escribe.
Y a interrogar cuales son las condiciones de producción de una escritura que llevará- mas allá de nosotros mismos- la huella de nuestro ser, de ese ser perdido…de ese ser que lleva impreso las marcas de la experiencia de goce, experiencia  perdida en el infinito de la causa del deseo, en el corazón mismo de lo que mueve un deseo.
Tanto Freud como Lacan nos han llevado a abordar aquellos autores que han producido un profundo viraje en el pensamiento de su siglo y cuyas búsquedas se inscriben en el suelo mismo que funda su posterioridad.
Son autores que nos muestran una mirada sostenida en la exigencia de no dejar en la sombra lo que sostiene los actos del sujeto, sus pasiones, el amor, el deseo y los sórdidos motivos que definen una existencia… esa línea que va del nacimiento a la muerte, para que se realice el viaje al modo del caballero errante, en ese errar y en ese error que repite los itinerarios que dejaron las huellas de una experiencia que despliega ese deseo indestructible que acompaña al sujeto.

…Los infinitos papeles donde se dibuja la letra…

llevan la firma del nombre propio.

Olga M. de Santesteban

El tema de la lectura y de la escritura abre a una serie de interrogaciones sobre la función autor que se encuentra en el seno mismo de un nudo que articula la función editorial, las publicaciones, y la traducción en un lazo íntimo con la política y la estrategia de extensión de una obra.

Para abrir este nudo voy a rescatar la construcción realizada para publicar la biografía de Honoré de Balzac que escribió Stefan Zweig, cuyos manuscritos fueron confeccionados y ordenados por su editor y amigo Richardt Friedenthal a partir del legado que le deja Stefan Zweig, después de su muerte en 1942.

Este autor se había dedicado a lo largo de más de treinta años al estudio de lo que llamaba “su Balzac”. El legado contenía “su Balzac”, 600 páginas del manuscrito en alemán, 200 páginas de notas y 40 libros llenos de anotaciones al margen con sus comentarios.

Este tema nos permitirá asistir a la relación que se produce a través de más de un siglo de un autor, su biógrafo y su editor… para conducirnos a la pregunta esencial: ¿Qué es una obra?

Originales, tachaduras, correcciones… fichas, libretas, notas adicionales, infinitos trabajos de revisión realizado por diferentes personas… infinitos papeles, donde se dibuja la letra… ¿entonces? ¿Qué define la función autor?

En este año que transcurrió bajo el Homenaje a Sigmund Freud conmemorando los 150 años de su natalicio, la figura de Balzac, adquiere, sin duda, o reaviva el flash de conmoción que siempre le imprimió el hecho de que fuera el último libro que cayó de la mano de Sigmund Freud en el final de su vida. Freud no leía al azar sino que seleccionaba cuidadosamente los libros de su biblioteca… ese último libro que leyó fue “La piel de zapa” de Balzac.

Max Schur médico personal de Sigmund Freud, relató que cuando Freud terminó de leer ese libro le dijo, con aire distraído:

“Este era el libro adecuado para que leyera, trata del encogimiento y de la inanición”.

Balzac quedó así marcado o ha adquirido esa potencia imponente al quedar inscripto en el último instante en que un genio lee a un autor que tuvo la capacidad de inventar un pueblo.

Recordemos que “La piel de zapa” fue escrita con el espíritu del romanticismo, bajo la influencia del Werther y del Fausto de Goethe, de los cuentos fantásticos de Hoffman y de Byron.

Tanto el héroe de Goethe como el de Balzac hacen un pacto con el diablo. Lo que está en juego en “La piel de zapa” es el deseo, el pacto señala que a cada realización del deseo la piel se encogía y con ella la vida… una maravillosa metáfora al enfrentar la muerte… acordar que fue una vida signada por el deseo y eso tiene su precio…

Al entrar en el tema de la escritura y la función autor asistimos a los diferentes modos en que cada autor se sometió a las exigencias de la escritura en un intento – sin duda pasional – de lograr en la creación ese efecto de originalidad cautivante que el lector recibe.

En el campo del psicoanálisis la interrogación por el trabajo y la producción nos ha llevado a situar el enigma de la creación, los fantasmas que lo habitan y las máscaras de lo real… para revelar que la letra llega siempre a destino.

Jacques Lacan proponía una idea atractiva…

“escribir bajo la suposición de que la letra llega siempre a destino… sin importar los siglos que transcurran”.

 “no hay tantas razones para preocuparse de que aquello que se produce lleve el sello de que eso les concierne”

… porque la letra, su unariedad y su singularidad uniana, aquello que funda y marca la serie… es legible, lleva la firma del nombre propio.

Es en la década del 70 cuando Jacques Lacan en el marco del seminario “El reverso del Psicoanálisis”, en el capítulo “El poder de los imposibles”, se interrogaba acerca del nombre de autor, con el objetivo de abrir la cuestión de la lectura

¿Qué es una lectura? ¿Qué imprime a una lectura el rasgo unario, singular de la adquisición de un saber? ¿Qué hace que podamos preguntarnos siempre cuando leemos cualquier texto, en qué se distingue como legible?

Que es legible quiere decir… que algo se extiende en el lenguaje como un reguero de pólvora… que prende, que hace discurso.

En este contexto ¿Qué supone el surgimiento de la producción…en esta vida contemporánea? ¿Es que unimos la producción con un nombre de autor?

En la medida en que cierta modernidad alrededor de la década del 60 retomó a un autor como  Mallarmé y su relación con la literatura, hubo una tendencia a borrar al autor en beneficio del texto. El mismo Barthes escribió un artículo en esa época: “La muerte del autor”.

Esta época marca un nuevo modo de lectura o de apropiación del libro o de una obra en un arduo trabajo de “deconstrucción de la obra” que produzca una ruptura esencial en el lector para que pueda soñar en el verdadero sentido que adquiere la lectura, como acto de separación, como emergente y vehículo de un deseo que a través del acto pueda llegar a la trasformación misma de la obra. La lectura así es un instrumento vertiginoso que nos permite atravesar con su autor las fronteras de la lengua y nos lleva a ese desafío increíble que constituyó para cada uno ese tiempo instituyente donde aprendimos a leer… a leer descubriendo ese goce increíble de un nuevo universo… en ese sentido constituye un acto abierto a la creación, a la fantasía, a la capacidad de soñar… a escapar de la voz para recuperar la letra que habita en la lengua… y en ese sentido leer es esencialmente un acto de independencia que permite atrapar en una nueva significación la travesía de una palabra en la lógica de un texto.

Este tiempo esencial en la revisión de la lectura, de la crítica y de la creación incide en Lacan para reconsiderar la relación entre trabajo, producción, nombre propio.

Lacan se detiene a recordar su experiencia con el proyecto Silicet, allí propuso crear un lugar donde deberían escribirse cosas sin firmar. Y en este contexto afirma:

“El hecho de que los trabajos estarían firmados por mi, tendría interés si yo fuera un autor. No soy en absoluto un autor… “no tenía otro interés que el de estar lo más cerca posible de lo que intentó definir como un cuestionamiento del saber.”… una  puesta en cuestión del saber.

“Es muy curioso que lo no firmado parezca paradójico, mientras que de todas formas durante siglos, todas las buenas gentes que existieron, como mínimo han hecho siempre como si les hubieran arrancado su cosa, su manuscrito de las manos, en fin, como si les hubieran hecho una jugada sucia.”

Recordemos que al mismo tiempo en que Lacan sitúa la función autor, realizando un nuevo centramiento en la práctica de la escritura como práctica de la pulsión, como práctica erótica, señaló que la escritura compete al orden del saber; a la adquisición de un saber… a la puesta en cuestión del saber para el campo del psicoanálisis.

Esta puesta en cuestión del campo del saber se va produciendo a medida que se incluye el procesamiento de las diferentes formas de goce que el síntoma contiene… cada inclusión resitúa el campo simbólico en un interjuego permanente con las formas de expresión de lo real: la angustia, la obscenidad, la segregación y otras…

Así el tema de la escritura, la práctica erótica, el campo de lo pasional y la  disposición a enamorarse se deslizan en la hoja donde la letra grita sus claves para invocar al partenaire – lector.

En el centro de su pregunta por la lectura Lacan nos envía a leer una obra que había releído esos días sobre El reverso de la vida contemporánea de Balzac (en verdad se trata del reverso de la Historia contemporánea)

Balzac (1799 – 1850) es uno de los maestros de la novela francesa, se lo considera un genio en la capacidad de atrapar al lector por la firmeza en atenerse a las exigencias dramáticas de la invención, al mismo tiempo que imprime al relato su rasgo singular.

Su obra esta hecha para conquistar una independencia completa con respecto al mundo habitual; no es ni copia, ni caricatura de la realidad, pretende existir por sí mismo y ambiciona atraer al lector, retenerlo, hacerle inhabitable el universo de la realidad hasta tal punto que ya no pueda concebir otro modo de vivir que el de “La Comédie humaine”.

En 1842 toma la decisión de publicar las obras completas cuyo título sería “La Comedie Humaine” título que constituye a partir de… La Divina comedia.

La obra va a incluir:

Escenas de la vida privada, Escenas de la vida de provincia, Escenas de la vida parisiense, Escenas de la vida política, Escenas de la vida militar, Escenas de la vida rural…Une ténébreuse affaire… La Rabouilleuse… Les Ilusions perdues… Ursule Mirouet… La Fausse Maîtresse… Les Mémoires de deux jeunes mariés… Un début dans la vie… Honorine, La Muse de département… el plan contenía veinte volúmenes y poseía todos los derechos de publicación.

