Les ofrecemos los trabajos presentados el 30 de Septiembre de 2017

EL CRIMEN DE LAS HERMANAS PAPIN…

…el lugar donde se inscribe la Ley.

Olga M. de Santesteban

Abrimos esta Jornada bajo el título: El Crimen de las hermanas Papin… el lugar donde se inscribe la ley.

Intentaremos cercar con la presentación y la película este nudo esencial que les mostrará el lazo esencial que une el crimen…al lugar de la ley.

Intentaremos la transmisión de este tema apasionante que desde los tiempos remotos de la cultura interroga a los investigadores acerca de los mecanismos que un grupo humano puede crear para alojar a los sujetos y su deseo.

El tema nos permite una reflexión sobre la condición femenina, la pasión amorosa, el sufrimiento y la mortificación que se encamina al acto criminal. En su tiempo, el crimen evocó la tragedia griega. En realidad fue la ferocidad del crimen lo que evocó la tragedia griega.

Lacan dice que las hermanas Papin evocan a las bacantes que despedazaban a sus víctimas en pleno éxtasis. Recordemos que las Bacantes es la tragedia por excelencia, la última de Eurípides que le devolvió a la tragedia su carácter de ritual sagrado y de misterio.

Las bacantes, presas de frenesí, descuartizaban, despedazaban, arrancaban los ojos a sus víctimas y mutilaban en verdaderos actos de locura.

La tragedia griega es un género teatral originario de la antigua Grecia, inspirado en los ritos y representaciones sagradas que se hacían en Grecia, cuyo argumento era la caída de un personaje importante.

El motivo de la tragedia griega es el mito –en cotejo con la condición humana.

El psicoanálisis rescató siempre que las formas noveladas que crean los poetas alrededor de los grandes mitos, han engendrado nuevas dimensiones del ser.

Sigmund Freud encontró en la genealogía trágica de los mitos –partiendo de la saga de Edipo- el crimen…crimen que nos muestra la trama más esencial de la relación del sujeto con el lugar donde se inscribe la Ley. Siguiendo esta huella logró atrapar la ley que regula el deseo y las formas de goce para todo sujeto.

Consideró que la Tragedia griega nos presenta un drama que pone en acto fantasmas esenciales que logró ubicar en el sujeto para dar razón al erotismo que da su fundamento al deseo y al campo de la sexualidad.

Estas figuras emblemáticas muestran esa íntima y misteriosa dimensión pasional del amor, del deseo y del goce femenino…que nos atrapan en su fascinación por la desmesura.

Los poetas griegos consideraron el lugar del espectador como esencial para lograr una “purificación de las pasiones”, pasiones que cada hombre posee y así, al asistir a la tragedia que se monta como una experiencia humana, la caída del héroe trágico y el castigo por su crimen –que se creía probable y necesario- permitían al espectador inscribir una dialéctica que vincula el crimen con la Ley. De este modo el espectador adquiría la sensación de que cuanto sucede al héroe o a la heroína, habría podido sucederle a él.

La importancia de los mitos, tal como lo planteaba Jacques Lacan, es que tienen por finalidad explicar los grandes misterios de la vida y de la naturaleza…poetizan “las grandes contingencias de una vida: la muerte, la mujer, el padre”. Y “lo que aún permanece en nuestra cultura de los mitos griegos constituye nuestra frágil amarra con el ser…que nos muestra la matriz originaria de la representación de nosotros mismos ante la ley. Y esto…porque el mito es una fórmula discursiva de transmisión de una verdad.

El mito de Edipo es el mito del origen del sujeto.

Volvemos siempre al mito para extraer el enigma de una voz y el ser, las máscaras del placer amoroso y el goce femenino -tal como lo vivió el adivino Tiresias- al atreverse a formular la pregunta esencial: ¿Cómo goza una mujer? y ¿el precio a pagar?… en el centro de la interrogación por el crimen y la ley, que sea un mito de origen indica que hay aquí un nudo esencial que marca la pregunta por la paternidad y la fe en la palabra de mujer. En verdad el padre es un acto de fe.

Desde la tragedia antigua -como rito colectivo de la polis- una larga historia en las obras de Esquilo, Sófocles, Eurípides nos ofrecen las protagonistas femeninas atormentadas por pasiones que se enfrentan al mundo de la razón…

Continuando la interrogación por el crimen, les ofreceremos una película sobre el “Crimen de las hermanas Papin”, que narra la historia y una extensa investigación a través de documentos, entrevistas e informes de archivo, relacionados con la familia Papin y sus tres hijas.

