Sección Clínica 2018

1982 – SECCION CLÍNICA – 2018

DE SUS RAZONES…
                       A SUS IMPASSES.
Olga M. de Santesteban 

“Una vez que se entró en la vía de cierta elección, está hecho.
Sin embargo es necesario que eso se sepa.
No se sabe por qué se elije algo. La mayor parte de las veces se empieza así, por azar. Y después tiene su continuación.
… puesto que la elección está hecha, llevarla hasta sus últimas consecuencias”

“Autorizarse a ser analista, es estar provisto de una situación en la que se ha practicado una cierta experiencia”

Jacques Lacan
VIII Congreso de la Escuela Freudiana de Paris
1976- Estrasburgo-

La Sección Clínica sigue manteniendo en su horizonte los ejes que Jacques Lacan propuso en 1976 en la apertura de la Sección Clínica… esto es… dejar abierta la interrogación ¿Qué es la clínica psicoanalítica?, para poner en acto que se trata de interrogar al psicoanalista, de apremiarlo para que declare sus razones.

Desde el comienzo de su práctica Freud se dedica a encontrar en la  relación problemática del sujeto consigo mismo, el sentido de sus síntomas, para revelar los modos de satisfacción, sus máscaras, sus formas de goce…  sus enigmas.
Se reveló rápidamente que era esencial fijar la función del síntoma porque marca o define el campo de lo analizable, como campo de un saber que le concierne en tanto sujeto sexuado.
Jacques Lacan decía que en nuestra experiencia de analista asistimos a esa relación muy particular de un sujeto a su saber sobre sí mismo que se llama síntoma y que esto constituye uno de los problemas cruciales para el psicoanálisis porque el síntoma contiene un ser de verdad donde la palabra se manifiesta como verídica… ser que se enfrenta al ser de saber…
El psicoanalista debe tomar parte en el síntoma… ese síntoma que en sí mismo es goce… esto funda el estatuto de lo que Jacques Lacan consideraba como esencial para fundar el objeto del psicoanálisis en el sujeto dividido porque:

“Es en el síntoma donde se presenta el problema de saber cómo un nudo de malestar y de sufrimiento, constituye  sin embargo, no solo el lugar donde se manifiesta la instancia de la satisfacción suspendida, sino también el lugar donde se sostiene el sujeto que tiende hacia la satisfacción (Lógica del fantasma 1966/67)
El discurso analítico implicó una cierta incidencia en la historia porque logró una transformación de la relación del saber con ese fondo enigmático del goce.
Cada analista vuelve a implicarse en la historia de cada sujeto intentando  reorganizar de un nuevo modo el campo de lo real, cuando apunta a ese fondo enigmático del goce, buscando a través de esa traza huidiza del objeto, desenmascarar la relación al goce.
Por todo esto es esencial centrarnos exclusivamente en la función del síntoma ya que él es la respuesta que puede dar el inconciente.

Jacques Lacan desde RSI (Real, Símbolo, Imaginario) decía:

Puedo anticipar que… el inconciente es eso que responde del síntoma. Desde allí veremos que puede ser responsable de su reducción”
En 1974 en la Conferencia de prensa realizada en Roma previa al VII Congreso de la Escuela Freudiana de París. Jacques Lacan respondía:

«El análisis se ocupa muy especialmente de lo que llamo el síntoma, o sea lo que no anda … lo real… de eso se ocupan los analistas y están obligados a hacerle frente … a poner el hombro… Para ello, es necesario que estén terriblemente acorazados contra la angustia.
Ya es algo que por lo menos puedan hablar de la angustia».
¿Qué es la angustia? La angustia esta dada por esa relación extraordinariamente evanescente… que aparece cada vez que el sujeto esta… despegado de su existencia y donde se percibe como estando a punto de ser tomado por la imagen del otro, tentación, suspensión entre un tiempo en el que no sabe más donde está… y hacía un tiempo donde va a ser lo que no podrá jamás reencontrarse .
Situación de trampa, donde se es incauto de su propio juego.
Al mismo tiempo, la angustia es una señal, una señal desde lo real… que no engaña, de ese real que es el soporte de la operación de división del sujeto… entre el deseo y el goce.
La angustia es siempre lo que del interior del cuerpo ex-siste cuando algo lo despierta, lo atormenta. Es acerca de los tormentos y de la economía de goce como nudo de todo saber que el síntoma se ofrece al analista para pedir una administración que tramite el goce.
Lacan señaló que es ahí donde el sujeto puede reencontrar su esencia real como falta en gozar.
La Sección Clínica es la ocasión para que cada analista ofrezca esa experiencia singular y ponga a prueba la estrecha relación entre el procesamiento de goce y el desanudamiento del síntoma.