La gran capacidad creadora de Balzac reside en su profunda convicción de fundar un nuevo universo, fundando su obra, atrapa un pensamiento: por ejemplo el implacable movimiento que arrastra a la sociedad hacia el oro y el placer, esto contiene un germen de muerte; este pensamiento le proporcionará los mil temas trágicos que desarrollará en una ininterrumpida circulación de personajes en “La Comédie Humaine”… seres arrastrados por su pasión y los choques que enfrentan se traducen en un ilimitado campo de azares trágicos, de imprevisibles peripecias que acaba por imponer su sueño al que lo contempla como única realidad.

Por ejemplo, el personaje del avaro, comienza a mostrarse por el implacable movimiento de sus pasiones en un mundo de extraña expontaneidad, ante los diamantes de una condesa, siente un éxtasis, una iluminación de alegría que le transportan a una vida en la que la avaricia carece de sentido. Utiliza el azar con toda su belleza y grandiosidad concreta mostrando que lo carente de causa tiene su sentido o su necesidad de existencia.

Otro especto importante que se señala respecto de la conducción del relato es cómo finge que el relato se le escapa, pero en realidad se debe a que a fuerza de seguir los acontecimientos, se siente arrastrado por ellos y no puede soportar la espera regular que él mismo ha suscitado, y se ve obligado a adelantarse… falta entonces a la lógica, perdiéndose en una especie de embriaguez, de vértigo. Este delirio le hace impotente para expresar el ritmo de los hechos, impotencia que es necesariamente la única manera de expresarlos, de someterse al fatal encadenamiento que le une, oyéndose, en el silencio nervioso del escritor, la espantosa cadencia de lo abstracto, impone así una realidad imaginaria.

El vacío del relato señala la región donde se pierde la lógica y la coherencia… conducido más allá de sí, hacia las terribles tinieblas, donde ya no se sabe.

Lacan nos lanza así a leer, a sumergirnos en el universo del genio,… el gran genio de “La Comédie Humaine”, ese genio que está hecho del arte con el cual pone en evidencia la grandeza de las pequeñas cosas… nos ha legado una obra monumental y grandiosa.

Maurice Blanchot (1907-2003) es uno de los autores que forman parte del movimiento que inauguró un nuevo modo de lectura. Se ha caracterizado por ejercitar un pensamiento a la vez brillante y hermético, gozoso, intenso, e iluminador y nos ofrece un texto de una riqueza muy profunda que rinde tributo por igual a las exigencias rigurosas del teórico y a las tentaciones caprichosas del ensayista.

En su maravilloso texto “El arte de novelar de Balzac”, en Falsos pasos, nos dice:

“… entrar en el drama balzaciano cautiva al lector, no por la importancia de los acontecimientos sino por el arte del narrador… un arte hecho para crear un universo “creíble” para miles de lectores… cada lectura aporta nuevas sorpresas, preciosas observaciones, trazos inesperados… obras maestras escritas a veces en tres semanas… escritas por un hombre solo en menos de veinte años… más de veinte obras que ha engendrado a un pueblo… ese pueblo… que después de un siglo continua siendo verdadero porque es eterno, es entonces, cuando uno se da cuenta de lo que es el genio”.

Con Balzac podemos decir lo mismo que Harold Bloom decía de Shakespeare y de su creación poética: escribió la mejor prosa y la mejor poesía en inglés o tal vez en cualquier lengua occidental… y podemos decir que produjo la invención de lo humano, tal como seguimos conociéndolo… sus personajes son extraordinarios ejemplos de cómo vienen al ser nuevos modos de conciencia.

Con Balzac tenemos a Francia, sus pueblos, sus gentes, sus miserias, sus grandezas. Balzac es ese genio que ha seguido con firmeza las exigencias dramáticas de la invención o desarrollado con más coherencia las consecuencias de una concepción personal…

…la pasión calculada y el mundo contra el que choca, el rigor de la fatalidad, el ilimitado campo de azares trágicos y de imprevisibles peripecias se entrelazan y entrecruzan en una combinación de fórmulas de tal complejidad y rigor lógico que alcanzan una fuerza y una violencia inhumanas.

Entraremos en este universo a través de grandes creadores como Hugo von Hofmannsthal que creía que Balzac poseía una capacidad de creación “increíblemente sustancial”, la mayor que se ha dado desde Shakespeare.  Balzac representa a sus ojos la encarnación de la potencia poética, “un potentiel de littérature” por así decir…

Pero esencialmente tomaremos la obra de Stefan Zweig, o de Richardt Friedenthal, su editor y amigo que nos narra las vicisitudes de la constitución de sus manuscritos para dar forma a la biografía de Honoré de Balzac.

Stefan Zweig es uno de los grandes escritores del siglo XX. Nació el 28 de Noviembre de 1881. Se dedica a estudiar Lengua y Literatura Románticas, Filosofía en Francia, Alemania y recibe su título de doctor en Lengua en 1904 en la Universidad de Viena, entra así en la vanguardia cultural vienesa de su época. Fue poeta, traductor, editor, pacifista, humanista, y europeo, soñaba con una Europa unificada, detestaba los nacionalismos.

Incansable viajero, conocedor de muchas lenguas, traducía al alemán obras de escritores desconocidos como Romain Rolland (premio Nobel de Literatura en 1914), Paul Verlaine, Charles Baudelaire, Rimbaud, Emil Verhaeren, de quien llegará a ser íntimo amigo, traductor y biógrafo… y otros.

En 1901 publica sus primeros poemas, mostrando la influencia de Hugo von Hofmannsthal y Rainer María Rilke… en 1904 su primera novela.

En 1910 visita la India, Ceylan, Burma, Indonesia, en 1911 Canadá, Cuba, Puerto Rico, México, Panamá, en 1912 Norteamérica y en 1913 se estableció en Salzburgo, donde vivirá hasta su exilio.

A raiz de la guerra del 14 y por su posición antibélica se instala en Suiza desde donde sigue trabajando como corresponsal, periodista, escritor.

Después del armisticio vuelve a Austria en el 18.

Se casa en 1920 con Friederike Maria Burger von Wintemitz, cuando ella obtiene su divorcio, la había conocido ocho años antes, en 1912. Ella le había escrito por primera vez en 1901 en carácter de fanática lectora, estaba casada con dos hijos.

Stefan Zweig comparte con Balzac ese deseo desesperado de llegar a la vanguardia de la literatura europea, encontrar una mujer, una familia, un hogar.

Balzac recibe un día una carta escrita por una mano femenina procedente de las estepas de Rusia, firmada con la misteriosa palabra: L’étrangère… Balzac la deja sin abrir por largo tiempo sin saber que iba a ser determinante por el resto de su vida.

Esa carta tiene una extraña historia que Stefan Zweig investigará en todos sus detalles, pues tiene un origen exótico para una novela de amor

Desde la Rusia zarista, desde los campos empobrecidos de la estepa, una mansión equipada con todos los lujos europeos, la bella condesa Rzewuska con inclinaciones literarias, hablaba francés, inglés, alemán… encerrada por meses por la alta nieve leía y leía… la obra de Balzac.

Estaba casada con el barón von Hanski, había tenido siete hijos, murieron todos exceptuando a una hija.

El único acontecimiento era la llegada del correo, los libros y periódicos de Occidente.

A la noche se reunían a comentar las lecturas las mujeres de la casa, un nuevo escritor parisiense, un tal Honoré de Balzac, esta dando que hablar a las mujeres… ¡Que magnífico es “Scènes de la vie privée”!. Nunca un escritor comprendió tan profundamente el alma femenina y sus pasiones… “¿Las enaltece, las venera, se burla…? Y… ¿”Physiologie du mariage”? Y “La Peau de Chagrin” ¡Es grandioso!… pero debería tener una idea mejor de las mujeres… Alguien debería llevarlo por su mejor camino.

¿Por qué no habríamos de ser nosotras mismas?

Escribamos pues al señor Balzac… si…

¿Por qué no escribirle?

“¿Por qué no engañar a este caballero misterioso que tan pronto endiosa a las mujeres como las ridiculiza?

Redactarán, pues, una carta muy romántica, sentimental, patética y bien llena de admiración; una verdadera charada con la cual se inquietará sobremanera”.

Así comienza una larga historia de amor y pasión en un juego entretenido de arte, astucia y jovialidad… que se va tornando escabroso.

Esta historia que comienza en 1832 se convertirá en un increíble juego de encuentros y pasiones que lo llevará a Balzac a recorrer toda Europa y Rusia a la búsqueda de la condesa Evelina Rzewuska… para culminar el 14 de Marzo de 1850 en el casamiento con la viuda señora de Hanski en la Iglesia de Santa Bárbara de Berdiczew, y se instalan en Paris.

Balzac muere el 19 de Agosto del mismo año.

Le dejo al lector la búsqueda de esta historia que será decisiva en la vida de Balzac y que sin duda había sido para Stefan Zweig un punto increíble que lo anuda a Friederike… su apasionada lectora.

Stefan Zweig Emigró a Suiza durante la Primera Guerra Mundial y fue en esa época uno de los autores más traducidos.

Al terminar la guerra vuelve y se instala con su esposa en Salzburgo en un pequeño castillo donde recibe la visita de intelectuales y músicos de su tiempo impulsando la producción de jóvenes artistas.