En Le Mans, en la casa de unos honorables burgueses de la pequeña ciudad provinciana, donde vivían un abogado, el Sr. Lancelin, su mujer y su hija Geneviéve; trabajaban hace siete años Christine (de 28 años) y Lea Papin (de veintiuno), como criadas con la familia Lancelin, criadas modelo, se ha dicho, excelentes trabajadoras, criadas-misterio, también, silenciosas… Lacan decía que este silencio, sin embargo, no podía estar vacío, incluso si era oscuro a los ojos de los actores.

Asisten a misa los domingos, no tendrán amistades, no se tratarán con nadie en el vecindario, pasarán sus horas libres recluidas en su cuarto, cosiendo, bordando…seres oscuros en un mundo enigmático, no dirigían la palabra a nadie, seres de una vida ritualizada que viven enteramente replegadas sobre ellas mismas.

Lacan se preguntaba, pero… ¿acaso le han preocupado a alguien hasta entonces, las rarezas que presentaban?

Hasta que un día, al anochecer, la oscuridad que las unía se materializa debido a un trivial apagón doméstico de la electricidad, se corta la luz, y el drama se desencadena muy aprisa llevando de golpe al paroxismo el furor; y se produce el asesinato de la Sra. Lancelin y su hija, cometido por las empleadas domésticas Christine y Lea Papin… sus palabras fueron: “sí, las masacramos”.

El crimen ha quedado registrado como un caso que nunca se había visto en los anales de la criminología francesa, un crimen “tan horrible, abominable y monstruoso como el sucedido la tarde del 2 de febrero de 1933 en la ciudad de Le Mans, al norte de Francia”… así expresaban su estupor los encargados de la justicia civil (policías, criminólogos y psiquiatras forenses).

Estupor ante la orgía de sangre, desconcierto por el trágico misterio, pero sobre todo, por la opacidad del enigma que envuelve esas vidas.

La película que ofrecemos, participó en la decimosexta edición del Festival de cine realizada en Mar del Plata, en marzo de 2001, recibiendo dos premios: el Ombú de Plata al mejor director Jean Pierre Denis; y otro para la mejor actriz Julie Marie Parmentier, que encarnó a Lea Papin, que han transformado lo siniestro y sórdido en belleza estética.

Tanto la película como la investigación posterior sobre la historia de la familia Papin, nos ofrece un relato apasionante, bellamente plasmado en las imágenes, que nos permitirá captar las consecuencias de la maternidad intrusiva, e inquisitoria, cuya dislocación delirante y vejatoria de todos los actos éticos que determinan a un sujeto, constituyen los antecedentes que se encaminan al acto criminal…y que nos muestra la locura de dominio, de manipulación, de celos, de reivindicación, de usurpación… que se encamina siempre al pasaje al acto como solución a la mortificación de un real en juego.

         La monstruosidad del crimen se inscribe en el terreno jurídico, pero rápidamente se desplazó al campo psiquiátrico para interrogar la responsabilidad del acto criminal…Jacques Lacan publica en la revista surrealista Le Minotaure, su artículo Los motivos del crimen paranoico…luego pasa al campo de la literatura, en 1947 Jean Genet publica su obra Las criadas, basado en esta historia…Jean Paul Sastre en Saint Genet et martyr y Simone de Beauvoir…con La force de l’age…recrean los hechos sucedidos aquel 2 de febrero de 1933 en la ciudad de Le Mans, en el norte de Francia…Paulette Houdyer publica Le diable dans la peau… más tarde Van Thier y Papatakis filmaran Les abysses… Jean Pierre Denis vuelve a llevar nuevamente al cine Les blessures assassines y Claude Ventura En quete des soeures Papin intenta con una nueva mirada ir a la búsqueda e investigación de la historia de las hermanas Papin, para buscar las razones de este asesinato salvaje en el centro de la opresión social, la censura sobre el sexo, la educación religiosa asfixiante en una pequeña y chata ciudad de provincia…en esa existencia campesina, el padre aparece como alcohólico, brutal, ha violado a una de sus hijas…pero la hipocresía social, produjo el milagro del silencio.

Volveremos a recorrer esta historia atravesando los diferentes escenarios que a través del tiempo guardan los signos del silencio.

Les presento así los ejes esenciales del Psicoanálisis atrapados en este programa que nos muestra los significantes fundamentales de un sujeto en la cultura, cuando alguno de ellos es alterado, resulta una profunda conmoción donde el sujeto queda desprovisto de todo sentimiento, esencialmente el amor…razón por la cual puede dar solución a su padecimiento a través del pasaje al Acto criminal.

