La apuesta por el Psicoanálisis 
Olga M. de Santesteban
ENTRE EL GOCE SOLITARIO DEL SÍNTOMA Y EL ANALISTA... UN ACTO Olga M. de Santesteban |
Se presentaran en este espacio una serie de articulaciones para situar lo que se despliega en el principio de la entrada en análisis, desde ese yo (je) que se interroga sobre lo que quiere... hasta la respuesta que otorga el analista, del cual se espera un bien decir sobre las condiciones de goce, esto es, decir de una manera más precisa las formas de goce artesanalmente construídas en lo puntual de cada historia.
Estas líneas marcan una serie de axiomas fundamentales que dirigen mi trabajo en la Sección Clínica, donde a lo largo de estos años un espacio especialmente dedicado al tema "Los tiempos lógicos de la entrevista preliminar" me ha permitido exponer el concepto y hacer una serie de aportes acompañando la presentación de los casos clínicos.
En esta ocasión me voy a dedicar a responder una serie de preguntas que me formularon por escrito intentando recolocar conceptos de diferentes momentos de la obra de Jacques Lacan que les permitirán reagrupar los interrogantes y recorrer la bibliografía.
Jacques Lacan consideraba que los psicoanalistas forman parte del concepto de inconsciente, puesto que constituyen aquello a lo que éste se dirige... y que en esta hipótesis se le pide que pueda experimentarse sometido a la rajadura del significante |
EL ACTO AL COMIENZO DE UN PSICOANÁLISIS |
En el centro de la presentación de una demanda emerge siempre una interrogación que se torna crucial: ¿Qué es un comienzo?
Hay un acto en todo comienzo, es el acto de decidirse, es la apuesta a una renovación y a un compromiso que le tocará al analista situar.
Jacques Lacan decía que analizante es ese sujeto cuya elección es la de probarse a los efectos del Lenguaje, encomendándose a la deriva de Lalengua encontrando el punto donde su deseo hace obstáculo.
También decía: me la paso pasando el pase.
Esto tiene para mí una renovación permanente, que me permite decir que dependerá del analista y de cómo esté presente para él el comienzo y el acto de decidirse lo que sellará la inscripción de ese acto y la recuperación de la constelación tan particular en la cual el acto y la decisión fueron posibles para el futuro analizante.
Hay aquí un punto crucial que depende del lugar que ocupa el plus de goce para el analista. Esto implica la relación que mantiene con el universo de la falta y decir esto supone disponer para cada ocasión del valor de apuesta que realiza para encauzar su vida en la causa del deseo.
Apuesta a una renovación... apuesta por el amor y sus ficciones... apuesta por la división de sujeto... apuesta para reinventar el lazo social en una vida que necesita de la poesía para captar en la letra su cifra de goce.
En "El Acto psicoanalítico", (1967-68) Lacan ubicaba que todo acto de comienzo está ligado a la determinación significante de un comienzo.(es porque el 31 de Diciembre se ubica como fin de año que el Iº de Enero toma valor de comienzo).
DEL ACTO AL ACTA |
“He introducido la dimensión en que el analista depende de su acto, el descubrirse de lo falaz de aquello que lo satisface, el asegurarse por sí mismo de no ser lo que ahí se hace”
Jacques Lacan 9 de Diciembre de 1967 |
Todo acto implica un acta, esto es, supone una inscripción (Ej. Acta de nacimiento). El acta hace del acto algo fechable.
Un comienzo es el surgimiento de una dimensión absolutamente nueva e innovadora que supone la puesta en acto de una realidad desconocida. Se abre un interrogante: ¿Cómo el analista inscribe esta decisión en el comienzo de una historia?...
Daré una primera respuesta: el analista inscribe esta decisión a partir de maniobrar la transferencia.
La transferencia supone la pregunta por el saber y el analista ofrece la dimensión interpretativa que es saber leer de otra manera, apuntando al goce, una cadena que es ya de articulación significante.
La pregunta por el saber interroga -al futuro analizante- en aquello que le concierne en tanto tiene que plantearse como sujeto sexuado.
Lacan señaló en reiteradas oportunidades que el neurótico llega con la convicción que los impasses del acto sexual dependen del partenaire.