…También nos indicaba Jacques Lacan que el analista debe ser capaz de captar el juego que juega su sujeto.  Debe comprender que él mismo es el picón macho o hembra, según la danza que lleve su sujeto.
Solo así es posible que surjan las formas de goce que amortiguan el deseo.
Lacan indicaba en la Apertura….que la clínica psicoanalítica consiste en el discernimiento de cosas que importan y que cuando se haya tomado conciencia de ellas serán de gran envergadura.
Esas cosas que importan son las que Freud descubrió y que Lacan rearmó  en su “retorno a Freud”.
¿Cómo se prueba que el campo es freudiano y el inconsciente es de Lacan?
¿Cómo se prueba el uso de la función de lo simbólico, buscando la ex – sistencia del significante?

Suponer que la clínica psicoanalítica es eso, muestra una dirección a quienes se consagran a ella.
Es una decisión y una elección que llevará a la apuesta que cada analista en formación puede realizar según el tiempo lógico de su deseo, tiempo en que surge la verdadera dimensión de la apuesta que realiza a la causa de su deseo…. la apuesta que realizó para permitir a su deseo existir ….así podía declarar las razones de cómo se mueve en la elucubración del inconsciente…..donde no hay mas que lenguaje.
Invitamos a todos aquellos que deseen mostrar como se juega el juego, sus impasses, sus equívocos, sus razones….
….y que justifique a Freud el haber existido.


La estructura psicótica

Coordinación Nancy Hagenbuch y M. Cristina S. de Pérez

 

El espacio de Sección Clínica se desarrollará, durante el año 2018, alrededor de la estructura Psicótica.

Recordemos que el término psicosis es introducido por la psiquiatría austríaca en 1845 para remplazar el de locura y definir las enfermedades del alma desde una perspectiva psiquiátrica. Se designó así al conjunto de las llamadas enfermedades mentales fueran ellas de origen orgánico, como las parálisis generales, o de origen psíquico. Sólo más tarde se restringió  a las tres grandes formas modernas de la locura: la paranoia, la esquizofrenia y la psicosis maniaco-depresiva. El término entra en Francia en el año1869.

Retomada por Sigmund Freud como concepto en 1894, el término fue primero empleado para designar la reconstrucción inconsciente por el sujeto de una realidad delirante o alucinatoria. Más tarde fue incorporado a una estructura tripartita en la que se diferencia de la estructura neurótica y perversa. Freud trabajó el concepto a lo largo de toda su obra y se destacan en sus trabajos “Sobre un caso de paranoia descripto autobiográficamente (Schreber)”  en el año 1911 y en el historial “De la historia de una neurosis infantil el Hombre de los Lobos” en 1917-1919.

El término de Verwerfung se lo debemos a Freud. Este término lo describe en este último  historial. En el momento en que aborda la cuestión del Complejo de Castración, Freud formula el siguiente problema: “Cuando el sujeto estaba llegando a una primera maduración estaba preparado para realizar, aunque solo sea parcialmente, una estructuración más específicamente genital de la relación con su padre, rehusó la posición homosexual, que es la suya en esa relación con su padre, no realizó la situación edípico, rehusó – el término alemán es verwirft – todo lo que pertenece al plano genital. Ni siquiera se trata de la represión, en el sentido de un elemento que se habría realizado en cierto plano  y que sería repelido”.

Forclusión del Nombre-del-Padre es un concepto  ampliado por Jacques Lacan en su seminario “Las Psicosis” dictado durante los años 1955-1956.  La noción de Verwerfung indica que previamente ya debe haber algo que falta en la relación con el significante, en la primera introducción a los significantes fundamentales.

Previa  a toda simbolización –esta anterioridad es lógica y no cronológica- hay una etapa, lo demuestra la psicosis, donde puede suceder que parte de la simbolización no se lleve a cabo. Puede suceder que algo primordial en lo tocante al ser del sujeto no entre en la simbolización, y sea no reprimido sino forcluido. A la simbolización pura, primitiva llamada Bejahung la afectara la forclusión.

En la neurosis el mecanismo es bien distinto. El sujeto en el seno de la represión, tiene la posibilidad de arreglársela con lo que  vuelve a aparecer. En cambio en la psicosis lo no simbolizado reaparece en lo real, hay respuesta del lado del mecanismo de Verneinung (negación) pero son inadecuadas. Todo parece indicar que la psicosis no tiene prehistoria. Lo único que se encuentra es que cuando, en condiciones especiales, algo aparece en el mundo exterior que no fue  primitivamente simbolizado, el sujeto se encuentra inerme, incapaz de hacer funcionar la Verneinung con respecto al acontecimiento. Se produce entonces algo cuya característica es estar absolutamente excluido del compromiso simbolizante y se traduce en otro registro, por una verdadera reacción en cadena a nivel de lo imaginario.