Forman parte de este tiempo Thomas Mann, Max Reinhart, Máximo Gorki, Rainer, Maria Rilke, Auguste Rodin, Arturo Toscanini, James Joyce que escribía el Ulises,  Salvador Dalí, Gabriela Mistral, Antonin Artaud, Roman Rolland, Paul Valèry, Arthur Schnitzler, Anatole France, Luigui Pirandello. H. G. Wells, el conde de Keyserling, Roger Martin du Gard, Franz Werfel, Maurice Ravel, Richard Strauss, Béla Bartók… y tantos otros creadores de su tiempo, visita a Albert Einstein, y lo une una estrecha relación de amistad con Freud y su obra, fue él quien despidió los restos de Freud en 1939 en Londres.

Fue libretista de la obra de Richard Strauss, “La mujer silenciosa”, obra que se iba a estrenar en Dresde con la participación de Hitler.

Strauss se negó a sacar su nombre  de la cartelera, Hitler no fue al estreno y su obra fue prohibida poco tiempo después.

En esta época publica las obras que le permitirán éxito y fama mundial… recorre Europa como conferenciante y en la mayoría de los países que visita da la conferencia en el idioma del país.

También tuvieron gran éxito sus estudios biográficos inspirados en las obras de Freud, en los que abordaba los tabúes eróticos de su época, la infidelidad, las obsesiones sexuales y la homosexualidad.

Escribió una biografía de Freud, Poseía un estilo que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante técnica narrativa.

Como razón del éxito de sus obras y del interés que los lectores tenían por sus libros… decía:

“Si algún arte conozco es el de saber renunciar, pues no lamento que, de mil páginas escritas, ochocientas vayan a la basura y solo doscientas se conserven como quinta esencia”.

Era un gran coleccionista de autógrafos y originales, con los años había logrado una magnífica colección: galeadas corregidas por Balzac, música anotada por Mozart, cartas de Lewis Caroll, manuscritos originales de Roman Rolland, Rainer Maria Rilke, Paul Claudel, Máximo Gorki, Freud…

En 1933 con la llegada del nacionalsocialismo al poder en Alemania, los libros de Zweig son quemados y pierde la editorial que había publicado todas sus obras.

En 1934 decide abandonar Austria y se dirige a Londres. Su esposa se niega a abandonar su patria, no comparte con él su temor por la situación europea.

Estudió los orígenes históricos del fascismo y dedicó su trabajo literario a ese estudio y escribió libros de gran éxito.

En 1939 se casa con su antigua secretaria Charlotte Elisabeth Altman, viaja por Sudamérica. Se instala en Brasil.

Meses después de cumplir los sesenta años y de completar su autobiografía  aparece muerto junto con su mujer el 22 de Febrero de 1942.

Si bien tenía el convencimiento casi desesperado de la desaparición de la cultura europea y la convicción de que el nazismo se extendería a todo el planeta… los motivos de su muerte permanecieron ocultos por las versiones oficiales y velados por los grandes honores que se le ofrecieron.

¿Cuándo llega Stefan Zweig a Balzac?

Stefan Zweig llega a Balzac desde muy joven y lee y relee la obra a lo largo de más de treinta años con una continuidad increíble.

Ya en 1906 tenía un conocimiento suficiente de la obra y nombra a Balzac el “Napoleón de la literatura francesa” cuando asesora a la editorial que reeditará la obra con quince volúmenes que prologará Hofmannsthal, a quien invita a una conferencia que daba en Viena, sobre Balzac, cuyo texto fue publicado. También asesora en 1908 la salida en papel biblia de “La Comedia Humana”, con un total de dieciséis textos.

Para Stefan Zweig, Balzac fue siempre, desde que lo descubrió el modelo a seguir, y su obra, en toda su complejidad, la medida de la literatura,

Alrededor de la primera guerra mundial 1914, en sus viajes a Paris compró tres ejemplares de las correcciones (un manuscrito enorme) de “Ténébreuse affaire”, a pesar de pagar altos costos y a cambio de grandes sacrificios… también un autógrafo de Balzac. Poseía ya la narración de “La Messe de l’Athée” desde Febrero de 1912.

En su diario, el 24 de Abril de 1913 escribía:

“Por las noches, silencio total en compañía de Balzac, aprehendiendo de él”.

Visitaba la casa de Balzac… a cada acontecimiento que ocurría en la realidad por ejemplo un proceso que se le hace al político Joseph Caillaux por el tribunal Superior de Justicia de Francia… escribía: “He aquí un personaje para Balzac” ¿Por qué no nos atrevemos a crear personajes así?

En la biografía de Balzac decía:

“Balzac tuvo la fructífera ocurrencia de hacer que sus personajes reaparecieran en cada libro, continuidad que le permitió escribir una historia de su tiempo completa y poética que abarcaba todas las clases sociales, las profesionales, las formas de pensar, los sentimientos y las relaciones”.

En Julio de 1920 entregó a la editorial Insel su “Tres maestros”, ensayos sobre Balzac, Dickens y Dostoievsky.

Ese mismo año Sigmund Freud recibe un ejemplar de este libro… “el dominio de Balzac es total”… le escribe.

En la primavera de 1939 le escribe a su maestro y amigo Roman Rolland su decisión de emprender la escritura de la biografía y crítica de la obra de Balzac, sabiendo que le exigiría tres o cuatro años de trabajo.

Instalado en Londres y en Estados Unidos y con todos los inconvenientes de los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial… emprende la tarea de cumplir un sueño de juventud:

“He tardado treinta años en ponerme manos a la obra siempre a la caza de todo lo que se publicara sobre él. Creo que ahora ya lo se más o menos todo, que no queda nada que espigar y que puedo por fin empezar a retratar a este gigante y su obra: qué hombre, qué poderío. Me llevará al menos dos años, pero ya se me ha pasado el tiempo de las pequeñeces, uno tiene que crear cosas válidas”.

Es el tiempo de la avalancha humana que llega a Inglaterra de Austria, de Alemania, de Checoslovaquia y de Hungría, Alemania ha invadido Polonia.

El había vivido en Austria y en 1940 se marcha a América.

Sus libros que creyó perdidos, sus manuscritos desperdigados en distintas cajas de seguridad, en distintos países… “Si al menos tuviera mis libros, aquí, sería más fácil”… Septiembre de 1939.

Con todo siguió trabajando, leía libros de otros exiliados… escribía… la carga de los tiempos se le hacía insoportable.

En Febrero de 1940 va a dar una conferencia en Paris…le escribía a R. Rolland:

“Me esfuerzo por conseguir un permiso para ir a Francia dos semanas… necesito a toda costa catorce días de estudio para mi Balzac”.

Viajó tres semanas… Francia se encontraba ante la inminencia de la llegada de los nazis, Italia entra en la guerra, el triunfo alemán en Noruega… desesperado, no sabe a donde ir… decide ir a Brasil con su segunda esposa Lotte, con quien se había casado en septiembre de 1939.

Dio conferencias en Brasil, Argentina, Uruguay.

Regresó a Brasil y se instalaron en Petrópolis, cerca de Rio de Janeiro.

En Bath había quedado el manuscrito de Balzac que  por temor a la censura no llevó… más tarde pide que se lo envíen… los libros no llegaban, su desesperación, su soledad, le pérdida de sus casas, sus objetos, sus manuscritos, sus valiosas colecciones…

El 22 de Febrero de 1942 él y Lotte fueron encontrados muertos en su residencia.

Una semana después llegaron a Petrópolis todos los papeles de Balzac.

Es Richardt Friedenthal amigo y editor de Stefan Zweig quien recibe los manuscritos sobre Balzac que le confiaron los parientes y herederos después de la muerte.

Su editor nos relata que hacía diez años que Stefan Zweig había empezado a trabajar en el manuscrito.

Desde sus comienzos en Viena había convivido con las obras y leyenda de Balzac… ya que Viena representó un papel muy especial en la historia de la celebridad de Balzac en Europa. De Viena partió la segunda ola de entusiasmo por Balzac que puso definitivamente a éste novelista francés en la senda de la notoriedad universal… en 1835 logra ya el pleno reconocimiento que le brinda un público europeo.

Hugo von Hofmannsthal fue el portavoz de la nueva escuela poética vienesa de fin de siglo, y escribió un ensayo espléndido sobre Balzac, el mejor que se puede hallar en lengua alemana.

Stefan Zweig pertenecía a esta escuela, y compartía este entusiasmo por Balzac que mantiene vivo hasta su muerte, como hemos visto por sus lecturas continuadas de la obra de Balzac, sus escritos, sus conferencias, la adquisición de los objetos de Balzac… hechos que se entrelazan en su vida como una verdadera pasión anudada a su deseo.

El plan que Zweig había constituido era muy vasto y parecía que sucedería lo mismo que sucedió con la obra del gran maestro, con “La Comédie Humaine”… su editor nos dice que parece como si parte del desasosiego balzaciano penetrase tanto en la obra como en los documentos de su biografía.

Incluso Richardt Friedenthal lo acompañó en muchas etapas de esta obra y observó  como lo que estaba escrito era objeto de constante refundición.

Zweig poseía una hermosa colección de los volúmenes originales de Balzac, que recogía muchísimas pruebas tipográficas corregidas de su mano y encuadernadas.

Estas correcciones desordenadas, que no querían tener fin, irradiaban una insinuación misteriosa. Contaminaron el original del biógrafo.