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Para continuar atrapando los ejes que determinan el acto criminal, iremos al lugar esencial donde se desarrolla la maternidad intrusiva e inquisitoria, cuya dislocación delirante y vejatoria de todos los actos éticos que determinan un sujeto, esto es, la familia… escucharemos algunas notas del escrito de Jacques Lacan, “Los complejos familiares en la formación del individuo” de 1938 que nos presentará Adriana Beuille

EL CRIMEN DE LAS HERMANAS PAPIN

“Los complejos familiares en la formación del individuo” de Jacques Lacan

Adriana Beuille

La reflexión sobre la familia constituyó para Sigmund Freud un tema central en su teorización y en su descubrimiento del inconsciente, a partir de su retorno a la Antigua Grecia, a la larga historia de las familias monárquicas, a las transformaciones de sus relaciones internas hasta llegar a la familia burguesa, va a ubicar un pasaje de la familia biológica a la familia en relación al deseo.

Pasaje que abre el camino desde la decadencia del patriarcado a una nueva concepción de la familia donde el lugar del padre fuera redefinido.

Cuando hablamos de la familia debemos hablar de complejos familiares y para ello tomaré algunas puntuaciones del trabajo de Jacques Lacan sobre “Los complejos familiares en la formación del individuo” de 1938 escrito luego del trabajo sobre “Motivos del crimen paranoico: El crimen de las hermanas Papin” a fines de 1933.

Antes de este trabajo Jacques Lacan elabora en su retorno a Sigmund Freud “El estadio del espejo” una nueva lectura acerca del narcisismo. Con lo cual el complejo familiar debe ser leído a partir de la metapsicología freudiana, es decir una relación entre el complejo y la pulsión.

El complejo fue definido por Sigmund Freud como factor inconsciente, se revela como la causa de efectos psíquicos como actos fallidos, sueños, síntomas. Hay una representación inconsciente, designada como Imago. Complejos e Imago han revolucionado la psicología, especialmente la de la familia, que se ha revelado como lugar de elección de los complejos más estables y más típicos.

Los complejos son organizadores en el desarrollo psíquico, así, no solo justificaciones pasionales están motivadas en el inconsciente sino también racionalizaciones objetivables, las creencias delirantes en las que el sujeto afirma un complejo como una realidad objetiva, lo que se muestra en las psicosis familiares.

Complejos, imagos, sentimientos y creencias, son estudiadas en relación con la familia y en función del desarrollo psíquico que ellos organizan, desde el niño criado en la familia hasta el adulto que la reproduce.

La oralidad fija en el psiquismo la relación con la lactancia bajo el modo parasitario que exigen las necesidades de la primera edad del hombre. Representa la forma primordial de la Imago materna. El destete a través de todas las contingencias operatorias que implica, cuyos efectos individuales, anorexias, toxicomanías, neurosis gástricas revelan sus causas al Psicoanálisis.

Jacques Lacan subraya que la familia está organizada como un conjunto de representaciones inconscientes, marcadas por las funciones que anudan a lo paterno y a lo materno.

La identificación es una función psíquica, cuya originalidad ha sido establecida especialmente en el Complejo de Edipo, en el estadio denominado Estadio del Espejo, el reconocimiento por parte del sujeto de una imagen en el espejo, es dos veces significativo, el fenómeno surge a partir de los 6 y hasta los 18 meses, y nos va a revelar las tendencias de constitución de la realidad del sujeto, la imagen especular aporta un buen símbolo de dicha realidad, de su valor afectivo, ilusorio como la imagen y de su estructura como reflejo de la forma humana, la percepción de la forma del semejante como unidad mental está ligada a un nivel correlativo de inteligencia y sociabilidad.

Esta es una estructura arcaica del mundo humano, cuyos profundos vestigios ha mostrado el análisis del inconsciente, fantasma de desmembramiento, de dislocación del cuerpo entre los cuales las de castración son una imagen valorizada por un complejo particular, la Imago del doble cuyas objetivaciones fantasmáticas podemos encontrar en los sueños y en los síntomas.

Lo que el sujeto saluda en la imagen especular es la unidad mental que le es inherente. Lo que allí reconoce es el ideal de la Imago del doble, este es un mundo narcisista, todavía no contiene al prójimo, antes de que afirme su identidad el yo se confunde con esta imagen que lo forma, que lo aliena primordialmente.