“El  sujeto, por no poder en modo alguno restablecer el pacto del sujeto con el Otro, por no poder realizar mediación simbólica alguna entre lo nuevo y él mismo, entra en otro modo de mediación, por un pulular, una proliferación imaginaria, en los que se introduce de manera deformada y profundamente a-simbólica, la señal central de la mediación posible”. El significante mismo sufre un profundo reordenamiento que otorga ese acento tan peculiar a las intuiciones más importantes para el sujeto psicotico.

Lacan continúa y nos dice que en el despliegue de la psicosis se trata del abordaje por el sujeto del significante en cuanto tal, y de la imposibilidad de ese

abordaje. “No retorno a la noción de Verwerfung de la que partí, les propongo adoptar definitivamente esta traducción: la forclusión”.

¿Por qué Forclusión? Este término tenía dos acepciones en francés:

1-En derecho: Vencimiento de una facultad o derecho no ejercido en plazos prescriptos.

2-Figurativamente:

exclusión forzada, imposibilidad de entrar, de participar.

A partir de Lacan entonces adoptamos Forclusión como mecanismo que está en el origen de los estados psicóticos. Se trata de la Forclusión de un significante privilegiado el Nombre-del-Padre.

En el texto “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Ververnung de Freud” Lacan nos dice: La Forclusión ha salido al paso a toda manifestación del orden simbólico, es decir a la Bejahung que Freud establece como proceso primario en que el juicio  atributivo tomo su raíz, y  no es otra cosa sino la condición primordial para que de lo real venga algo a ofrecerse a la revelación  del ser. Tal es la afirmación primordial que no puede ya revelarse sino a través de las formas veladas de la palabra inconsciente, pues sólo por la negación de la negación permite al discurso humano regresar a eso.

¿Pero qué sucede pues con lo que no es dejado ser en esa Bejahung-afirmación primordial?  Freud nos ha dicho que lo que el sujeto ha forcluido  de la abertura del ser no volverá a encontrarse en su historia. “Lo que no ha llegado a la luz de lo simbólico aparece en lo real”

Pasemos a otro texto fundamental: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” Lacan nos dice que  Freud captó la aparición del significante Padre en cuanto autor de la ley, incluso con el asesinato del padre mostró  el momento fecundo de la deuda con la que el sujeto se liga para toda la vida con la Ley, el padre simbólico en cuanto significa esa Ley es por cierto el padre muerto.

Freud nos dio el Complejo de Edipo como un nudo esencial. Lo que está en juego en este complejo es (padre) -falo- madre-hijo. ¿Dónde está el padre ahí adentro? Está en el anillo que permite que todo se mantenga unido. La introducción del significante del padre, introduce de entrada una ordenación en el linaje, la serie de generaciones, la introducción de un orden que es muy distinto del orden natural.

“La noción de padre, muy cerca del temor a Dios, es lo que llame el punto de almohadillado entre el significante y el significado.” En la experiencia psicótica  este significante  Padre esta Forcluido, carece de ese punto de almohadillado entre  el significante y el significado y  se presentan en forma completamente dividida.

Tratemos, dice Lacan, de concebir ahora una circunstancia de la posición subjetiva en que, al llamado del Nombre-del-Padre responda la carencia del significante mismo. En la psicosis donde ese significante esta forcluido, cuando es llamado el Nombre del Padre puede responder en el Otro un puro y simple agujero, el cual por la carencia del efecto metafórico provocara un agujero correspondiente en el lugar de la significación fálica.

Sabemos que la significación fálica constituye el punto nodal en la constitución del Ser.   Frente a este agujero veremos en qué condiciones queda el Ser en la psicosis.

Nancy Hagenbuch

“Lejos , pues, de ser la locura el hecho contingente de las fragilidades de su organismo, es la permanente virtualidad de una grieta abierta en su esencia.

(…) Y el ser del hombre no solo no se lo puede comprender sin la locura, sino que ni aún sería ser del hombre si no llevara  en si la locura como límite de su libertad”.

“Acerca de la causalidad psíquica”. Jacques Lacan (1946)

A partir de la formalización de Jacques Lacan sobre  el descubrimiento freudiano  hoy sabemos que “…si el psicoanálisis reveló algo significativo y esclarecedor sobre las psicosis es trastocando las construcciones psiquiátricas desarrolladas por años con ayuda de nociones puramente funcionales cuyo pivote esencial estaba constituido  por el yo…”, lugar de captura y espejismo.