Se tratará de recorrer en las distintas estructuras la posición del sujeto y sus relaciones con el goce. ¿Qué sujeto? Ese sujeto que no está localizado por los significantes, sino por ese objeto del cual el cuerpo goza... objeto opaco, del cual no se tiene ninguna idea... objeto nominado por Jacques Lacan como estructura del objeto "a". Consideramos que sólo por medio del psicoanálisis se encuentran las estrategias que permiten intervenir en las relaciones del sujeto y el goce.
Pero el sujeto es un sujeto dividido, dividido de su producción de goce... un goce que se puede leer... se pueden leer las condiciones en que el goce opera para situar al sujeto en relación a la causa de su deseo.
Lacan señalaba, no un goce cualquiera, sino el plus de gozar... dado que eso es lo que Freud hacía... buscar el plus de gozar que comanda al sujeto.
SITUAR LA CONSTELACIÓN |
La presentación de la demanda nos lleva a situar la constelación en la cual surgió el acto de decidirse y qué lugar ocuparía allí el analista.
Esto tiene más valor que los datos de la historia en esta primera etapa.
Cuando digo constelación, me refiero a la trama significante a partir de la cual surge el pedido y formula su demanda.
Tomo aquí constelación, siguiendo a Jacques Lacan en El mito individual del neurótico de 1953, cuando al abordar el texto freudiano de El Hombre de las Ratas, lee la constelación original que presidió el nacimiento del sujeto, su destino y casi su prehistoria, a saber, las relaciones fundamentales que estructuraron la unión de sus padres como un nudo, a partir del cual se puede leer La Leyenda de la Tradición Familiar y su presencia en la última aprehensión obsesiva donde vemos repetirse el argumento imaginario al cual llega como a la solución de la angustia vinculada con el desencadenamiento actual de su crisis.
Constelación esta tomada aquí en el mismo sentido en el que hablan los astrólogos.
Recordemos que este texto ha sido decisivo porque Freud descubre la prehistoria del Complejo de Edipo en esta constelación y pasa a transformar la trilogía Edípica en un Cuaternario, contando con el desdoblamiento de cada uno de los personajes, donde toman un valor de goce el lugar de la Otra mujer para el padre y el lugar del hombre idealizado para la madre.
Estructura Cuaternaria cuyos miembros están unidos por la dimensión del goce que determina y nutre el síntoma del sujeto, su fantasma y su deseo.
Me detengo en estos puntos el tiempo necesario para darles un lugar y ubicar cómo se realizó la elección y la aparición del nombre del analista, las referencias de lo escuchado y la consecuencia que esto tuvo.
DE LA CONSTELACIÓN A LA INVENCIÓN Sq: EL SIGNIFICANTE DE LA TRANSFERENCIA S ------------ ----> Sq ------------------- s (S1, S2 ...Sn) |
Esta fórmula corresponde al algoritmo de la entrada en análisis.
A partir de La Proposición del 9 de Octubre de 1967, Jacques Lacan ubicó los términos del algoritmo de la entrada en análisis.
Un significante cualquiera se convierte en significante de la transferencia, si y solo sí, hay posibilidad de emergencia de un sujeto en relación a la cadena del saber inconsciente. Sq se anuda al nombre del analista.
Esta fórmula inaugura para los analistas un nuevo modo de pensar la entrada en análisis.
¿Qué valor le adjudico a esto? Diría que le adjudico un valor central en tanto lo entiendo como la entrada de una verdadera invención a la cura, que va a reordenar de un nuevo modo lo real
Esta invención se refiere a cómo imaginó el consultorio, a cómo ciertas frases en relación al nombre del analista empiezan a instalarse en la cotidianeidad del sujeto aún antes de la llegada al consultorio.
Entiendo que esto no es un material que debería surgir por preguntas del analista, sino que observo que está siempre presente y sólo se trata de mantener una referencia puntual al relato que se había producido a veces colateral al relato del síntoma al cual acompaña.
En este material que emerge al desplegar la actualización de los temas neuróticos que determinaron la demanda de análisis, Lacan nos enseño a establecer el significante de la trasferencia al que nombró Sq, lo cual permite abrir a la emergencia del sujeto supuesto saber, haciendo un aporte de saber para cercar el goce ignorado que se encuentra en la estructura del fantasma, pudiendo, así, vislumbrar los trazos de una simbolización en la trama que constituye lo real.