El yo conservará de este origen la estructura ambigua del espectáculo del despotismo, de la seducción, del pavoneo, da su forma a pulsiones sadomasoquistas y escoptofílicas (deseo de ver y de ser visto), destructivas del prójimo en su esencia. Esta intrusión primordial permite comprender toda proyección del yo constituido, ya sea que se manifieste como mitomaníaca en el niño, cuya identificación todavía es vacilante, como transitivista en el paranoico, cuyo yo regresa a un estadio arcaico, o como comprehensiva cuando está integrada en un yo normal.

El yo se constituye al mismo tiempo que el prójimo en el drama de los celos, para el sujeto es una discordancia que interviene en la satisfacción, es decir la inclusión de un objeto tercero, competencia de una relación triangular. El sujeto atrapado en los celos por identificación, desemboca en una alternativa nueva en la que está en juego el destino de la realidad o bien reencuentra el objeto materno y se aferra al rechazo de lo real y a la destrucción del otro, (esta primera fórmula la veremos desarrollarse en la película) o bien conducido hasta algún otro objeto, lo recibe bajo la forma del conocimiento humano, ya que competencia implica al mismo tiempo rivalidad y acuerdo.

También puede reconocer al otro con que se produce la lucha o el contrato, en suma, encuentra al mismo tiempo al prójimo y al objeto socializado, (esta tercera posibilidad no la veremos en la película). El yo no alcanza antes de los tres años su constitución esencial, su sociabilización, a través de la simpatía celosa funda su pensamiento y su substancialidad. Estos rasgos son esenciales en el papel psíquico del complejo fraterno, el papel traumatizante del hermano está constituido por su intrusión, el hecho y la época de su aparición determinan su significación para el sujeto.

La intrusión parte del recién llegado para infectar al primogénito, sorprendido por el intruso en el desamparo del destete, lo reactiva sin cesar ante su espectáculo, hace una regresión, según los destinos del yo, que se revelará como psicosis esquizofrénica, o neurosis hipocondríaca, o bien reacciona mediante la destrucción imaginaria del monstruo, lo cual dará lugar, ya sea a impulsos perversos o a una culpabilidad obsesiva.

Si el intruso aparece después del Complejo de Edipo, es adoptado en el plano de las identificaciones parentales más densas afectivamente y más ricas por su estructura, ya no es para el sujeto el obstáculo o el reflejo, sino alguien digno de amor o de odio, las pulsiones agresivas se subliman en ternura o en severidad.

Las conexiones de la paranoia con el complejo fraterno se manifiestan por los temas de filiación, de usurpación, de desposeción, del mismo modo que su estructura narcisista se revela en los temas más paranoides de la intrusión, de la influencia, del desdoblamiento del doble y de todas las transmutaciones delirantes del cuerpo. El grupo familiar reducido a la madre y a la fratria, perfila un complejo psíquico donde la realidad tiende a permanecer imaginaria.

La clínica muestra que el grupo así descompletado es muy favorable a la eclosión de las psicosis y que en él se encuentra la mayoría de los casos del delirio de a dos, en la película esto se muestra muy bien

Sigmund Freud dio a luz el concepto de complejo al descubrir en el análisis de las neurosis los hechos edípicos. El Complejo de Edipo define las relaciones psíquicas en la familia y le subordina todas las variaciones sociales que podemos encontrar. Esto ha permitido situar en la historia a la familia paternalista. La existencia de la sexualidad infantil ya no se discute, las instancias psíquicas como el Superyo y el Ideal del yo nos dan cuenta de un orden para explicar muchas anomalías del comportamiento humano, como ser inhibiciones de la actividad creadora, como inversiones sexuales y un gran número de trastornos que aparecen en el plano de las funciones somáticas. Todo esto está muy bien representado en la película.

Descubrir que desarrollos tan importantes para el hombre como la represión sexual y la sexualidad estaban sometidos a la regulación y a los accidentes de un drama psíquico de la familia, fue proveer una contribución muy importante a la antropología del agrupamiento familiar, especialmente al estudio de las interdicciones que ya se formulaban universalmente y que dichas interdicciones recaían sobre el comercio sexual entre los miembros de la familia.