En torno al núcleo propiamente dicho, que tuvo que ser copiado y vuelto a copiar muchísimas veces por su infatigable esposa y colaboradora ejemplar. Se iban acumulando las inserciones.

Se iban originando catálogos y libretas de apuntes marginales, cuadernos separados…

Las ediciones de Balzac se llenaban de trazos y notas, de fichas e indicaciones.

Su casa se convirtió en un Museo de Balzac, en un archivo de Balzac, y todo esto tuvo que ser abandonado cuando en el verano del 40 marchó a América… en el desasosiego de su refugio en Petrópolis aún siguió trabajando y le pidió a su editor que le envié copia de sus apuntes… pero este ya no llegó a sus manos, el paquete fue devuelto a su editor con la declaración de que el destinatario había fallecido. La copia del original fue encontrada en su escritorio.

Este trabajo a realizar acontece en el centro mismo de la Segunda Guerra Mundial.

El material estaba disperso en varios lugares, parte en Londres, parte en Bath, otra parte depositada en cajas fuertes de distintos bancos.

El editor nos relata las circunstancias en las que se encontraba: tres veces se vio obligado a mudarse, porque su residencia quedó completamente destruida por las bombas.

Dos veces el original en el que estaba trabajando, le fue arrebatado de sus manos y esparcido por toda la sala.

El techo se vino abajo y sepultó las notas; aún hoy entre las hojas se encuentran acá y allá restos de vidrio astillado y de polvo de argamasa.

Con motivo de uno de lo “ataques Baedeker”, que eran ataques aéreos alemanes contra localidades inglesas que fueron alcanzadas por las bombas, cayeron astillas, esquirlas en la habitación donde se encontraba el material. Por fortuna una bomba que cayó en el gabinete de trabajo no llegó a estallar.

Este trabajo fue terminado en Londres, en diciembre de 1945 y su editor nos relata que si bien la obra terminada no es por completo lo que Stefan Zweig tenía intención de hacer, cree que representa un digno broche de la obra de su vida.

Esta historia, como muchas otras de la función editorial que han sido relatadas por los grandes editores nos permiten una profunda reflexión sobre la función autor, las condiciones de la escritura y esencialmente por las condiciones en que se produce una obra.

Ofrecemos a continuación el trabajo presentado por Olga M. Santesteban, en la 41° Jornada de Cartel (15 y 16 de Octubre) y los trabajos presentados en la apertura de la Jornada por la Comisión de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación.

DESDE EL TRABAJO A LA PRODUCCION

en la Escuela de Psicoanálisis:

  DEJAR LETRA ESCRITA

Olga M. de Santesteban

Una vez más nos reúne la 41 Jornada de Cartel como puesta en acto del trabajo y la producción que se realiza –como práctica de Escuela- a los fines de la transmisión del Psicoanálisis.

Apuesta –sin duda- al lazo social que pueden sostener los sujetos dispuestos a reunirse en una causa común con otros…pensados o soñados por Jacques Lacan como trabajadores decididos .

En esta ocasión quisiera ofrecerles un esbozo de elaboración, bajo el título Desde el Trabajo a la Producción …en la Escuela de Psicoanálisis. Dejar letra escrita …que tiene el objetivo de mostrar la hiancia profunda que separa el trabajo, de la producción.

Cada jornada apuesta a la reactivación de ésta forma de trabajo, a su circulación y es, sin duda, una provocación a la causa del deseo, a la mostración del camino original y personal que cada uno recorrió y su respuesta al hecho de haber sido forzado –por la estructura del dispositivo de cartel- a escribir…escritura que, muestra una búsqueda teórica que intenta que el producto tenga por objetivo, incitar, provocar, estimular el deseo del otro para que se realice una transmisión.

Se dice, es necesario que eso trabaje para producir…el trabajo como operación “privada” (sea el del sueño o el del duelo) se expone como producto en el cartel, y el que se expone asume los riesgos de “hacer valer” una palabra.

Esto fue pensado por Lacan como un real que sostiene a la Escuela …que da cuenta de lo que llamó “transferencia de trabajo” que pone en acto un trabajo de elaboración.

Esta producción se nutre –sin duda- del saber que cada uno atrapó en el curso de su experiencia de análisis.

Lacan se pregunta ¿ Qué es la experiencia del análisis ? Conferencia de Lacan en Londres 1973 y responde:

Para Freud, La interpretación de los sueños , Psicopatología de la vida cotidiana y sobre todo El chiste y su relación con el inconsciente, lo han conducido de entrada a la práctica analítica.

Se había dado cuenta que se trataba de palabras, algo que juega con el equívoco, lo que quiere decir que una palabra puede servir para decir lo que sea…no hay ni un sueño, ni un olvido que no sea juego de palabras, es una economía, ese carácter fulminante, como un rayo, que tiene la conducción de las palabras, es ante todo que hay que detenerse para que la palabra provoque su efecto .

Ese mismo año, 1973, en el Autocomentario realizado en Montpellier , Lacan vuelve a tomar este mismo desarrollo y rescata:

El capítulo VII de La interpretación de los sueños, allí Freud desarrolla el concepto de trabajo del sueño que es un trabajo de ciframiento y que hemos de deshacer en el desciframiento para lograr un producto, el saber inconsciente.  El trabajo lo realiza el inconsciente, él solo, hace ese trabajo de cifrar…pero no inscribe la razón sexual porque lo que está en juego es del orden del goce y esto solo está en los fantasmas, solo ellos suscitan el goce.
Lo importante del ciframiento del sueño es que es verbalizado y su interpretación se funda en el texto escrito o hablado del sueño.

En 1974 en El fenómeno Lacaniano, Conferencia pronunciada en el Centro Universitario Mediterráneo (CUM) de Niza, el 30 de noviembre, Jacques Lacan es interrogado por el retorno a Freud que propuso, responde que:

…basta con abrir La interpretación de los sueños para ver que no hay un solo sueño que no sea interpretado por Freud según el modo de desciframiento que implica que el sueño sea verbalizado.
La cifra solo surge porque hay objetos prohibidos. Basta que el sujeto registre la privación para que sueñe con ellos.
Freud coloca el ejemplo de la pequeña Ana Freud…Freud mismo dice que si ella sueña con papilla de fresas, con crema, mermelada, es en la medida en que le han dicho, que esos alimentos, eran aquellos de los que debía privarse, que le estaban prohibidos.
         Es por eso que sueña con ellos.
Por otra parte, el hecho de que sueñe articulando estas palabras, muestra la presencia directa y diré, incluso viviente, del lenguaje.
Nos explica que esto es lo que ha llamado retorno a Freud, es aquello que está implicado en la práctica analítica misma.
Freud, con el lenguaje ha hecho la dimensión  del inconsciente…y no sólo el lenguaje, sino el lenguaje en tanto que encarnado en Lalengua…es a nivel de Lalengua donde la interpretación tiene efectos.

Coloca allí el genial ejemplo freudiano sobre El fetichismo, es apenas un flash, pero suficiente para captar como el sujeto queda apresado en la lengua que conoció al nacer.
Volvemos a leer el texto de Freud, para rescatar que es “en la elección del fetiche donde se manifiesta la influencia persistente de una impresión sexual recibida casi siempre en la primera infancia”.
Toma el ejemplo de un joven que había elevado a la condición fetichista cierto “brillo en la nariz”.
Freud nos dice que el paciente había sido criado en Inglaterra pero luego se estableció en Alemania, donde olvidó  casi por completo su lengua materna.  Ese fetiche, que provenía de su primera infancia, no debía leerse en alemán, sino en inglés: el brillo (Glanz) en la nariz era en verdad una “mirada en la nariz” (“glance”, “mirada”); en consecuencia, el fetiche era la nariz, a la que por lo demás él prestaba  a voluntad esa particular luz brillante que otros no podían percibir.
El Glanz auf der naze, el brillo en la nariz, exita de modo particular al fetichista que se describe, su interpretación se encuentra  en to glance at the nose.
Lacan decía, es por todo esto, que hablo de la vuelta a Freud, para centrar lo que el mismo Freud descubrió: la existencia del inconsciente.
Freud hablaba de palabras, o frases enteras que hacen a la unidad de lo simbólico.
Lo simbólico es el uso de Lalengua (el lenguaje está encarnado en Lalengua), que en la historia del sujeto se engancha al enigma del falo, al enigma del deseo del Otro, al enigma de todo encuentro y esencialmente al amor como encuentro de dos seres y allí –sin duda- el mayor enigma es el goce de los cuerpos que nos interroga por la función que cumple allí, el objeto del deseo (el objeto a) como plus de goce…no del goce esencial, sino del plus de goce que mueve el deseo.