Al mismo tiempo que se abre el camino para situar el síntoma, se asiste al modo en que el analizante produce el movimiento por el cual el analista va a quedar incluído en el fantasma fundamental.
Lacan insistía: La transferencia, vengo martillándolo desde hace algún tiempo no se concibe sino a partir del término del sujeto supuesto saber |
EL ACONTECIMIENTO...
SE INSCRIBE EN EL SÍNTOMA |
Hay un cambio en la teoría que me interesa rescatar en este punto.
En la época del historial de El Hombre de los Lobos, Freud tenía la intención -así lo formuló- de buscar una escena determinante de un real último a situar.
Con Jacques Lacan, un aporte esencial, ubica que en el síntoma se encuentran los significantes fundamentales de la escena traumática, y que la presentación de la demanda de análisis, vuelve a reproducir el molde original en el que se marcaron las condiciones de goce.
Esto transformó de modo esencial la posición del analista, si se dedica a recomponer el contexto en el que surgió la demanda de análisis tiene ante sí el marco en el cual se colocaran los circuitos de la repetición y volverá a asistir a los formas de expresión de sus demandas junto a los impasses que se producen....
De este modo el acontecimiento se inscribe en el síntoma, y se despliega en la transferencia.
No hay un real último porque no hay un real fuera de una primera captación significante. Esto da razón al concepto de imposible y a la noción de mito.
Tomo invención tal como en El Hombre de las ratas se presenta. Encontramos allí que previo a la decisión de consultar con Freud se encuentra la escucha del relato del suplicio hecho por el Capitán Cruel. Relato escuchado que comienza a tener consecuencias en tanto lo sumerge en una satisfacción en más, esto es, un goce que lo asusta y aterroriza pero que relata a Freud en un estado de horror fascinado que suscita angustia.
La genialidad de Freud es haber ubicado el goce ignorado en la escucha de ese relato que corresponde a la lectura de un texto que había realizado el Capitán Cruel. Al relatarlo le ofrece una figura para el goce.
Creo que este valor que adquieren ciertas frases escuchadas funcionan como disparadores para hacer emerger formas de goce y se encuentran siempre en la constelación que sostiene el pedido de análisis.
DE LA BÚSQUEDA DE UN PARTENAIRE... SE INSCRIBE EN EL SÍNTOMA |
¿Cuál es el partenaire con el que se encuentra el analista? Si se trata del sujeto, se tratará de hacer de ese partenaire un sujeto. Los primeros relatos se colocan siempre en la mostración de lo que no anda, del fracaso en el lazo social... de un goce solitario y asustante... de la búsqueda de un partenaire.
Trae palabras... que ya no sirven por conocidas, por reiteradas... por escuchadas infinitamente en una repetición perseguida que no cesa de mostrar la dimensión de imposible.
Esas palabras no sirven para hacer apertura del inconsciente.
Lacan desde sus primeros Escritos, especialmente en La dirección del cura y los principios de su poder (1958), La instancia de la letra en el inconsciente o La razón desde Freud (1957), La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis (1955) y en Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano (1960) fue mostrando que hay muchas prácticas de la palabra. El psicoanálisis agrega a la palabra otra dimensión para inscribirla en el discurso analítico: la dimensión de la transferencia y sus maniobras.
LA TRANSFERENCIA...
UNA SUPOSICIÓN DE SABER |
El discurso analítico plantea que para manipular la palabra en una cura, esto es, hacer emergencia del inconsciente, hacer emergencia del sujeto y de su división, es necesario que exista una suposición de saber colocada en la palabra. Es sólo por esta suposición de saber que la palabra se plantea como un enigma a ser descifrado aunque no sea el analista quien lo descifre.