El deseo edípico se muestra más intenso en el niño, la represión revela que esto se debe al complejo de castración. Esta represión se opera mediante un doble movimiento del sujeto, agresividad contra el progenitor respecto del cual su deseo sexual lo sitúa como rival, temor secundario experimentado como retorno de de una agresión semejante. Ambos movimientos se apoyan en un fantasma, este fantasma consiste en la mutilación de un miembro, que solo puede servir para castrar a un macho, pero la realidad aparente de este peligro llevo a Sigmund Freud a concebirlo como experimentado por su valor real, en un temor inspirado en el macho por el macho, el padre.

En esta vía Freud contaba con el apoyo de un dato sociológico, no solo la interdicción del incesto con la madre tiene un carácter universal, mediante las relaciones de parentesco infinitamente diversas y a menudo paradójicas que las culturas primitivas marcan, con el tabú del incesto sino que además, cualquiera que sea en una cultura el nivel de la conciencia moral, esta interdicción es siempre expresamente formulada.

Jacques Lacan toma el texto freudiano “Tótem y Tabú” (que después veremos) para ubicar que se produce el salto teórico de la familia conyugal que él observaba en sus sujetos, a una hipotética familia primitiva concebida como una horda, dominada por un macho que en razón de su superioridad biológica, acapara a las hembras jóvenes. Se basa en un vínculo que se constata entre los tabúes y las observaciones respecto del tótem alternativamente objeto de inviolabilidad y de orgía sacrificial. Imagina un drama del asesinato del padre por parte de los hijos, seguido de una consagración póstuma de su poder sobre las mujeres por parte de sus asesinos, prisioneros de una rivalidad irresoluble, acontecimiento primordial del que con el tabú de la madre, habría surgido toda tradición moral y cultural.

La tiranía permanente ejercida por el jefe de la horda, se reduciría a un fantasma cada vez más incierto a medida que avanza nuestro conocimiento del hombre. Las huellas universalmente presentes y la amplia supervivencia de una estructura matriarcal de la familia, una represión muy rigurosa de la sexualidad, manifiestan que el orden de la familia humana tiene fundamentos que se sustraen a la fuerza del macho.

El complejo de Edipo ha permitido desde hace muchos años objetivar la estructura psicológica de la familia, el Complejo de Edipo marca todos los niveles del psiquismo.

El material de la experiencia clínica revela que el fantasma de castración está precedido de toda una serie de fantasías de la dislocación y el desmembramiento pasando por la eviración, por la eventración, hasta la devoración y el enterramiento, que corresponden a todas las privaciones que se colocan dentro del seno de la familia.

El complejo de Edipo marca la cima de la sexualidad infantil, es también el resorte de la represión que reduce sus imágenes al estado de latencia hasta la pubertad, aunque determina una condensación de la realidad en el sentido de la vida, es también el momento de la sublimación que en el hombre abre a esta realidad su extensión desinteresada. La estructura del drama edípico designa al padre para dar a la función de sublimación su forma más eminente. La Imago del padre, a medida que se hace dominante, polariza en ambos sexos las formas más perfectas del ideal del yo, de las que bastan con indicar que realizan el ideal viril en el muchacho, en la niña el ideal de la femineidad.

Jacques Lacan siguiendo a Freud sostiene que todo sujeto está sometido a la ley simbólica, con su construcción de los tres registros Simbólico, Imaginario y Real hace una lectura del complejo familiar en la psicosis, ubicando el lugar del padre no como función interdictiva en su doble operación sobre el lugar materno y sobre el niño, lugar de la primera sublimación, sino como padre real, lugar del que no representa una función sino quien la encarna, dejando al niño bajo los efectos de una maternidad intrusiva que no permite un lugar de existencia para el niño, queda como un objeto, como una marioneta, así lo encontramos en la película que vamos a ver.

Esto es lo que Lacan llama grupo familiar descompletado, allí donde la alteración de las categorías espacio y tiempo, que no se han podido adquirir en el Estadio del Espejo modifican su relación con la realidad, lleva a un aislamiento social al que este grupo familiar es propicio y alcanza su efecto máximo, en la “pareja psicológica” (término tomado por Lacan del Dr. Logre), formada por una madre y una hija, o dos hermanas como el caso de las hermanas Papin, denominado “folie a deux” por la psiquiatría o delirio de a dos.

Jacques Lacan continúa sus investigaciones a lo largo de los años, y va a decir que en realidad se trataba de tres Clemence la madre, y sus hijas Christine y Lea, porque Emilia la hermana mayor se había ido muchos años antes cuando entra de monja en el convento, y deja el camino libre a esta furia materna sobre las hijas que siguen.