Del procesamiento de este saber inconsciente, la producción teórica espera sus efectos…porque la producción teórica es solidaria de la práctica del psicoanálisis…del psicoanálisis como un acto por venir… aún y si no se juega el juego del ghost shakespeareano, se podrá firmar.
Una firma que será la puesta en acto del rasgo unario que cada uno pueda desplegar y un dado-a-ver del acto de lectura que se realiza en una intimidad siempre atravesada por los diferentes fantasmas…acto que se encamina al acto de escritura que conlleva siempre un corrimiento fantasmático ya que supone la mostración del nombre propio y los deshechos del goce…
Este pasaje al acto de escritura encuentra su límite y sus impasses siempre en la dramática del neurótico esencialmente egocéntrica, cuyos fantasmas se presentan para crear ese horror a todo esfuerzo por cooperar, por incluirse en un acto de donación, por conectarse a su propio comienzo que le permita hacer el pase a las nuevas generaciones y poner en acto el porvenir del psicoanálisis.
Si bien el cartel anuda a los cartelizantes entre sí, es aún necesario que en su declaración a la Escuela se singularicen al anudarse a una instancia más allá de ellos mismos…porque el cartel realiza un trabajo de elaboración cuyo producto no se reduce al interior del cartel, sino que tiene a la comunidad analítica como caja de resonancia en distintas instancias que –en nuestro caso- toma la forma de participación en la intercartel, en la página web, en la agenda o diferentes publicaciones y en las jornadas donde participa la Escuela en su conjunto.
La producción en psicoanálisis es siempre producción de un saber, y ese saber en ejercicio se lee en un estilo de transmisión que indica siempre el modo en que se está afectado por un discurso, Lacan nos decía…estar mordido por un discurso o sea el modo en que se está afectado por la verdad, esa verdad siempre huidiza, depende del punto de goce por el que pasa cuando huye…de lo que atrapa…pasa al saber –ese saber que se suelta de la verdad- ese saber que muestra que no mantiene lazos de complicidad con la verdad…ese saber es el único saber que no tiene autor, es el único saber que hace lazo, es el único saber que encuentra la palabra justa…que realiza un savoir-faire, esto es, saber preguntarse por aquello que afecta a un sujeto.
Recordemos que el saber solo surge en la apertura del fantasma, es allí, donde es posible descubrir los monstruos a los cuales se elige servir y cómo es posible preferir su propia nada de ser a enfrentar su goce.
De este procesamiento se espera una transmisión.
Esta transmisión está dirigida a aliviar el peso de la soledad del acto analítico…hay otros para anudar el saber y mantener viva la causa y la apuesta por el psicoanálisis… solo sostenible como consecuencia del deseo que fuerza, empuja, mueve a la elaboración y a la re-invención de los modos de transmisión…es siempre una precipitación en un movimiento de báscula que hace un llamado singular cuyo efecto es el de incitar a “salir de sí mismo” con otros con los que se ha comprometido en una empresa que – tal como lo señalaba Jacques Lacan- por su fuerza moral puede estar a la altura de lo real y encarar el porvenir.
Se trata simplemente –nos decía- en  la Conferencia: Martes del
Vinatier, Centre Hospitalier Le Vinatier, Lyon 1967.

”quisiera ponerlos en el juego de algo que está comprometido, que está en vías de, algo no terminado, que no terminará tal vez conmigoSe trata de la transmisión de la invención freudiana que desde el comienzo del siglo y aún antes, está ahí, “fuerte como un roble” en su dignidad, una palabra verdadera que tiene su peso y que provocará efecto de sorpresa…pero después que es dicha y lo que se cree de esa palabra, puede que no asombre más a nadie…pero consideremos que cuando una cosa fue dicha y redicha un cierto número de veces, pasa a la conciencia común. Como decía Max Jacob y como yo me plegue a reproducirlo, al final de uno de mis Escritos: “lo verdadero es siempre nuevo”, y para ser verdad, debe ser nuevo “…así podrá en todo caso hacer llegar una chispita a los espíritus”.

Se espera entonces que la experiencia con el inconsciente se ponga al servicio del buen funcionamiento de la Escuela…por que esa experiencia no es sin sufrir el retorno de sus efectos y desde Jacques Lacan, la resistencia al psicoanálisis será la del psicoanalista que no sepa lo que hablar quiere decir, tal como lo señaló en el Manifiesto en Roma. Función de la palabra y campo del Lenguaje 1953.
Como nos planteaba en la Obertura de la edición francesa de los Escritos en Octubre de 1966…

queremos llevar al lector a una consecuencia en la que le haga falta poner de lo suyo”.

Pero ese “poner de los suyo” puede estar atravesado por infinitos fantasmas que se expresan…por ejemplo, por una compulsión, por la cual el sujeto se siente empujado a tomar las ideas de los otros, en estos casos, Lacan nos enseñó que puede haber obsesión del plagio y aún del plagiarismo. Se presenta como una situación tormentosa que intenta evitar hurtar ideas…y cuando escribe un texto, descubre que esa letra no es suya, que las ha arreglado a su gusto, ha citado sin hacer mención del autor…y es esto lo que el sujeto temblaba de robarle a otro, sin reconocer en ello, su bien.
Este caso, extraído del trabajo de Jacques Lacan “Respuesta al Comentario de Jean Hyppolite”, es el famoso caso que llamamos “los sesos frescos”.
Se trata de un sujeto –ya en su segundo análisis- que se encuentra gravemente trabado en su profesión, profesión intelectual que parece no estar muy alejada de la nuestra.
Ocupa una posición académica respetada, no podía avanzar a un más alto rango, por falta de poder publicar sus investigaciones.
La traba es la compulsión por la cual se siente empujado a tomar las ideas de los otros. Obsesión pues del plagio y aún del plagiarismo.
Después de un alivio del primer análisis, su vida gravita en torno al tormento constantemente alimentado de evitar hurtar ideas…sea como sea un trabajo está listo para aparecer.
¿Pero esa letra a quien pertenece?
Lacan se interroga si el hecho de que el niño robara dulces y libros podría justificar que ha conservado, más tarde, cierta inclinación al plagio.
El primer análisis que realizó ligó con el robo el esfuerzo científico con inclinación al plagio, bajo la fórmula “porque robó, robarás” (Melita Schnideberg).
El segundo análisis rescató la figura de su abuelo (grand pere), sabio distinguido en su campo, frente a un padre (pere) que no era grande…que había fracasado en dejar  su marca en el campo de sus esfuerzos.
Aquí se liga que solo las ideas de los otros son interesantes, son las únicas que vale la pena tomar, apoderarse de ellas es una cuestión de saber arreglárselas (engineering, planificación).
El paciente sólo responde con un silencio.

“Entonces como dominado por una iluminación súbita, profiere estas palabras: todos los días, a mediodía, cuando salgo de la sesión, antes del almuerzo, y antes de volver a mi oficina, voy a dar una vuelta por la calle tal (el autor Ernst Kris, nos explica, es una calle bien conocida por sus restaurantes pequeños, pero donde uno es bien atendido) y hago guiños a los menús detrás de las vidrieras de sus entradas. En uno de esos restaurantes es donde encuentro de costumbre mi plato preferido: sesos frescos”.

Lacan lee aquí un acting out, pequeño de tamaño, pero bien constituído.
Ve aquí la emergencia de una relación oral, primordialmente “cercenada”.
Aquí el menú es amplio…no es una pregunta vana dirigirse a interrogar qué hubiera sido si él descubría el mismo gusto por los muchachitos, exigiendo no menores refinamientos.
Lacan dice: ¿no habría en el fondo el mismo malentendido?

Tres ideas diferentes leen el mismo fenómeno acerca de la producción y su producto en psicoanálisis…
Con Jacques Lacan se nos ofreció un nudo que da una nueva luz para iluminar la puesta en juego del nombre propio que toda publicación conlleva, se trata de abordar el desanudamiento del síntoma a través de recorrer la gramática del fantasma ($ <> a) para construir su lógica, ubicando que el neurótico huye siempre del goce a través del deseo…la transferencia nos muestra que el neurótico engaña al hacer creer que acercarse al límite lo enfrenta siempre al horror de su goce Problemas cruciales para el psicoanálisis, 1964-65.

Del procesamiento de este impasse, la producción teórica espera un acto de donación…es esto lo único que da razón a la existencia de la apuesta por el psicoanálisis.
15-16 de octubre de 2010

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

15 y 16 de Octubre de 2010

El concepto de trabajo en Psicoanálisis

Alicia Pagliarani

Continuamos hoy la serie ininterrumpida de 41 Jornadas como una nueva oportunidad de transmisión de los ejes fundamentales del psicoanálisis tal como Sigmund Freud los descubrió.

El espíritu que las anima se anuda al estatuto mismo del cartel propuesto por Jacques Lacan para propiciar la producción. Con su invención del cartel ofrece un conjunto de condiciones para trabajar con otros los temas que se eligen con el objetivo de lograr un producto propio, de cada cual, no colectivo .

En tanto los Grupos de Lectura e Investigación ofrecen la posibilidad de leer en grupo los textos que serán seleccionados según el tiempo en el que cada uno se encuentra en el abordaje de la obra del Psicoanálisis.

La propuesta de cartel coloca en primer plano la interrogación por el sentido del trabajo en Psicoanálisis, ¿qué entendemos por trabajo?, ¿de qué se trata cuando hablamos de producción? son algunas de las preguntas que van surgiendo al mismo tiempo que participamos de la experiencia.

Tomaré el Seminario “El reverso del Psicoanálisis” de Jacques Lacan, para abordar estas preguntas a partir de la estructura de los cuatro discursos, para interrogar el lugar del trabajo en cada uno de ellos.

Discurso del Amo

Discurso Universitario

Discurso de la Histérica

S1 S2

S2 a

S S1

S a

S1 S

S S1

Discurso del Analista

agente

trabajo

a S

S2 S1

verdad

producción

Jacques Lacan parte de situar que el concepto de trabajo del inconsciente fue lo primero que Sigmund Freud descubrió al escuchar el síntoma de las histéricas, vio que tenía un sentido sexual reprimido, que competía a un saber inconsciente que el sujeto desconocía.