Es por esto que Lacan se pregunta:
¿Quién habla? cuando se trata del sujeto del inconsciente. Pues esta respuesta no podría venir de él, si él no sabe lo que dice, ni siquiera que habla, como la experiencia del análisis nos lo enseña. |
El sujeto freudiano es un sujeto tomado en el movimiento de ocultación significante... hay sumisión del sujeto al significante... y por efecto de puntuación, por cambio de registro, por pasaje de lo metafórico a una lectura a la letra, por escansión... por las distintas maniobras del analista se producirá un efecto de retorno de la palabra sobre aquel que habla... así de este modo comenzará una cierta forma de estar implicado en la palabra que se dice y así hará su entrada a la transferencia el sujeto supuesto saber.
Este supuesto sujeto saber surge por un artificio de la situación o por el azar que precipita su emergencia y se suelta del analizante. Azar sin duda, inscripto en su deseo.
Si como decía Lacan El lenguaje entrega su sentencia a quien sabe escucharlo, así se puede introducir ese lugar del sujeto del inconsciente, del Otro, del despliegue de la cadena significante.
LA TRANSFERENCIA... ES LA INTROMISIÓN DEL TIEMPO DE SABER |
En tanto La transferencia es la intromisión del tiempo de saber, el analista la esperará para intervenir.
Es por esto que es posible decir que la transferencia se transforma en transferencia analítica sólo por una estrategia o por una maniobra del analista que supone colocar en su lugar al sujeto supuesto saber.
Pero esto exige una relación muy particular con el sujeto supuesto saber. Para lograr la interpretación el analista debe encontrarse a una cierta distancia de la figura del sujeto supuesto saber. Es la regulación de esta distancia, su mayor o menor cercanía lo que hará posible que se mantenga en el discurso analítico.
En el Seminario El acto psicoanalítico Jacques Lacan decía que el psicoanalista debe saber que el sujeto supuesto saber es sobre lo que él se apoya para operar, pero al mismo tiempo, tiene que saber que es el único que puede poner en cuestión al sujeto supuesto saber., su práctica le exige crear un campo de lenguaje donde haya exclusión del sujeto supuesto saber.
Esto sería para mí el soporte de la disparidad subjetiva que la transferencia necesita para operar.
LA TRANSFERENCIA... ES DISPARIDAD SUBJETIVA |
Así el sujeto supuesto saber, se instala en el comienzo para ir produciendo sobre esta figura que se le adjudica al analista las caídas necesarias y su reducción.
Reducción posible y casi "natural" -diría- a la que se asiste cuando se producen los movimientos pulsionales de la voz a la mirada y del seno al excremento.
Reducción siempre unida al advenimiento del objeto a como causa de la división del Sujeto, en tanto el objeto a introduce la división entre demanda y deseo... lo que el deseo quiere... y lo que el analizante no soporta de eso que el deseo quiere... pero que la demanda pide.
Decía que la transferencia supone la pregunta por el saber, que se instala en función del sujeto supuesto saber, exactamente de la misma forma que fue siempre inherente a toda interrogación sobre el saber.
Aquí Lacan va a señalar que hay algo que el analista sabe y es el lugar o el destino en la transferencia del sujeto supuesto saber, el analista sabe, por la experiencia que realizó, a qué lugar queda reducido su analista al fin del análisis, o en cada vuelta del recorrido de un circuito pulsional que se realiza al atravezar el fantasma.
El analizante también sabe porque en cada puesta en acto de la repetición hay un savir faire con el síntoma, hay corrimiento de la angustia, hay una cierta disposición subjetiva de su causa.
En El acto psicoanalítico plantea que el analizante al comienzo toma su bastón, carga sus alforjas para acudir a la cita con el sujeto supuesto saber.
Pero para el analista sujeto supuesto saber. -objeto a- forman una dupla que se pone en acto desde la entrevista preliminar y que manejará en sus diferentes estrategias frente al despliegue de la demanda, teniendo en cuenta sus tiempos lógicos.
Hay una pregunta que deseo tomar de las que me enviaron que interroga por las diferencias entre el sujeto supuesto saber, y el saber y por otro lado el saber del analista.
LA TRANSFERENCIA... SUJETO SUPUESTO SABER. |
Había dicho que el sujeto supuesto saber, es un lugar que implica un saber supuesto, supuesto -decía- al sujeto del inconsciente y esto se articula en un inconsciente estructurado como un lenguaje que supone una economía de goce. Este inconsciente se interpreta, se traduce, se lee... supone siempre un acto.