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Olga M. de Santesteban:

Continuaremos abordando este tema apasionante para escuchar el aporte esencial de Sigmund Freud sobre el tema del crimen. Lo más increíble de este trabajo es la recuperación que realiza Freud de la organización de los primeros grupos humanos, donde los hombres que se encontraron -y hasta hoy no se han encontrado otras organizaciones humanas- captaron que para construir los grupos humanos debían lograr un acuerdo esencial sobre las interdicciones más importantes que darían fundamento a los logros culturales: no matarás y no cometerás incesto, se convirtieron para todo hombre en un referente crucial de una posición ética. Escucharemos a Perla Trajtemberg en la recuperación de algunos ejes del trabajo de Sigmund Freud ,“Totem y Tabú”

 

“El Crimen de las hermanas Papin”

“Tótem y Tabú…” de Sigmund Freud (1913)

En el origen de la Cultura…

                                          El Mito del asesinato del padre de la horda primordial

Perla Trajtemberg

Convocada por el tema que nos reúne, la proyección del film que presenta “El crimen de las hermanas Papin”, me surgió el deseo de recorrer el texto que conocemos en forma abreviada como “Tótem y tabú…” de Sigmund Freud, cuyo título completo es: “Tótem y Tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos” de (1913), con el objetivo de recuperar y compartir con ustedes lo que le dio fundamento a esta investigación freudiana y a la creación del mito del asesinato del padre, que según Jacques Lacan… es el único mito aportado a la modernidad y nada más ni nada menos fue Sigmund Freud quien lo hizo.

El desarrollo que Sigmund Freud nos propuso gira en torno de la noción de crimen y sus consecuencias en el origen de la sociedad humana. Freud encuentra en este origen dos interdicciones que serán el fundamento de la cultura: no matarás y no cometerás incesto. Siguiendo su construcción mítica… en el origen encontramos el asesinato del padre de la horda primordial como condición para el comienzo de las organizaciones sociales, las limitaciones éticas y la religión.

No deja de maravillarnos cada vez, la anticipación freudiana y su búsqueda de aquello que puede ser establecido como universal. Será años después, en la década de 1950, cuando el antropólogo Claude Lévi Strauss, considerado el verdadero fundador de la antropología en el sentido moderno del término, seguiría esa senda y daría a la prohibición del incesto una iluminación nueva al mostrar que la misma responde al paso de la naturaleza a la cultura, dándole un carácter universal y llevando a una nueva valorización el estudio del conjunto de las sociedades humanas. Según su hipótesis a la universalización de la prohibición del incesto correspondía un sistema de intercambios matrimoniales regulado por una organización estructural que escapa a la conciencia individual y atraviesa a cada sociedad en su conjunto, más allá de su geografía.

Bien conocido es que Sigmund Freud fue un hombre sumamente culto, también un apasionado por la antropología, la historia de los pueblos, sus sagas, mitos y folklore, investigador minucioso tuvo una pretensión al ofrecer los cuatro ensayos que reúne este escrito, dicho con sus propias palabras: “echar puentes entre etnólogos, lingüistas, folklorólogos, por un lado, y psicoanalistas por el otro…”

James Strachey destaca en la “Nota Introductoria” al texto en versión inglesa que Sigmund Freud le había declarado, probablemente en 1921, que consideraba a “Tótem y tabú”, su obra mejor escrita y que fue durante toda su vida uno de sus libros favoritos, a tal punto que resumió su contenido y lo examinó con particular cuidado en el capítulo VI de su “Presentación Autobiográfica” (1925) y lo citó muchas veces en la última obra publicada estando él en vida “Moisés y la religión monoteísta” (1939)

Es de destacar también que en vida de Freud el libro fue traducido al inglés, húngaro, español, portugués, francés, italiano, japonés en dos oportunidades y hebreo, traducción que cuenta con un prólogo de Sigmund Freud.

  • Abordemos el Mito del Asesinato del padre de la horda primordial

El ensayo de Freud es un desarrollo de antropología social, una recuperación de las investigaciones y teorías forjadas sobre los pueblos primitivos, hipótesis obtenidas tras la realización de estudios de campo y que han consignado la relación de los pueblos salvajes con su tótem y sus tabúes, es decir, las prohibiciones que se imponían para poner freno a sus tentaciones.

Destaquemos los autores que Freud cita: Herbert Spencer, J. G. Frazer, A. Lang, E. B. Tylor, W. Wundt y fundamentalmente el aporte de William Robertson Smith: físico, filólogo, crítico de la Biblia e investigador de la Antigüedad que fallece en 1894 y de quién Freud extrae de su obra publicada en 1889, sobre la religión de los semitas, el supuesto de que una peculiar ceremonia, el llamado banquete totémico, había formado parte del sistema totemista desde su comienzo.