Para pasar la barrera de la represión el inconsciente realiza un trabajo de desfiguración, como producto de ese trabajo tenemos los síntomas y los sueños.

Jacques Lacan en su vía de retorno al texto freudiano retoma la función del saber inconsciente y lo une al rasgo unario, que toma prestado del texto de Freud :

… la función del rasgo unario, es decir, la forma más simple de la marca, que es el origen del significante propiamente dicho…. Todo lo que a nosotros analistas nos interesa como saber, se origina en el rasgo unario. E sto es la marca singular… de la entrada del significante en lo Real, que funda la repetición.

Para situar que es a partir de la repetición, que Freud descubrió la pulsión de muerte que plantea en 1920, en “ Más allá del principio del placer” y la define como tendencia a volver a lo inanimado.

Esa tendencia a volver a lo inanimado, ese camino hacia la muerte, no es nada más que eso que llamamos goce”.

 

Esto implica, dice, que en el nivel más elemental, el de la imposición del rasgo unario, el significante se introduce como aparato de goce.

Hay una relación primaria del saber con el goce, y ahí se inserta lo que surge en el momento en que aparece el aparato que corresponde al significante”

Extraigo aquí algunas de las fórmulas fundamentales de Lacan para poder seguir lo que propone con los discursos:

El rasgo unario, el primer significante, el S1 del álgebra lacaniana, va a representar a un Sujeto frente a otro significante, S2 que constituye la batería significante que forma el campo previamente estructurado del saber.

“El saber trabaja y produce entropía, pérdida de goce, el objeto a surge en el lugar de esa pérdida”

Jacques Lacan le rinde homenaje a Freud cuando reconoce que extrae del objeto perdido freudiano la función del objeto a.

De esta operación de marca de lo simbólico sobre lo real, surge el anudamiento entre saber y goce.

La operatoria del analista es lo que por medio de la interpretación se añade al saber inconsciente para engendrar la verdad.

La verdad- dice Lacan- sólo puede decirse a medias , porque no hay todo sobre la verdad.

La verdad es la hermana del goce y está separada del saber

Lo que el discurso analítico produce es:

El efecto de verdad no es más que una caída de saber. Esta caída hace producción que luego debe retomarse”

 

De esto se trata la producción que resulta del discurso analítico, cuando el psicoanalista esta ubicado en el lugar del objeto a, el Sujeto del inconsciente en el lugar del trabajo y del Significante 1, significante Amo en el lugar de la producción.

Aquí lo que se produce es plus-de-goce, goce a perder, y el circuito se vuelve a repetir.

Jacques Lacan define discurso como una estructura necesaria que excede la palabra, pero que es efecto del lenguaje. Establece cuatro discursos básicos.

En el discurso del Amo, el saber le corresponde al esclavo. El esclavo sabe esencialmente que es lo que quiere el Amo.

Mientras que la esencia del Amo es que no quiere saber.

El que trabaja es el esclavo que está en el lugar del saber.

En el discurso de la Histérica en el lugar del trabajo está el significante Amo (S1) y produce saber (S2), a diferencia del Amo que no desea saber nada, sólo quiere que la cosa marche.

En el discurso Universitario el saber (S2) está en el lugar del agente, el que trabaja es el estudiante y produce sujeto. Es una posición insensata, plantea Lacan, la de este discurso, la de tener como producción un ser que piensa, un sujeto, cuando sabemos por el discurso Analítico que el Sujeto está separado de su saber.

Jacques Lacan se refiere de este modo a lo que produce el discurso Universitario:

En la Universidad se trata de producir tesis a la que se le coloca el nombre del autor. No obstante en lo sucesivo no estarán vinculados a lo que contiene la tesis.

En el discurso Universitario – pero no exclusivamente ahí – se puede presentar algo para darse importancia, pero no decir ninguna cosa estructuralmente rigurosa, pase lo que pase.

 

Volvamos al cartel para pensar la articulación con los discursos para ubicar qué goce produce cada uno de ellos.

El cartel es un grupo que se soporta en un Real, lo que implica el surgimiento de efectos de grupo, efectos imaginarios.

La experiencia de trabajo nos ha mostrado una y mil veces que estar bajo el discurso del Amo es instituir un Amo que ordena, es colocar en el lugar del agente la ley, en el sentido de legislar, y la experiencia nos ha mostrado reiteradamente, lo insoportable e improductivo que resulta la pasión legisladora. Sostener el discurso del Amo es trabajar como el esclavo, trabajar pero sin ningún deseo.

Cuando lo que predomina es el discurso Universitario la producción toma el modelo de la tesis, aunque se le ponga el nombre, el Sujeto no se junta con ella.

En el discurso de la Histérica la producción es de síntomas, esto también lo conocemos muy bien por nuestra propia experiencia, lo que se desencadena al momento de ponerse a producir, en principio son síntomas.

¿Qué produce el cambio de discurso?

Lo que cambia el discurso –dice Lacan- es el amor.

Entendemos amor, como amor a los Maestros, a Sigmund Freud y Jacques Lacan y a sus significantes, que no son otros que los conceptos fundamentales del Psicoanálisis, Significantes Amo.

El discurso es lazo social, ( esta es otra de las formulaciones mayores de Lacan), en toda agrupación circulan alternativamente los diferentes discursos, lo que diferencia al cartel de los otros modos de agrupación es que es un dispositivo que permite una lectura y un acotamiento de los efectos imaginarios y de las expresiones de lo Real. En este punto se inserta la función que Jaques Lacan articuló al dispositivo de cartel, la función Más Uno encargada de “ velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración”.

La Jornada es la oportunidad de transmitir los efectos que resultan de la experiencia e invitamos a otros a realizarla.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

  Disolución- permutación en el cartel

  Stella Maris Díaz de Luraschi

Este es un acontecimiento doblemente festivo por el abrochamiento de los significantes jornada e inauguración que tienen valor de acto ligado a la determinación de un nuevo comienzo.

Comienzo y renovación de la apuesta al funcionamiento del Dispositivo de Cartel, invención de J Lacan que lo coloca en el corazón mismo del acta de fundación de su Escuela en 1964, donde lo instituye como el lugar donde debe realizarse una producción y propone en 1980, en su segunda formulación, las condiciones para su funcionamiento.

Es así, entonces, que crea un nuevo lazo social que subvierte la noción de grupo.

Años más tarde, en la Proposición del 9 de octubre de 1967 formaliza los conceptos de intensión y extensión.

Coloca al sujeto del psicoanálisis didáctico (psicoanálisis en intensión), en el campo de una nueva experiencia (psicoanálisis en extensión) Lacan nos dice: “ única base posible para dar motivo a una Escuela”

 

Un nuevo lugar para el sujeto que está destinado a la producción.

Porque no hay producción solitaria.

Porque el acto analítico es la forma mínima de institucionalización.

Dice Lacan que es necesario que el ser hablante forme grupo, sino estará perdido.

El cartel es el lugar que está a la espera de aquel que realice el acto de decidirse, guiado por su deseo. Acto que contiene una inscripción y un comienzo.

Un comienzo que se enlaza a una serie en la producción cuando se realiza la disolución –permutación y se continúa en un nuevo conjunto, en la renovación del acto, donde los significantes continúan haciendo su juego en el circuito.

La disolución es una solución. El concepto lo encuentro en una de las cartas que Lacan escribió cuando disuelve la

Escuela Freudiana de París en 1980, escribe:

-“ Hay un problema de la Escuela. No es un enigma. Tampoco yo me oriento ahí, demasiado a tiempo. Ese problema se muestra tal que ha de tener una solución: es la dis-solución.

Es suficiente que uno se vaya, para que todos sean libres, es, en mi nudo borromeo, verdad de cada uno, es necesario que sea yo en mi Escuela.”

“… Persevero y llamo a asociarse de nuevo a los que quieran seguir con Lacan”-

Al acto de disolución le sigue el acto de fundación.

Lacan toma el tema de la solución del problema en el análisis del sueño de Irma, sueño privilegiado de Freud:

En 1895 Freud estaba tratando a una señora, amiga de él y de su de la familia a la que no le pareció aceptable una solución que le propuso para sus síntomas.

En otro momento, en relación a su paciente:

Unos dichos lo irritaron.
Reproches.
Sensación penosa.
A la noche, el sueño.

Extraigo de la presentación del texto De la disolución que realiza Olga M de Santesteban que en el informe preliminar del sueño Freud dice haberse irritado, enredado. Esa misma noche tuvo el sueño que articula la solución.

Dice: “ Solución a qué? A ese deseo – en el cual tuvo éxito- de inspirarles a los analistas la posición de ex –sistir?

Varios carteles presentarán su trabajo de disolución. Es lo que queda como resto del trabajo de cada uno realizado con los otros. Es lo que se va inscribiendo de los interrogantes presentados en un recorrido y, tal vez, de algunas articulaciones.

Se presenta como un texto escrito.

Seguramente no es representativo de ese tiempo transcurrido en que la sorpresa por un descubrimiento, el desconcierto por la huída de algún concepto que se creía aprehendido, la alegría por llegar al objetivo.

M Foucault decia sobre el texto: “ El texto lleva siempre en si mismo cierto números de signos que reenvían al autor.

Los gramáticos conocen muy bien estos signos: son los pronombres personales, los adverbios de tiempo y lugar, la conjunción de los verbos.”