El equívoco con el cual comienza un análisis es que el analizante supone que ese saber lo tiene el analista.
El analista así es soporte de esta suposición y contiene la verdad de esa demanda.
Jugando con la palabra suposición se podría decir que si se queda pegado a esta suposición no encontrará su posición en el discurso analítico.
La posición lo implica en la mayor o menor distancia que ocupe
frente a esta suposición y adjudicación de saber.
ENTRE EL ESPEJISMO IMAGINARIO Y EL SÍNTOMA |
Para el analizante, el equívoco del comienzo es necesario para que se instale en la trasferencia y le permite esquivar su propia pregunta.
Se rehúsa a la existencia de un inconsciente, esto es, a un saber que no se sabe.
Así se instala en el espejismo imaginario que funda al sujeto. No olvidemos que este engaño forma parte del estatuto del sujeto en lo simbólico.
Por otro lado, junto a esto ofrece el síntoma como prueba de lo que
no marcha.
El síntoma contiene un saber -este no es supuesto- ese saber
surge al desanudar los significantes cuya trama se anuda en la sexualidad y la muerte.
LA TRANSFERENCIA... EL DESEO DEL ANALISTA |
Si la transferencia implica la suposición de saber también se le supone al analista salir al encuentro del deseo inconsciente.
En Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis (1964) Jacques Lacan señala...
"que el deseo es el eje, el pivote, el mango, el martillo, gracias al cual se aplica el elemento -fuerza, la inercia, que hay detrás de lo que primero se formula, en el discurso del paciente, como demanda, a saber, la transferencia. El eje, el punto común de esta doble hacha es el deseo del analista, que aquí designo como una función esencial". |
Esto supone fundamentalmente poder apuntar hacia las formas y condiciones del goce.
Se podría decir que lo que el analista sí sabe -porque la experiencia de su análisis se lo ha revelado- es que las distintas formas del a lo anoticiaron sobre lo que el deseo quiere y lo llevaron a tomar una posición frente a la verdad de su síntoma.
Sabe entonces de la diferencia entre sujeto supuesto saber, y aquel que sabe y sabe que el saber supuesto está sólo dirigido al sujeto del inconsciente.
SITUAR EL SUJETO SUPUESTO SABER EN LA TRANSFERENCIA |
Si el sujeto supuesto saber funciona como un lugar Otro, como tercer lugar junto a la relación especular que el analizante crea en ciertos períodos de la cura, ese lugar tercero apuntará a los efectos de significante que su discurso vehiculiza, por tanto efectos de sujeto, ya que un sujeto surge por una relación de significantes.
Lacan llamó disyunción binaria porque un significante aparece siempre en combinación binaria con otro.
Surge así que la invitación que ofrece el analista a poner a trabajar eso que ahí habla, es para el surgimiento del lugar del inconsciente, de los enigmas de esa demanda. Construcción, advenimiento de sujeto, lugar fundamental y esencial de una preeminencia de lo simbólico a través de las leyes de la metáfora y la metonimia.
DEL SIGNIFICANTE AL GOCE |
Pero recordemos que el sujeto se encuentra en sus desapariciones... en los movimientos del seno al excremento, de la voz a la mirada. No hay relación significante sin la pérdida correlativa del objeto a en cuestión. Cada circuito pulsional es un conjunto de significantes anudados por el objeto a... cada vuelta de la repetición hace emerger estos circuitos.
LA TRANSFERENCIA... LO REAL - EL GOCE |
Abordaré las preguntas que interrogaban la relación entre lo real y la transferencia ¿como se revela o se expresa el campo de lo real en la transferencia?
La transferencia en su plano real como puesta en acto de la economía de goce se introduce por los -impasses del goce-.
Desde este plano lo real se va produciendo en la cura, se construye en tanto se progresa en el desanudamiento del síntoma y se recorren los circuitos pulsionales produciendo los fragmentos del fantasma.
El amor de transferencia sirve de andamiaje para hacer surgir el objeto a.
Esto tiene valor sí se entiende que la cura no es un dispositivo para ver las relaciones con la realidad sino con la verdad.
Por esto Lacan dirá que la cadena del inconsciente que no se cierra será rellenada con la transferencia como experiencia de verdad.