Partamos de considerar ¿Qué es el tótem?: “Por regla general, un animal comestible, inofensivo, o peligroso y temido; rara vez una planta o una fuerza natural (lluvia, agua) mantiene un vínculo particular con la estirpe entera. El tótem es en primer lugar el antepasado de la estirpe, pero además su espíritu guardián y auxiliador, envía oráculos y aun cuando sea peligroso, conoce a sus hijos y es benévolo con ellos. Los miembros del clan tienen la obligación de no aniquilarlo y de abstenerse de comer su carne”, y quizás, tengamos que aprender de la relación del clan al tótem: es por el cuidado, la defensa y el temor a las consecuencias o a una culpabilidad oprimente que cada uno vela por no transgredir y respetar la autoridad que le confieren a su tótem, por el bien de la comunidad toda.

Es un animal prohibido para los miembros de la tribu, pero hay un día donde darle muerte, devorarlo y celebrar el acto realizado, está enmarcado como día de Fiesta, en él, el exceso está permitido, más bien dice Freud, es obligatorio, forma parte de los rituales organizados para habilitar la violación solemne de una prohibición.

Freud nos propone representarnos la escena del banquete totémico, aportando su lectura singular al mismo. Según él “… el clan, en ocasiones solemnes, mata cruelmente y devora crudo a su animal totémico, su sangre, su carne y sus huesos; los miembros del linaje se han disfrazado asemejándose al tótem, imitan sus gritos y movimientos como si quisieran destacar la identidad entre él y ellos. Ahí actúa la conciencia de que ejecutan una acción prohibida al individuo y sólo legítima con la participación de todos; por otra parte, ninguno tiene permitido excluirse de la matanza y del banquete. Consumada la muerte, el animal es llorado y lamentado. El lamento totémico es compulsivo, arrancado por el miedo a una amenazadora represalia, y su principal propósito es… sacarse de encima la responsabilidad por la muerte.”

Pero nos dice Freud “… a ese duelo sigue el más ruidoso júbilo festivo, el desencadenamiento de todas las pulsiones y la licencia de todas las satisfacciones… esencia de la fiesta, y nos plantea que: “El psicoanálisis ha revelado que el animal totémico es realmente el sustituto del padre” entonces continúa su hipótesis y concluye que así se puede entender la contradicción

“que estuviera prohibido matarlo en cualquier otro caso, y que su matanza se convirtiera en festividad; que se matara al animal y no obstante se lo llorara.”

Y nos ofrece su novedad para el siglo XX… “La actitud ambivalente de sentimientos que caracteriza todavía hoy al complejo paterno en nuestros niños, y prosigue a menudo en la vida de los adultos, se extendería también al animal totémico sustituto del padre.”  

A partir de aquí Freud une fenómenos que habían quedado separados desde el planteo de Darwin sobre la horda primordial. En ella hay un padre violento, celoso, que se reserva todas las hembras para sí y expulsa a los hijos varones cuando crecen. Freud dice que este modelo no deja espacio alguno para los comienzos del totemismo. Entonces se dirige al banquete totémico y desde allí extrae los elementos para crear su mito.

“Un día los hermanos expulsados se aliaron, mataron y devoraron al padre, y así pusieron fin a la horda paterna. Unidos osaron hacer y llevaron a cabo lo que individualmente les habría sido imposible (Quizás un progreso cultural, el manejo de un arma nueva, les había dado el sentimiento de su superioridad.) que devoraran al muerto era cosa natural para unos salvajes caníbales. El violento padre primordial era por cierto el arquetipo envidiado y temido de cada uno de los miembros de la banda de hermanos. Y ahora, en el acto de la devoración, consumaban la identificación con él, cada uno se apropiaba de una parte de su fuerza. El banquete totémico, acaso la primera fiesta de la humanidad, sería la repetición y celebración recordatoria de aquella hazaña memorable y criminal, con la cual tuvieron comienzo tantas cosas: las organizaciones sociales, las limitaciones éticas y la religión”

Basado en la hipótesis de la ambivalencia de los sentimientos es que Freud entiende que tras el odio que promueve la acción criminal emerge, por amor al padre, el arrepentimiento sentido en común, dando nacimiento a la conciencia de culpa. El muerto se volvió aún más fuerte de lo que fuera en vida…

  • El parricidio – La génesis del superyó – La interdicción al goce

Freud asevera que en todo hombre habita la herencia filogenética, es por ello que es de suma importancia esta construcción mítica, dado que su investigación con la neurosis le reveló que el psiquismo del hombre moderno conserva la huella de los acontecimientos de los siglos que le precedieron.