Lacan comenta en el seminario “…Ou pire ”… A

lguien enunciaba que yo escribía rápido. Esto no se me ocurrió porque lo que yo escribo, lo rehago diez veces. Pero es cierto que la décima vez, lo escribo más rápido y es por eso que quedan en ello imperfecciones: porque es un texto. Y un texto no puede tejerse sino haciendo nudos. Cuando se hacen nudos hay algo que resta y pende.”

Como ya dije, varios carteles llegaron al tiempo de concluir y presentarán sus resultados siendo luego relanzados a la experiencia de nuevos conjuntos continuando la serie que se viene realizando desde la fundación de Escuela en 1982.

Los Grupos de lectura e investigación completan la red de trabajo de la Sección Cartel que a su vez integra una trama mayor con los otros espacios de la Escuela.

En ellos la lectura de textos “como una partitura de varios registros” al decir de J. Lacan, presenta el desafío siempre renovado en cada vuelta de lectura, de mantener la lógica que su autor propuso en su desarrollo.

Los invitamos a participar de este encuentro inaugural.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

Adriana Beuille

La Comisión de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación les da la bienvenida a la apertura de la 41° Jornada de Cartel que lleva por título Dispositivo de Cartel y Grupos de Lectura e Investigación. Esta Comisión está coordinada por Olga M. de Santesteban e integrada por Alicia Pagliarani, Nancy Hagenbuch, Stella M. Díaz de Luraschi y quien les habla Adriana Beuille. Esta es la primer Jornada que se realiza en esta casa, continuando la serie desde la primera experiencia realizada en el dispositivo de Cartel en 1982.

Una vez más se trata de hacer transmisión de aquello que cada uno de los que se coloca bajo este dispositivo desea comunicar a otros de la marcha de un trabajo, en los tiempos en que transcurre cada elaboración de los conceptos del Psicoanálisis: Tiempos de construcción de un proyecto de investigación, de una elaboración que se encamina a una comunicación, tiempo de disolución. Tiempos que revelan el camino que se va construyendo en la interrogación a los textos freudianos, en el retorno que Jacques Lacan propone al decir del descubrimiento freudiano “Es la incidencia de algo completamente nuevo, el inconciente freudiano”.

Las Jornadas de cada año constituyen momentos de precipitación del trabajo que se realiza en la Sección , renovando la transmisión a otros de un pequeño hallazgo, de la búsqueda de las referencias que los maestros han tomado, de los momentos de lectura de los Seminarios de Jacques Lacan en que cada grupo se encuentra.

Jacques Lacan apostó con la creación del dispositivo de Cartel a un nuevo modo de producción en Psicoanálisis, a que los sujetos puedan enlazarse a otros compartiendo un objetivo en común; a la singularidad del proyecto de cada cual; al producto propio y no colectivo. Dispositivo que promueve la producción y permite la salida del anonimato poniendo en juego el nombre propio.

La Escuela lleva 28 años de trabajo en este dispositivo, haciendo un poco de historia en la IV Jornada de Cartel, Olga M. de Santesteban en su trabajo “El valor de la Nominación en Psicoanálisis” destaca: “La importancia del trabajo en Cartel es consecuencia de situar el concepto de nominación en el campo del Psicoanálisis. Esto es el valor que posee para el sujeto hablante el nombre propio. El Cartel propone agruparse en el marco de una Escuela de Psicoanálisis, es un lugar de trabajo entre analistas y analizantes… de cualquier analista. La entrada a la Escuela supone conocer este hecho esencial y avanzar sobre este punto. Entrar a la Escuela y desear ser cartelizante supone encontrar un lugar donde es posible trabajar con otros en el tema que se elige. A partir de esa demanda inicial la Escuela se encarga de dar circulación a esta formulación y ofrece el dispositivo para que sea posible la producción”.

Jacques Lacan en los documentos que deja escritos, el primero en la fundación de la Escuela Freudiana de Paris en 1964 y luego en la disolución y refundación del Campo Freudiano en 1980, establece el Cartel como órgano de base de la Escuela , precisando las condiciones para la realización del trabajo:

 

1 – Se eligen cuatro, para hacer continuadamente un trabajo, que ha de tener su producto, preciso: un producto de cada cual y no colectivo.

2 – La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-Uno, que si bien es uno cualquiera ha de ser alguien, Está a su cargo velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración.

3 – Para prevenir los efectos de pegamento debe hacerse una permutación después del plazo fijo de un año o dos como máximo.

4 – No hay que esperar progreso alguno, a no ser exponiendo periódicamente al aire libre tanto los resultados como las crisis de trabajo.

5 – El sorteo asegurará la renovación regular de las localizaciones creadas con fines de vectorializar el conjunto.

Uno de los puntos que quisiera tomar es el segundo “La conjunción de los cuatro se hace alrededor de un Más-Uno”

Al colocar el signo más Jacques Lacan nos lleva a pensar en una operación que como operación siempre da como resultado un resto, que es una producción Para el Psicoanálisis el sujeto surge de una operación significante, es decir de la marca del lenguaje, el sujeto hablante, es como consecuencia de la estructura de lenguaje, del significante que marca, del significante Nombre del Padre. Este Sujeto se revela para Sigmund Freud a partir del síntoma, de esa hiancia fundamental entre el padecer y su verdad, colocando entonces en tela de juicio el lugar del saber. Esta hiancia hace producción de sujeto.

De esa operación lo que cae es el objeto “a”, que anudado a la pulsión va a comandar la vida del sujeto, con sus fantasmas, con sus mitos

El Cartel es un grupo que va a constituir ese elemento esencial para el trabajo en Psicoanálisis. Como todo grupo que está constituido por sujetos, el Cartel va a contener la dimensión imaginaria, las condiciones de trabajo propuestas apuntan a minimizar sus efectos, tanto en cuanto al número de integrantes, limitado pero flexible, como a la función de(nominada) Más-Uno.

Cuatro Más-Uno que si bien es uno cualquiera ha de ser alguien, esto es que corresponde a una función y no a la persona que se designa, la Escuela como marco donde se aloja el cartel representa el lugar de los significantes de los maestros, vehiculizados a través de los dispositivos con que cuenta.

Volviendo al número cuatro: En 1975, Jacques Lacan coloca tres y agrega el Más-Uno, luego cuenta cuatro, en 1980 aísla el matema cuatro Más-Uno y subraya el cuatro, al nivel de las x que se eligen y cuya conjunción se opera alrededor de un Más-Uno. Esa elección mutua en la que lo imaginario está en primer plano demuestra ser el pegamento necesario para la puesta en marcha. Cada uno de los cuatro se nombra y elabora un tema de trabajo, aporta un elemento de orden simbólico dando cuenta de la transferencia de trabajo con anterioridad a la tarea. En un segundo tiempo interviene la elección por los cuatro de un Más-Uno y para el Más-Uno la recepción de la demanda dirigida, son momentos importantes donde se puede estar produciendo un conflicto o una crisis de trabajo. El Más-Uno dice Jacques Lacan no es un líder ni un maestro, tiene una función de mediación simbólica, de los cuatro no forma parte pero hace al conjunto.

En un tercer tiempo, llegado el tiempo de concluir el trabajo el Más-Uno marca el corte abriendo la permutación y evitando el efecto de permanencia que hace a todo grupo. El Más-Uno señala que hay o no anudamiento, indicando el lugar de lo simbólico que hace agujero, sin identificarse con el lugar del Sujeto Supuesto Saber, favorece la transferencia de trabajo a la obra para la elaboración del producto propio de cada uno.

Jacques Lacan va a colocar los Nombres-del-Padre bajo los tres registros Real- Simbólico- Imaginario, articulación en relación a los mitos Tótem y Tabú- Edipo-Moisés. El anudamiento de los tres registros por un cuarto elemento, que los mantenga unidos.

Jacques Lacan, recurre al nudo Borromeo para ejemplificar su teorización y en las Jornadas de los carteles de la Escuela Freudiana de Paris a partir del debate sobre el concepto de Más-Uno, lo va aplicar al Cartel, en su Seminario R.S.I. dictado en 1974-75 plantea: “ Los tres redondeles me han venido como anillo al dedo y supe inmediatamente que el nudo me incitaba a enunciar algo que homogeneizara lo simbólico, lo imaginario y lo real”. Están anudados de tal manera que se sostienen los tres juntos, si uno se desata se desatan los otros dos. Siendo tres el mínimo número para que el nudo se sostenga. Estos tres redondeles son solidarios, equivalentes y homogéneos, se pregunta ¿Qué es lo que los determina a cada uno cómo simbólico, imaginario y real?, estamos ante la cuestión de la nominación ¿Qué es lo que anuda el nudo?

Recuerda que la reflexión de Sigmund Freud gira alrededor del Nombre-del- Padre en singular, sin tener el recurso de las categorías, R.S.I. afirmando: “Los Nombres del-Padre es eso: lo simbólico, lo imaginario y lo real. Estos son los nombres primeros en tanto nombran algo”. Desde 1953, Jacques Lacan distinguió los tres registros como esenciales a la realidad humana.

Una nota al pasar: los egiptólogos llaman cartela o cartel a un signo oval representando un bucle de cuerda anudado en un extremo y que contiene el nombre de los faraones

Jacques Lacan plantea en 1975 “Es patente que existen comunidades a las que se llama religiosas, y no porque si, religiosas, que en lo que a ellas hace, jamás han visto sin reticencias, la limitación en el número. Parece que no hubiera límites para lo que la comunidad religiosa pudiera representar… El anonimato que preside a la comunidad religiosa es algo que debe llamar la atención si nos dirigimos a interrogar el Cartel, que en ese pequeño número, hay algún lazo con el hecho de que cada uno lleva en ese pequeño grupo su nombre”.