La cura produciendo el significante de la castración (-φ) ubica en un lugar central ese menos del menos phi porque ésto indica renuncia al goce.
Podría decir que la primera marca que abre el camino en la cura para instalar esa invención de lo real aparece en la entrevista preliminar cuando se presenta el síntoma en tanto se entienda que allí se ofrece lo real del goce.
Permitir su despliegue, acotar sus excesos, puntuar la red simbólica que lo delata serán las estrategias de una interpretación que apunte al goce.
LA ANGUSTIA... UN REFUGIO A LA CUESTIÓN DEL SER. |
El síntoma se presentará siempre como aquello que no marcha y que aquel que demanda interroga por la implicancia que tiene en esa situación que no marcha, que no reconoce como propia, que le es extraña pero que la angustia como un refugio posible a su ser le indica una cierta satisfacción que desea ocultar.
Abrir el camino para ver el despliegue de la red en la cual el síntoma está sostenido va revelando ciertas facetas de eso que no marcha y allí se va revelando también la verdadera cuestión que apunta al goce.
DEL GOCE... AL CIERRE DEL INCONSCIENTE |
Esta revelación de goce va siempre acompañada del cierre del inconsciente.
Si se entiende el cierre como un nudo que abre el punto más cercano a lo real, esto es, la verdadera pregunta que todo analizante propone: ¿quien soy...? frente al deseo del Otro... al goce del Otro... a la verdad y al goce que el síntoma ofrece.
El cierre se presenta siempre bajo una misma forma: "No tengo más nada que decir". "No tengo nada más que decir". ¿Pero entonces que es lo que hace que yo esté aquí? ¿Quiero seguir viniendo? Puedo elegir... De eso que tengo para decir, ¡mierda! me lo guardo... y ¿Ud. que puede decir frente a esto?"
Muchos años transcurren para que el analista encuentre una posición en el discurso analítico que le permita estar a la espera de esta emergencia para poder operar.
Emergencia de goce... donde se delata la forma de goce que en la
ocasión de la trama viene a mostrar lo más esencial de la relación del
sujeto a la verdad.
DEL CIERRE... AL SEMBLANT de a |
Si esto se presenta como una fórmula casi universal independiente de la estructura, no lo es la respuesta del analista. Esta va a depender sí de la estructura, de la historia, de la pendiente que las palabras toman para cada analizante.
Es para mí -el momento de mayor creación del analista- de mayor astucia, donde no valen las palabras -aquí sí se revela el valor de acto que puede tomar ser semblante de a.
Lacan al anudar Los cuatro conceptos fundamentales para el psicoanálisis: Transferencia, pulsión, inconsciente y repetición señaló el movimiento de apertura y cierre del inconsciente, mostrando que la apertura del inconsciente corresponde a un momento de trabajo, de asociación... de repetición... de aparición de las formaciones del inconsciente: síntoma, equívoco, sueños, chistes, olvidos... que proveen material en cada sesión para que una producción sea posible.
Esto va marcando los carriles sobre los que el analista opera a la espera del tiempo del cierre del inconsciente.
Recuerden que al comenzar a responder esta pregunta por la transferencia retomaba una frase:
La transferencia es la intromisión del tiempo de saber.
Cierre, entonces, como tiempo necesario después de la apertura. No hay apertura si no hay cierre... no hay uno sin lo otro.
El cierre modula lo que la apertura ofreció.
Este es el tiempo que se llama de lo real, del surgimiento del fantasma fundamental, de la verdad del sujeto y de las formas de goce.
Su transmisión es difícil dado que supone un dar vueltas a su alrededor.
Es un tiempo fechable, pero sus efectos se prolongan en el tiempo y permiten rodear o cercar el goce en el fantasma, esto es, su real.
Un indicador permite al analista tener una brújula y es ese trozo de real que la angustia ofrece.
DEL GOCE SOLITARIO DEL SÍNTOMA... |
Llego ahora a la pregunta por el síntoma, espero poder responder a una amplia gama de interrogaciones sobre su presentación y la operatoria del analista.
Tenemos en el comienzo el síntoma.
Hay aquí un saber, que exige, que pide ser revelado. Algo no anda, produce malestar, incomodidad, sufrimiento.