Es así que el parricidio y su consecuencia para el hombre primitivo, inscribió para el hombre de los siglos venideros la interdicción al goce sobre dos prohibiciones: el crimen y el incesto, dando una nueva organización a las sociedades y religiones futuras que se apoyarían para fundar su cuerpo doctrinal y crear sus mitos basándose en la antigua religión totemista.

Nos dice Freud sobre el padre de la horda y su sustituto el tótem: “Lo que antes él había impedido con su existencia, ellos mismos se lo prohibieron ahora en la situación psíquica de la “obediencia de efecto retardado (nachträglich) que tan familiar nos resulta por los psicoanálisis.

Revocaron su hazaña declarando no permitida la muerte del sustituto paterno, el tótem, y renunciaron a sus frutos denegándose las mujeres liberadas (fundando la exogamia). Así desde la conciencia de culpa del hijo varón, ellos crearon los dos tabúes fundamentales del totemismo, que por eso mismo necesariamente coinciden con los dos deseos reprimidos del complejo de Edipo. Quien los contraviniera se hacía culpable de los dos únicos crímenes en los que toma cartas la sociedad primitiva.”

Hay un desarrollo fascinante que nos propuso Jacques Lacan en su seminario “La Ética del psicoanálisis” dictado entre 1959-60 que nos conduce a interrogar a qué se vincula la ética y la experiencia moral de los sujetos.

Nos dice que “no todo en la ética está vinculado con el sentimiento de obligación…. La experiencia moral… la referencia a la sanción, coloca al hombre en cierta relación con su propia acción que no es sencillamente la de una ley articulada, sino también la de una dirección, una tendencia… un bien al que convoca, engendrando un ideal de conducta… si hay algo que el análisis indicó es realmente, más allá del sentimiento de obligación en sentido estricto, la importancia, la omnipresencia del sentimiento de culpa.

Lacan recupera de Freud para una interrogación ética el universo de la falta y se pregunta de qué falta se trata, ¿Es acaso la falta que en su inicio designa la obra freudiana, el asesinato del padre, ese gran mito que Freud ubicó en el origen del desarrollo de la cultura? ¿O es ésta acaso la falta más oscura y más original todavía, cuyo término llega a plantear al final de su obra, la pulsión de muerte, en tanto el hombre está anclado, en lo más profundo de él mismo, en su temible dialéctica?

Al finalizar “Tótem y Tabú”, Freud apela a la frase de Goethe, en Fausto “En el comienzo fue la acción” con ella nos quiere mostrar que el primitivo no está inhibido, que en él el pensamiento se transpone sin más en acción; para él la acción es, por así decir, un sustituto del pensamiento.

Freud reflexiona sobre el destino de la humanidad y dice que si el primitivo hubiera funcionado como el neurótico, sus meros impulsos de hostilidad hacia el padre, la existencia de la fantasía de deseo de darle muerte y devorarlo, pudiera haber bastado para producir aquella reacción moral que creó al totemismo y al tabú. Así escaparíamos a la necesidad de reconducir el comienzo de nuestro patrimonio cultural, del que con justicia estamos tan orgullosos, a un crimen cruel que afrenta nuestros sentimientos… la realidad psíquica habría poseído sustantividad bastante para ser la portadora de todas esas consecuencias.

Para concluir, Freud ha aportado a través de sus tres mitos con los que bordea la relación al padre: Edipo, Moisés y Tótem y Tabú un valor universal que se revela en la construcción mítica, que es la relación al padre. Mostró como nos enseñó a leer Jacques Lacan, que el mito vehiculiza una verdad que sólo puede ser revelada en su estructura de ficción. En Tótem y Tabú, nos ofreció la ley de interdicción al goce que une el deseo a la ley para todo sujeto, para que cada quien encuentre una administración en sus tendencias, en lo que se convierte en su bien, para que en sus actos y sus consecuencias pueda leerse que los deseos primordiales para todo hombre salvaje o moderno, están interdictos y que esto funda el lazo entre los seres, nuestro ser civilizado y nuestra cultura y que el amor al padre y al semejante es la única herramienta que nos queda como sociedad para que el crimen no nos lleve la delantera.