Taller Cambiemos Denuncia por Deseo

Taller Cambiemos Denuncia por Deseo

Taller: CAMBIEMOS DENUNCIA POR DESEO

26 de Mayo 2017 – 19 hs

últimos viernes de cada mes

Olga M. de Santesteban

¡Basta de denunciar la intimidad de una erótica!

Todo sujeto tiene en su vida la posibilidad de una nueva elección…de una vida diferente…de un nuevo deseo, para cambiar -lo que creyó era- un destino….solo sí… si pudo decir: ¡Basta del maltrato! ¡Basta del sufrimiento! ¡Basta de creer que el amor es sufrimiento!

El pasaje de la intimidad de una relación a la escena pública, lleva a la violencia y la violencia lleva al crimen … ¡no necesitamos en la escena pública los héroes de una aventura maldita!

Nuevos tiempos hacen emerger nuevos paradigmas …pero entonces tienen que caer otros…

Sin duda, tiempos de duelo para una nueva apuesta.

En el Psicoanálisis la palabra denuncia era patrimonio de una entidad clínica llamada paranoia…denuncia solo tiene existencia dentro de un delirio… entonces es necesario preguntarse qué determinó hacer pasar al imaginario colectivo en lo social, en lo político y en lo jurídico una dimensión que debería estar encerrada en el campo del delirio y la locura.

Es una verdadera estafa hacer creer que un delirio tiene visos de “realidad”, o corroborar que esa denuncia que nos ofrece el paranoico, puede ser una verdad que debe ser reconocida por otros y no “su verdad” o su “realidad”.

Que un paranoico nos ofrezca su sufrimiento y su padecimiento acerca de lo que ha creído que era el amor y la pasión, es porque nos toma como “testigo” de un drama que será necesario ligar o elaborar en el marco de una historia, para descubrir el motivo que lo ha desatado o desencadenado.

Esto ha sido aportado al pensamiento hace más de un siglo por Sigmund Freud y a partir de allí Jacques Lacan y otros pensadores han desarrollado este aporte en una extensión increíble que la formación analítica nos ha forzado a estudiar y redefinir cada una de estas categorías.

El psicoanálisis descubrió la heterogeneidad radical entre los fantasmas del varón y de la mujer, esto indica modos de goce diferente donde todo depende del encuentro amoroso que permite un cruce posible o un estallido donde el escándalo es la única solución cuando es imposible captar al otro en las redes del deseo.

Pasa así con cada campo de la ciencia que se aporta al pensamiento.

Por otro lado la emergencia de fenómenos creados por el hombre que se aportan a lo social como la guerra o los campos de concentración que inventó Hitler o los gobiernos dictatoriales, o la figura del femicidio, se inventaron como verdaderas invenciones…pero han sido fenómenos que la cultura misma ha sancionado política y jurídicamente.

Las situaciones de “excepción” no se pueden estatuir como situaciones “normales” que se integrarían a la vida cotidiana, “banalizando” su estado de excepción… porque ineludiblemente terminamos en un verdadero delirio frente al cual ya no se sabe que hacer… Así estamos.

Por otro lado tampoco se puede colocar en lo social leyes que alteren el imaginario colectivo de siglos sin considerar sus consecuencias.

Las nuevas ficciones jurídicas del siglo XXI cambian un imaginario colectivo de siglos de existencia, que reglaba la vida de los sujetos y su cotidianeidad.

Es evidente que ese imaginario colectivo que reglaba nuestras vidas, se encuentra en un destiempo esencial con las ficciones jurídicas ¿Qué hacemos?

Es un nuevo fenómeno enviar a los juzgados, a la policía y al periodismo,  la erótica de los sujetos. ¿Qué pueden hacer? ¿Con qué herramientas van a operar? Es un fenómeno parecido a la corrupción ¿Qué hacer entonces? ¿Pensar que todos son corruptos? ¿O psicóticos o perversos? Es una verdadera banalización alienante…

¿Qué ley puede decir cómo se goza?… y la ley puede sancionar los modos de goce?

Es necesario abrir nuevas preguntas para hacer emerger las verdaderas cuestiones y encontrar nuevas herramientas.