Biblioteca 
La Biblioteca… “El universo del libro”
Recopilar, salvaguardar, catalogar, difundir… una biblioteca en la escritura del psicoanálisis, conservar las obras, transmitirlas y hacerlas accesibles a todos aquellos interesados en las mismas.
Toda biblioteca es un proyecto deslumbrante. Muchos autores han pasado la vida creyendo que el paraíso tenía la forma de una biblioteca porque era un lugar de civilización, un lugar de ensueño, el escenario de referencia para que cada uno construya su “universo del libro”.
La Biblioteca forma parte de la estructura de la Escuela de psicoanálisis tal como la pensó y diseñó Sigmund Freud y Jacques Lacan. Ha sido para Discurso<>Freudiano la interrogación de qué razones fundamentan su existencia o más precisamente, cuál es la marca distintiva que conlleva una Biblioteca en la institución psicoanalítica. En tanto Comisión de Biblioteca hemos interrogado, en diferentes momentos desde su fundación, hace más de 25 años, el valor del escrito, de la escritura, del texto, del horizonte cultural bajo la búsqueda de los autores que han sido la referencia para S. Freud y J. Lacan, buscando de este modo dar respuesta a este interrogante.
Una de las respuestas a la que arribamos -siempre muestra sus impasses en la práctica- es la importancia de hacer de la Biblioteca un lugar vivo que entendemos es en varios sentidos: el primero de ellos y principal, es por ser el espacio físico donde la letra se vivifica en el encuentro de un lector con su texto, texto que va a enriquecer, dar la llave de una respuesta que nos acucia, que va a dejar al descubierto el filo donde se calza el torcimiento de un desarrollo, donde vamos a buscar ese lugar vacío productor de sentidos que Lacan nos marca que existe en todo texto que sea tal.
En segundo lugar, la Escuela asume sobre sí la figura del bibliotecario, en tal sentido tiene la tarea de ser un lugar de consulta para proveer a aquellos que se acercan de una guía para avanzar en la investigación en la que están abocados. El bibliotecario, la escuela, es quien ayuda, también a transformarse en creadores de nuestro propio universo simbólico. Tarea siempre abierta no sólo para quienes participan de la institución sino para aquellos que nos han acercado su consulta.
Los miembros y participantes de la Escuela están comprometidos con su crecimiento, con su enriquecimiento. Así lo entienden muchos quienes nos han aportado el dato para la compra de un texto, aún en el mejor de los casos el libro mismo, libro que lo haya causado, o donde realizó un hallazgo y desea compartir la experiencia con otros, modo de poner en acto la transferencia de trabajo. La Escuela tiene como función la transmisión y extensión del psicoanálisis y cada uno es responsable de la misma; un modo de llevar esto a la práctica es el aporte de material a la biblioteca. Esto está desde su comienzo donde la donación ha sido una fuente inagotable para su expansión. Hoy se ve ampliada por la búsqueda de escritos que el internet contiene, para lo cual contamos con dedicados internautas; también está el aporte, desde su inicio, a través de la traducción de textos; Beatriz Rajlin ha traducido y traduce textos de J. Lacan que nos llegan solamente en francés.
Aprovechamos especialmente la ocasión que nos da la Agenda para hacerles llegar nuestro agradecimiento por los textos donados, los datos aportados, las traducciones y los invitamos una vez más a sumarse a estas tareas.
Contamos, también, con un espacio de Biblioteca en la página Web de la Escuela, donde además del catálogo de la misma, se encuentran las novedades que van ingresando y un lugar especial lo tienen los trabajos de los miembros de escuela. En esta sociedad de la información internet tiene un lugar especial para la difusión y proyección de la teoría analítica. Tenemos cifras increíbles de lectores a través de la Web. Es una nueva manera de leer… nuevas relaciones con lo escrito… nuevas técnicas intelectuales… Leer sobre la pantalla, ya no es leer sobre un códice. La representación electrónica de los textos, como se ha dicho, modifica totalmente su condición; sustituye la materialidad del libro con la inmaterialidad del texto sin lugar propio. El reto de la contemporaneidad nos confronta a este nuevo espacio. Esperamos que también ingresen a la página para hacer propios los textos que vamos ingresando.
Para finalizar unas palabras de Fernando Rodríguez Lafuente, Director del Instituto Cervantes, quien hace suya la respuesta que San Apead da -en el final del film El Halcón Maltés- a la pregunta que le formulan ¿De qué material está hecho el Halcón, que todos lo pretenden? En homenaje a Shakespeare, él responde:
“hechos de la materia con que están hechos nuestros sueños”...
Hechos de idioma, de esta materia intangible e infinita, la que nos permite viajar a través del espacio y del tiempo. Una biblioteca como ésta, es la invitación a un viaje sin fin, y ya saben, que como recordara Cervantes…, y bueno es recordarlo en estos tiempos, “viajar hace a los hombres discretos”.
María Isabel S. de Espinosa
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