Vemos así que la  lectura que Jacques Lacan hace del texto del famoso historial del Presidente  Schreber pone de relieve la pertinencia de las categorías que Freud forjó al introducir al Sujeto en cuanto tal, lo cual significa no evaluar al loco en términos de déficit y de disociación de funciones, sino construir al sujeto. Construir este sujeto es cuestión de lógica. La lógica de la estructura del Sujeto en la psicosis está dirigido por el concepto freudiano de Verwerfung: lo rechazado en lo simbólico reaparece en lo real, redefinido por Jacques Lacan como forclusión del Nombre-del-Padre.

Este espacio coloca en su centro el concepto de forclusión del Nombre-del-Padre para señalar el rechazo que el psicótico mantiene con el saber inconsciente.

El sujeto humano deseante se constituye en torno a un centro que es el Otro en tanto le brinda su unidad, y el primer abordaje que tiene del objeto es el objeto en cuanto objeto del deseo del Otro. Esto define en el seno de la relación de la palabra algo que proviene de un origen diferente: es decir la distinción entre lo imaginario y lo real. En el objeto está incluída una alteridad primitiva, por cuanto primitivamente es objeto de rivalidad y competencia, lugar del pequeño otro, compañero especular de esa dialéctica. El conocimiento paranoico es un conocimiento instaurado en la rivalidad de los celos, en el curso de esa identificación primera que presupone El Estadio del Espejo. Esta dialéctica entraña siempre la posibilidad de que yo sea intimado a anular al otro si el punto de partida es mi alienación en el Otro, hay un momento en que puedo estar en posición- de un fantasma-  de ser a mi vez anulado por ese Otro. Pero está el orden simbólico, la palabra es siempre pacto, acuerdo: “esto es mío, esto es tuyo…” Pero ¿qué sucede cuando la carencia simbólica deja al sujeto por fuera de ese pacto? Esta distinción entre el Otro con mayúscula y el otro con minúscula fracasa y es en el ángulo abierto entre ambas relaciones que debe ser situada toda la dialéctica del delirio.

El sujeto psicótico, por efecto de ese accidente, quedará en una indefensión sufriente que traerá todo tipo de consecuencias…

Así vemos, como fundamento mismo de la estructura paranoica que el sujeto comprendió algo que él formula a saber, que algo adquirió forma de palabra, y le habla.

¿Y en el desencadenamiento…? Contamos a partir de Jacques Lacan con un desarrollo iluminador de lo que sucede en esa contingencia crucial del encuentro con Un-padre:  de la forclusión resulta un proceso cuya primera etapa será el cataclismo imaginario, es decir que ya nada de la relación mortal que es en sí misma la relación al otro imaginario puede ser dado, produciendo el despliegue y la puesta en juego del aparato significante: disociación, fragmentación, palabra jaculatoria, injuriosa, insignificante, demasiado significante… Después del encuentro, la colisión con el significante inasimilable del Nombre-del-Padre. El trabajo de la clínica consistirá  en reconstruirlo…

Estos conceptos permiten interrogar la clínica de la psicosis para dar estatuto a la propuesta lacaniana: “Se trata de no retroceder frente a la psicosis”.

M. Cristina Solivella de Pérez

Proponemos para 2018 volver a centrar el lugar del sujeto en las psicosis a partir de este operador estructural: LA FORCLUSIÓN DEL NOMBRE-DEL-PADRE.

Se ofrecen a continuación algunos de los temas que serán abordados:

*La categoría de sujeto en la psicosis.

*Retorno desde los aportes de Jacques Lacan a los textos de Sigmund Freud.

*La carretera principal: El Nombre-del-Padre.

*Concepto de desencadenamiento: el encuentro con “Un-padre”.

*La significación del delirio. El fenómeno de la alucinación.

*El significante en lo real.

*El objeto “a” en lo real: La voz y la mirada.

*El historial del Hombre de los lobos de Sigmund Freud.

*El sueño y lo real.

*Estabilización en las psicosis: desde la irrupción de “Un-padre” al “empuje-a-la-mujer”.

*Paranoia. El caso del Presidente Schreber.

*Paranoia femenina: El caso Aimeé.

*Melancolía: el dolor de existir.

* La folie à deux: El doble crimen de las hermanas Papin. “Marrana. Vengo del fiambrero” en  Seminario III “Las Psicosis” Jacques Lacan.

*Psicosis infantil. Debilidad infantil.

Se ofrecerán fragmentos clínicos de diferentes momentos del tratamiento de la psicosis para abrir  la interrogación de estos conceptos. Es nuestro deseo contar con la participación de aquellos que interesados en estos temas aporten sus casos clínicos, preguntas, comentarios  e inquietudes  para contribuir  con la rica experiencia de  construcción de la clínica de las psicosis. Los esperamos!