Su presentación apela siempre a definirlo como un lugar insistente frente al cual todos los recursos se presentan fracasados.
Parto de la idea de que quien consulta sabe que allí hay una verdad frente a la cual el saber falla.
Yo planteo aquí una pregunta que no fue formulada pero que entiendo como fundamental: ¿Cómo colocar ese síntoma bajo transferencia? ¿Cómo hacer para que aquel que consulta encuentre algún modo de pensar que hay un trabajo posible sobre el síntoma. (Esto es para el analista, porque entiendo que el futuro analizante le supone un savoir faire al analista y se lo pide).
Creo que el síntoma debe ser completado en la entrevista preliminar para que sea posible la instalación del dispositivo analítico.
Completado, puesto en relación, articulado con... quiere decir que permite ser desenmascarado y que hay alguien que puede hacerlo, que hay en suma, un savoir - faire con el síntoma.
Pero el síntoma es goce - es un trozo de real.
Así se introduce lo real del goce frente al analista al plantear el síntoma.
El síntoma muestra siempre un exceso, un en más que ese goce contiene.
Aquel que demanda al analista encarna la verdad del síntoma y del goce en su propio cuerpo a través del sufrimiento que relata.
Jacques Lacan decía:
“ ... El cuerpo se reduce a estar en disyunción con su goce y quedar marcado por el significante, ¿qué queda de este efecto? ... insensible pedazo al derivar de él como voz y mirada, carne devorable o bien su excremento, esto es lo que de él llega a causar el deseo que es nuestro ser sin esencia.” |
...A UN SAVOIR FAIRE |
Pero para situar el síntoma de este modo hay algunos puntos que el analista debe autorizar:
• Hay disyunción entre saber y goce.
• Ningún saber puede dar razón del goce.
• No hay manera de modificar la relación del sujeto con el goce a través
del saber.
• Se trata de hacer pasar el goce al inconsciente
Pero el analizante busca el saber, ¿por qué?... recordemos que el saber mantiene una relación particular con el sujeto.
En el seminario Problemas Cruciales para el Psicoanálisis Jacques Lacan nos ofrece este diagrama:
SUJETO
SABER
SEXUALIDAD
MUERTE
SIN SABER es SIN SUJETO
El sujeto es sin saber acerca de la Sexualidad y La Muerte.
El saber es sin sujeto acerca de la Sexualidad y La Muerte.
Por tanto, cada vez que progresamos en el saber, nos alejamos del sujeto.
La búsqueda de saber (Sl - S2 - relación significante) nos dan diferentes significaciones... en una deriva significante que produce un alojarse en lo simbólico.
Esto constituye un plano de trabajo, otro será el uso del malentendido, el sin-sentido, lo que puede ser una cosa y también otra.
¿Por qué Lacan dice que el analista debe mantener una referencia permanente al síntoma?
Porque el síntoma es la presentación de lo real del goce.
En La lógica del fantasma Lacan señala frente al síntoma que el problema es saber de qué modo un nudo de malestar y de sufrimiento constituye sin embargo, no solamente el lugar donde se manifiesta la instancia de la satisfacción suspendida, sino aún, el lugar donde se sostiene el sujeto tendiendo hacia la satisfacción.
Por el principio del placer el sujeto se sostiene como búsqueda de goce.
Allí plantea -lo recuerdan- que el Síntoma verifica el fantasma. Por esto no importa la realidad, sino la verdad.
Lo esencial es saber de qué modo el sujeto pudo articular esa escena (referencia a la escena traumática de El Hombre de los lobos) en significante, es decir, verificarla en todo su ser y por su síntoma.
De este modo se presenta como esencial el lazo entre el síntoma y la verdad, marcando que la verdad es audible sólo para quien sabe articularla, es decir, discernir en ella el lugar.
Es en el síntoma donde su palabra se manifiesta como verídica, esto es, en algo que cojea y sorprende al saber.
CALLAR EL SABER... PARA QUE SURJA LA VERDAD |
Cuando el psicoanalista calla poniendo entre paréntesis el saber, es esta sorpresa que asume y resulta de ello toda una política de la verdad.