Retomando el texto antes citado de Olga M. de Santesteban, allí refiere:

“Nominación – Nombre del Padre – Nombre propio – nudo de la castración que nos permite abrir el velo que la religión propone al anudar en nuestra cultura el enunciado: en el Nombre del Padre, del hijo, del espíritu santo. Para el Psicoanálisis: En el Nombre del Padre, del hijo… del objeto “a”… es el enunciado que abre la dimensión del amor, clave del trabajo en psicoanálisis y terreno necesario de la transferencia para que el simbólico bajo las fórmulas de la sexuación instalen y articulen el saber inconciente, lugar de la ausencia o presencia de un solo término determina el abrochamiento del lugar sexual con el nombre propio”.

Este nuevo sujeto que surge a partir de la lectura de Jacques Lacan del texto freudiano, posibilita pensar en un sujeto productor para el trabajo en Psicoanálisis.

41 JORNADA DE CARTEL

EL DISPOSITIVO DE CARTEL Y GRUPOS DE LECTURA E INVESTIGACIÓN

Las Identificaciones – Más Uno

Nancy Hagenbuch

Las Jornadas cumplen con uno de los objetivos planteados por Jacques Lacan en el Acta de Fundación de Escuela Freudiana de Paris en el año 1964.

“Aquellos que vendrán a esta escuela se comprometen a cumplir una tarea sometida a un control interno y externo. Se le asegura en cambio que nada será ahorrado para que todo lo que hagan de valioso tenga la resonancia que merece en el lugar conveniente”.

Discurso Freudiano <> Escuela de Psicoanálisis tomó las formulaciones del Cartel realizada por Jacques Lacan.

Olga M. de Santesteban escribe en el Acta de Fundación:

“Esta Sección de la Escuela está constituida por pequeños grupos de trabajo que permiten la elaboración sostenida de los diferentes interrogantes abiertos por las obras de Sigmund Freud y Jacques Lacan.

Se toma aquí la organización dada por Jacques Lacan, ya que los documentos que nos ha legado (1964-1980) con su propuesta llamada Cartel sirve como puntos de referencia para instituir las condiciones de su Funcionamiento. Discurso Freudiano, Escuela de Psicoanálisis retoma la propuesta dos veces formalizada y abre el espacio de trabajo que esta experiencia inaugura”

Ya han pasado 28 años que esta experiencia esta en marcha.

En esta oportunidad quisiera abordar el tema del Dispositivo del Cartel, las identificaciones que se producen en el pequeño grupo y las condiciones que son necesarias para sostener el trabajo que da por resultado la producción de cada uno.

Interrogación que me lleva abordar la función del Más Uno.

En el Seminario RSI dictado por Lacan se refiere al lugar del Cartel en la Escuela de Psicoanálisis. Recordemos que se había realizado la Jornadas de Estudio de los Cartels en la Escuela Freudiana de Paris. Está Jornada había transcurrido en el mes de Abril de 1975. Jornada que trascurren entre la primera y la segunda formulación del Cartel

Recodemos que en la Sesión plenaria se abre bajo la presencia del Sr.Pierre Martin quien dice: “Estas Jornadas de Estudio de la Escuela Freudiana no tenía sólo por finalidad la reunió también figuraba en su proyecto, permitir, promover debates sobre la función de los Carteles dentro de la Escuela ”

Pierre Martin lanza la pregunta sobre el Más Uno. La pregunta abre todo un debate alrededor de lo que cada uno podía entender sobre “Más Uno”

Resulta interesante ir recorriendo estas formulaciones por la riqueza del debate alrededor del concepto.

Lacan interviene para decir que este tema tiene que ser abordado bajo la forma de un nudo borromeo y remite a lo que él venia desarrollando en el seminario RSI.

En este seminario Lacan se refiere con las siguientes palabras:

“Al final de estas Jornadas me he encontrando teniendo que responder a la cuestión de saber lo que constituía en la Escuela un cartel. Un cartel ¿Por qué? He obtenido unas respuestas indicativas, seudópodos, cosas que un poquito hacían nudo.

He planteado que un cartel, eso parte de tres más una persona, lo que en principio hace cuatro…” Continua “¿Esto quiere decir que hay tres de ellos que deben encarnar lo simbólico, lo imaginario y lo real?”

Su respuesta es que no se trata de que los integrantes del cartel encarnen lo simbólico, lo imaginario y lo real sino que de lo que se trata es de la identificación.

Y nos remite a las identificaciones freudianas. La identificación al Padre, la identificación al Rasgo Unario y la identificación Histérica.

Recordemos lo que Freud nos dice en su texto “Psicología de las Masas y análisis del Yo”

La primera identificación es la identificación al Padre es la de la incorporación, la más mítica. Esta identificación es previa a toda elección sexual de objeto.

“Se comporta como un retorno de la primera fase oral, de la organización libidinal, en la que el objeto anhelado y apreciado se incorpora por devoración y así sé aniquila como tal

La segunda identificación es la que Freud hace valer un lugar fundamental en el Edipo y permite estructurar el Ideal del yo. El Ideal del yo, lugar del trazo Unario, es el punto de suspensión del Sujeto en el campo del Otro.

Esta segunda identificación es al Rasgo Unario del Otro, en la medida que se aferra a él esta en el campo del deseo.

“El Psicoanálisis conoce la identificación como la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona. Desempeña un papel en la prehistoria del complejo de Edipo. Digamos, simplemente toma al padre como su Ideal. Esta conducta nada tiene que ver con una actitud pasiva o femenina hacia el padre (y hacia el varón en general) al contrario, es masculina por excelencia. Se concilia con el complejo de Edipo, al que contribuye a preparar”

La tercera identificación es la identificación imaginaria, una identificación directa del deseo al deseo del otro.

Dice Freud:

Hay un tercer caso de formación de síntoma, en que la identificación prescinde por completo de la relación de objeto con la persona copiada. Por ejemplo, si una muchacha recibió en el pensionado una carta de su amado secreto, la carta despertó sus celos y ella reaccionó con un ataque histérico, algunas de sus amigas, que saben del asunto, pescarán este ataque, por la vía de la infección psíquica”

El mecanismo es el de la identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación .

Retomemos lo que venía desarrollando Lacan sobre los sujetos en el cartel, él nos dice que aquello que se espera de los cartelizantes es la identificación al grupo y agrega:

Es seguro que los seres humanos se identifican a un grupo. Cuando no lo hacen están fallados, están para encerrar. Pero no digo a que punto de grupo tienen que identificarse.”

Yo les propongo la identificación triple tal como Freud lo formalizo. Si hay Otro real. No está en otra parte más que en el nudo mismo, y es en eso que no hay Otro del Otro. Identifíquense a lo imaginario de ese Otro real, y esto es la identificación histérico al Deseo del Otro. Identifíquense a lo simbólico del Otro real, ustedes tienen entonces la identificación al rasgo unario. Identifíquense a lo real del Otro real obtienen lo que he indicado como Nombre del Padre, donde Freud designa lo que en la identificación tiene que ver con el amor.”

En el Cartel están las tres identificaciones solo que para que funcione como nudo es necesario un cuarto elemento.

Lacan dice que la Nominación es el cuarto elemento. La Nominación es lo único de lo que estamos seguros que haga agujero.

Un cuarto círculo anuda los tres antes todo planteado como desanudado. Inmediatamente después agrega “… es retirando uno de ellos, que el grupo será desanudado, lo que constituye la prueba que el nudo es borromeo”

El punto de partida de todo nudo social se constituye de la no relación sexual como agujero, no dos, al menos tres. Incluso si ustedes no son más que tres, eso siempre hace cuatro. El más uno (Plus-un) está ahí en el esquema del nudo”

Recordemos que Lacan nos dice que la nominación parte de la marca, de la traza de algo que entra en las cosas y las modifican.

Es así que toda nominación debe ser siempre referida al acto de nominación, pues este acto no se hace por azar, en el sentido en que en el momento en que un nombre es dado se pone en juego el rol, la función, la elección.

La Nominación está en relación al Nombre del Padre, al amor.

Este cuarto elemento es lo que permite sostener el nudo borromeo y es en el nudo mismo que se sostiene la función Más Uno.

Lacan nos dice:

Se trata de que cada uno se imagine ser responsable del grupo, tener como tal, como él que responder”

“…lo que hace nudo está sometido a esta condición de que cada uno sea efectivamente, y no sólo imaginariamente, eso que sostiene todo el grupo.

Entonces lo que s e trata de mostrar es, no hasta qué punto es verdad, sino hasta qué punto es real que se mantiene, que tiene empeño en eso de el hecho que se rompa uno de ellos sea suficiente para liberar todos los otros”

Estos desarrollos de Lacan me permite pensar que sólo en tanto cada uno de los cartelizantes se identifique con la función Más Uno, siendo responsable del grupo, sostén del grupo, es posible el trabajo que da como resultado el producto propio a nombre propio.

Se pone en juego el Nombre del Padre, el Amor, la Nominación , el Nombre Propio, el Rasgo Unario.

La Jornada es una Apuesta en Acto de esta forma de producción.