Por otro lado -nos plantea- que para el psicoanalista lo importante no es ir a la verdad, sino señalar el lazo de quien habla con la verdad... que cambiará según sea el punto que sostiene su goce.
Ubicamos el síntoma como portador de una verdad, pero esta verdad tiene para el analizante ciertas consecuencias que son imposibles de aceptar, son irreconciliables.
En este punto el goce se presenta en su dimensión imposible.
Voy a tomar la lógica que Lacan diagrama en este punto porque entiendo que ha sido para mí una guía importante para encontrar en la formalización de la clínica el punto que sitúa en el discurso analítico el lugar de la verdad y el goce.
Decía entonces que la verdad que el síntoma contiene se presenta en el desarrollo de la cura como irreconciliable con los pensamientos con los que el analizante cree sostener la realidad de su mundo.
Esto es el goce como imposible.
Pero esto está dicho por el lugar del padre lo cual funda la Ley del deseo.
De este modo la ley libera al sujeto del goce.
El Nombre-del-Padre como significante, abre la cuestión del deseo del Otro y la pregunta acerca de las razones sobre las que se funda el deseo del Otro.
EL UNO INDECIBLE... SE LLAMA CASTRACIÓN |
Lacan marcará que en el corazón del Otro existe Uno indecible que se llama Castración A.
La letra -φ- indicaría en ese significante de la castración del sujeto que hay un menos, menos de goce.
Castración significa que el Sujeto renuncia al goce.
El sujeto debe reconocer en el Otro este agujero del A.
Es por esto que el Mito original dice de una ligadura del sujeto al goce.
Pero esta ligadura es anterior a la entrada en la Ley del significante.
Por tanto esta relación entre síntoma y verdad opera en la clínica de modo tal que se suspende su relación para permitir atrapar las redes en las que el deseo está enmascarado a medida que las formas de goce permiten producir las diferentes formas del a.
Por esto insistía en el valor que el analista le adjudique a la dimensión del goce.
Se impone un retorno a la palabra goce que Jacques Lacan señala en su seminario Encore.
En su etimología es júbilo.
En su definición jurídica hay un matiz interesante a captar, donde la posesión de un bien supone que "gozar de", es otra cosa que gozar.
Por ejemplo, en el goce de un título jurídico o bursátil, se considera que el goce de un título es el poder que se tiene de cederlo: poseerlo: es poder dimitir de él.
La ambigüedad de la palabra goce debe encontrar su valor en el análisis: lo que da la referencia última es la introducción de un significante en lo real.
Esto lo lleva a Jacques Lacan a decir que:
• El goce no puede ser puesto en ningún sujeto, ni atribuido a ningún
sujeto.
• El goce es en efecto, esto en quien el principio del placer marca sus trazos y sus límites.
Me detendría en este punto, creo haber respondido algunas cuestiones de las preguntas que me formularon y que agradezco muy especialmente.
Ahora para finalizar este espacio diría que señalaba como importante que la entrevista preliminar dependerá de aquello que el analista autorice que corresponde a la función que debe cumplir... pero que si se trata de que esté atento a la función del síntoma, a la instalación del sujeto supuesto saber... a producir una relación entre el goce solitario del síntoma y el analista... a ofrecerse para ser soporte del fantasma y a exponerse a ese riesgo loco que supone ser apariencia de a... será, también fundamental que la posición del analista en el discurso analítico le permita articular un discurso que no sea de la apariencia y esto es siempre consecuencia de que haya dado alguna respuesta posible a la pregunta: ¿De qué él goza en el lugar que ocupa?...que haya descubierto las formas engañosas o mentirosas que envuelven las diferentes satisfacciones... los velos del halago y sus falsas apariencias... porque el campo de lo real ha mostrado la incidencia decisiva que mantiene sobre los diferentes goces, lo cual probó que para introducirse en el lenguaje- tal como Jacques Lacan nos indicó en La Tercera- en el lenguaje solo se puede avanzar verdaderamente retorciéndose y enrollándose, contorneándose... para extraer de él algo menos tortuoso y que algo en el campo del síntoma pueda acotarse cuando se atrapa la letra... porque solo a partir de allí nos enfrentamos a las expresiones de los real- angustia, obscenidad, segregación- para hacerle frente.

